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Maritere Braschi, la diva peruana del talk show ecuatoriano, veraneó en Asia y quiere volver a la TV local.

Maritere Braschi: Flexiones y Reflexiones

5 imágenes disponibles FOTOS 

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Flexible e irrepetible, Maritere Braschi espera un proyecto serio para volver a la televisión peruana.

Dicen que hay mujeres que las cámaras aman. Es el caso de Maritere Braschi. Esta relación amorosa, a veces satisfactoria y otras veces incómoda para ella, se inició cuando era aún una adolescente inquieta y todavía no termina. Ya sea por alguna seductora sesión de fotos, por algún polémico talk show o por algún indiscreto ampay, su presencia en las retinas del público está permanentemente asegurada. Y es que, aunque intente mantener su imagen fuera de los ojos chismosos, las cámaras la buscan hasta encontrarla.

Hoy Maritere no tiene una vitrina en las pantallas nacionales donde exhibir su cuerpo moldeado y sus lindos ojos. Son los ecuatorianos –su programa Maritere cumplió 5 años en las pantallas del país del norte– los que le dan sintonía a través del popular género del talk show. En nuestro país sigue dedicándose al periodismo en su programa radial “A punto”, en CPN, aunque confiesa que desearía volver, en un futuro cercano, al lugar donde siempre la pasó bien, los sets de televisión. Mientras tanto, se dedica a sus hijos, a su trabajo y a su vida personal. En la siguiente entrevista, Maritere Braschi deja de lado la censura y habla de todo un poco.

–¿Cómo llegas al modelaje?
–Tenía entre 14 y 15 años y un fotógrafo me vio una vez en la playa y me propuso hacer un casting para un comercial de champú. Y así empecé, llegué a grabar dos comerciales por semana, prendía el televisor y veía tres comerciales seguidos donde salía como la chica del champú, la del chocolate, la de los jeans. Me quemé en términos publicitarios, por la sobreexposición, y mi agente me recomendó que me retirara un año de los comerciales.

–¿Qué opinaban tus padres?
–Lo más lindo era que en cuarto y quinto de media mi papá me daba la plata para pagar la mensualidad del colegio y yo ya la había pagado. En realidad ganaba tanto que además de pagarme el colegio podía comprarme la ropa que quería y así aprendí a ahorrar. Administraba mi propio dinero. Después me pagué toda la universidad, ya trabajaba en 90 Segundos y ganaba un montón de plata.

–¿Por qué estudiar periodismo en la universidad si ya estabas en un canal ganando buena plata?
–Aunque me encantaba, y me encanta, posar para una cámara, es parte de mi coquetería, también existía otra parte de mí que se preocupaba por lo que pasaba a su alrededor. Pero en realidad yo siempre quise estudiar idiomas, mi sueño era trabajar en la ONU como traductora oficial. Hablo 5 idiomas, en el colegio Humboldt aprendí alemán e inglés, luego estudié francés e italiano. Años después viajé a Nueva York becada por la ONU para participar en un curso como periodista y lo primero que hice fue visitar las cabinas de los traductores y me desilusioné. Llegué donde yo había soñado estar y no era lo que yo pensaba.

–¿Qué tal alumna eras en la Universidad de Lima?
–Yo estaba en la universidad cuando ya era recontra conocida. Los profesores me pedían a mí que explicara cómo se hace un noticiero.

–¿Cómo llegas a la televisión?
–Ustedes tuvieron la culpa.

–¿Cómo es eso?
–En 1984, Caretas promueve el concurso Miss Perú y me pidieron que participe, pero a mí no me interesaba. Un día salgo en la portada de la revista con un titular: “Miss Perú 1984”. Adentro salían las candidatas y una nota conmigo titulada: “El no de la bella”, donde yo decía que no quería participar y que, por el contrario, me interesaba algo serio en la televisión, algo como un noticiero.

–¿Y qué pasó entonces?
–En esa época Caretas salía los lunes y ese mismo lunes en la tarde me llamaron del canal 9 porque habían leído mi nota. Me pedían hacer un casting. En ese momento yo trabajaba como anfitriona en una feria económica y el productor del canal 9 me pide que le haga una entrevista, y por lo que había leído en esta feria le hago una entrevista económica. Quedó encantado y me contrató inmediatamente. Estuve en el sitio indicado en el momento indicado.

–¿Cuál fue tu primer reportaje?
–Hasta hora me acuerdo, fue sobre una huelga de los trabajadores del “Cinco y medio”.

–Después pasas a Frecuencia Latina, y es ahí donde conoces al que sería tu esposo.
–Yo lo conozco mucho después. Mi ex esposo estaba encargado de la parte económica del canal, pero se dedicaba de lleno a sus industrias del chocolate. Lo conozco en una fiesta del canal en 1987. Me lo presentan como la estrella del canal y me dijo que me veía siempre y que me tenía mucha admiración. Me impresionó mucho su seriedad. Yo tengo una debilidad por los hombres serios y formales, me inspiraba mucha seguridad. Luego de un noviazgo largo de 5 años, me casé con él en 1993.

–Por su vinculación con Montesinos tu entonces esposo fue encarcelado en el 2001. Tú luchaste mucho para que saliera pero te separaste apenas salió en libertad.
–Nosotros nos separamos antes de que él salga del penal, cuando yo ya sabía que se le iba a cambiar la pena a un arresto domiciliario. Pero me di cuenta que en esos tres años yo también había estado presa, que había sufrido mi propia cárcel. Yo ya no quería estar más encerrada. Simplemente fui a visitarlo y le dije: “es la última vez que vengo”.

–¿Así de fría?
–Fue producto de una explosión, estaba muy cargada, eran tres años. Recuerdo mucho que el sol estaba muy brillante y caliente y yo estaba con esas faldas largas y me sentí desesperada. De un día al otro perdí mi trabajo en el mejor momento de mi carrera, y a mi marido después de un matrimonio maravilloso. Había entrado una crisis a todos los niveles.

–¿Qué hiciste?
–Decidí tomarme un break, un respiro. Necesitaba un momento de paz.

–Desde tu separación has tenido varias parejas más…
–No. En más de dos años que tengo de separada, sólo he tenido dos parejas publicitadas. En el primer caso no funcionó porque él no vivía aquí y era muy difícil que yo me fuera a vivir lejos de mi país. En el segundo caso, creo que no fue la relación adecuada.

–Fuiste víctima de acoso…
–La palabra acoso me parece muy fuerte. Digamos que a él le fue un poco difícil entender que la relación había terminado. Por más que yo explicaba y daba razones, él no me entendía.

–¿Fue una atracción fatal?
–Quiero pensar que sus intenciones no fueron malas. Quiero pensar que esta obsesión, esta atracción fatal fue una de esas cosas locas que se hacen en nombre del amor aunque no sea lo más adecuado. Yo ya soy una madre de familia, tengo dos hijos y no puedo permitirme ese tipo de situaciones. Por eso tuve que tomar esa actitud tan drástica como la de ir a una comisaría y sentar la denuncia. Lamentablemente, cuando salgo estaban las cámaras ahí grabando algo que yo quería mantener en estricto privado. Fue muy desagradable que saliera a la publicidad todo esto…

–Es algo que les pasa a muchas mujeres en el Perú…
–Lo que yo les diría a las mujeres en general es que una tiene que ser muy clara en la vida. Y cuando no te entienden, hay mecanismos para ser más clara y yo simplemente recurrí a uno de esos mecanismos. Además, yo no me puedo permitir ningún tipo de exposición, porque tengo que proteger a mis hijos.

–¿Sentiste miedo?
–Por supuesto. Si no hubiera tenido miedo, si no hubiera creído que esto se podía poner peligroso, no hubiera hecho lo que hice. Creo que fue lo mejor.

–¿Estás enamorada?
–Sólo voy a decirte que estoy pasando por un momento muy lindo y que me siento muy ilusionada.

–¿Has pensado volverte a casar?
–Sí me gustaría, porque yo creo en el matrimonio, a partir de que tuve uno muy lindo. Además siempre he tenido una muy buena relación con los hombres. Estuve en un colegio mixto, tengo dos hermanos hombres, tengo una linda relación con mi papá y la tenía también con mis abuelos, llegué a tener una relación divina con mi suegro, tuve una relación maravillosa con mi ex marido y hoy tengo la relación más espectacular con mis dos hijos. Ahora tengo la piel más sensible para comprender, para sentir. Yo no puedo dedicar toda mi energía para mí sola, quiero compartirla con alguien en algún momento. Y ahora, ¿por qué no?, he decidido darme una segunda oportunidad en mi vida. (César Sarria)

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