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Edición 1912

16/Feb/2006
 
 
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(Política ficción.)

El Futuro Congreso

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El flamante Congreso de la República cerró su primera legislatura ordinaria del 2006 en el marco de una fiesta democrática sin precedentes en la historia republicana. Sin embargo no fue fácil llegar a este cívico final feliz.

La última sesión se caracterizó por un intenso debate de más de veinte horas de duración, dieciocho de las cuales se destinaron a explicarles a las congresistas Jeanette Barboza (Justicia Nacional) y Anacé Carrillo (Apra) la mecánica del voto electrónico1. El proyecto de ley en discusión, presentado por el sobrino nieto del héroe Miguel Grau, un legislador de Renacimiento Andino igualito a él pero que nadie nunca recuerda su nombre, declaraba al anticucho Patrimonio Nacional, exonerándolo de impuestos, designándole un feriado no laborable, un parque con cascadas en San Borja y una estampilla.

Encendió el debate la aguda participación de su compañero de bancada Abelardo Gutiérrez (a) Tongo, acotando que en ese caso sería dable instaurar también un Día de la Papa Rellena, pensando en los gustos culinarios de las mayorías para quienes comer carne “era tan difícil como entender que significaba la palabra pitafio (sic) ”. Esta inquietud suscitó una natural turbamulta en el hemiciclo, pudiéndose escuchar con nitidez la aguda voz del representante de Perú Ahora Pedro Villalba (a) Don Pedrito, (a) Cusí Cusá, quien parado sobre su escaño vociferaba fervorosamente un sinnúmero de platos típicos: ¡Y el cau cau!, ¡el apanado!, ¡la carapulcra!, etc.

El Legislativo se convirtió en una babel gastronómica, temiéndose lo peor cuando el congresista Tongo reaccionara con un violento “¡la tuya!” al calificativo de “bárbaros intonsos” que murmurara Javier Valle Riestra mirando al vacío. Gutiérrez abandonó su escaño para pechar al patricio aprista, quien lejos de amedrentarse lo encaró increpándole en francés2. El desconcierto intelectual que esto produjo en Tongo fue aprovechado sabiamente por el Presidente del Congreso Winnie the Pooh (Movimiento Nueva Izquierda) . Divisando que el parlamentario de Renacimiento Andino Pablo Villanueva (a) Melcochita iniciaba una serie de tics gestuales propios del anuncio de la ingobernable explosión de su vena cómica, Pooh le dió inmediatamente la palabra sin que este la hubiera pedido. Villanueva se embarcó en un improvisado son rimando los nombres de los platos con insensateces varias, logrando la concordia general al ritmo de un contagioso cover de Los Compadres.

Mientras esto acontecía el siempre caballeroso congresista Carlos Torres Caro (Unión por el Perú), viendo a la congresista Barboza inclinada 45 grados sobre su escaño aún absorta en el misterio eléctrico, se ofreció a ayudarla. La misma idea tuvo su colega Marco Antonio Arrunátegui (Proyecto País), disputándose ambos el privilegio de asistir a la novata al filo de su curul.

La melódica unión interpartidaria llegó a su climax cuando el representante de Progresemos Perú, Edwin Sierra, haciendo la sin igual imitación de Cantinflas que le valiera el voto popular, sacara a bailar a la congresista Keiko Fujimori, quien a su vez remedaba el célebremente arrítmico baile de su señor padre. La bancada naranja seguía la escena con nostalgia, al punto que Santiago Fujimori pidió la palabra por primera vez en todo el año para balbucear un emocionado “¡Echa, sobrina”!

Calmados los impulsos Pablo Villanueva pidió dispensa a Pooh para abandonar el hemiciclo en busca de “un par de Cervantes bien Heladio Reyes para bajar el Lorca antes que me vea con Paseo Parodi como mi compadre Arrunátegui”. Cosa que hizo no sin antes anunciar que el próximo fin de semana se presentaría en El Eslabón de la avenida Aviación con el show cómico-bailable La Constitución según Melcocha, con participación de Jimmy Santi, Elmo Riveros, Alberto Andrade y Los Doltons.

Recuperada la calma, la interpretación constitucional del evento fue resumida con brillantez por el congresista Ricardo Belmont (Frente de Centro), quien luego de hacer un enjundioso resumen de la gravitación de la música cubana en el acontecer nacional, citando recuerdos juveniles del baile en una sola loseta y los recursos para “meter rodilla” porque “todas las mujeres siempre quieren lo mismo”, compartiera con la audiencia una pastilla para levantar la moral: “La democracia es el arte de dirigir el circo desde la jaula de los monos3”.

La ovación cerrada que generó la pastilla fue interrumpida por una cuestión de orden interpuesta por el fujimorista Fernando Viaña, quien declarando primero que había rectificado juicios acerca de las personas y sumándose al estado de júbilo imperante, informó que el broadcaster Baruch Ivcher, recientemente distinguido por este mismo congreso con la Orden del Sol del Perú en su más alto grado por su desinteresada defensa a favor de la democracia, había tenido el desprendido gesto de donar 120 colchones para asegurar el ganado descanso de los padres de la patria. En medio del delirio se sometió a voto otorgarle al paladín televisivo una pensión vitalicia y un escaño simbólico al lado del de Miguel Grau. Huelga decir que la moción fue aprobada por unanimidad mientras espontáneos barristas que lucían camisetas de Colchones Paraíso arrojaban pica pica hecha con transcripciones de interceptaciones telefónicas de los 120 representantes de la patria. En medio de tal apoteosis Carlos Alvarez, impersonando a Augusto Ferrando, hacía triunfal ingreso al recinto congresal montado sobre el congresista Tongo que simulaba ser una acémila. Este, aún en cuatro patas, espontáneamente inició una vibrante versión a capella del Himno Nacional que fue coreada fervorosamente por el pleno. Hasta a los curtidos Húsares de la Guardia de Honor se les puso la piel de gallina.

Lamentablemente esta orgía cívica se vería abruptamente interrumpida cuando el Presidente del Congreso Winnie The Pooh sufriera un desmayo, fruto de la sofocación que provoca su indumentaria característica. Desde aquí hacemos votos por su pronta recuperación. El país lo necesita.

1 Botón verde, “a favor”. Botón rojo, “en contra”. Botón ámbar, “abstención”.
2 “¡Eloignéz-vous de moi, bête puante et sauvage !”
3 “Pastillas Para Levantar la Moral, pág. 215, Ricardo Belmont 2002 (edición del autor).

 


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