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10/Ago/2006
 
 
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Salud y Bienestar Perú ocupa octavo lugar en la tabla mundial de obesidad infantil.

Kilos de Niños

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Rellenito de grasas, azúcar y entretenimiento pasivo.

Descubrir a un adulto gordo es fácil, lo difícil es distinguir al niño con exceso de peso. “Es muy común que los padres no vean a su niño como gordo por dos razones: ellos mismos son obesos; o, piensan que si su hijo tiene abundantes rollitos está mejor preparado para sobrevivir a cualquier enfermedad”, explica el doctor Aníbal Anticona, pediatra de la Clínica Ricardo Palma.

Sin embargo, el Perú ocupa el octavo lugar a nivel mundial de obesidad en niños menores de cinco años, según estudio de la Organización Mundial de la Salud. “Esto refleja trastornos del desarrollo y crecimiento en los niños peruanos: uno de cada cuatro tiene talla baja, y más del 6% de los menores de 5 años está con sobrepeso”, explica el doctor Manuel Peña de la Oficina Panamericana de la Salud.

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En Sudamérica sólo Argentina y Chile nos superan.

No es que desnutrición y obesidad convivan juntas, explica Peña, sino que muchos de esos niños bajitos están gordos porque han sobrevivido a la desnutrición en la primera infancia, sacrificando largo por ancho y ahora comen en cantidad pero no en calidad. “El niño obeso por lo general está anémico porque come chatarra y no alimentos ricos en hierro; las gaseosas que toma lo predisponen a la osteoporosis porque la cafeína que contienen interfiere con la absorción de calcio. Están rellenos de azúcar lo que altera su metabolismo y los lleva a la diabetes. Estamos enfrentando a obesos desnutridos que no crecen en talla pero sí en tejido adiposo”.

Por lo general el adulto es gordo porque el consumo de calorías supera el gasto, pero en el caso de los niños, se han detectado otros factores: desnutrición intrauterina, bajo peso al nacer, madre obesa, alimentación distinta a la leche materna en la primera infancia, medio ambiente que estimula a comer sin tener hambre, sedentarismo y pobreza.

Otro factor es la violencia urbana. La inseguridad en las calles lleva a las familias a mantener a los niños en casa con la televisión como único entretenimiento que los estimula a comer galletas, gaseosas y dulces.

Frente a este panorama la OPS viene trazando líneas de acción, en coordinación con autoridades sectoriales, para romper el esquema de las cafeterías escolares llenas de productos que engordan y cambiarlos por lácteos, frutas y vegetales, incorporar la educación física como actividad atractiva, lúdica y social, e insistir en la lactancia materna como factor clave de prevención de la obesidad. (Ruth Lozada)

La Vacuna


- El instituto de investigación Scripps de California está desarrollando una vacuna contra la obesidad. Ratones alimentados con dieta baja en grasas e hipocalóricas han logrado perder peso al bloquearles la grelina, hormona que reduce el gasto de energía y la descomposición de las grasas. Falta ver qué pasa si comen hamburguesas y papas fritas.

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