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La voleybolista, medalla de plata en Seúl 88, y sus sueños de maternidad y política.

Gaby Pérez del Solar, La Matadora Quiere ser Congresista

5 imágenes disponibles FOTOS 

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Gaby confiesa haberse sentido tensa durante la sesión de fotos. Pero sin duda –y que juzgue el lector–, valió la pena.

Gaby Pérez del Solar Cuculiza, 37 años, 1.93 metros de estatura. Una de las figuras más emblemáticas del deporte peruano ha decidido probar suerte en la política y se ha lanzado como candidata al Congreso de la República con el número 11 en la lista de Unidad Nacional. Ella hizo historia con la selección nacional al ganar la medalla de plata en las Olimpiadas Seúl 1988 tras un infartante partido contra Rusia, y fue nombrada la mejor jugadora de voley en la Sexta Copa del Mundo en 1991. Estuvo casada con el empresario italiano Vincenzo Circosta cuando jugaba profesionalmente en ese país, y hoy se encuentra sola y concentrada en su campaña política. Su decisión, cómo no, ha cambiado su vida, y la ha puesto en la mira de periodistas, competidores y electores en potencia. Pero ella ya está acostumbrada a llamar la atención.

–A los quince años ya medías más de 1.90 metros... ¿Cómo te iba con los chicos?
–Yo crecí hasta los 18 años. De repente, cuando tenía 15 años, la talla sí fue un problema para mí. Porque a esa edad una es pretenciosa, son las primeras veces que te late el corazón por alguien... para mí era difícil encontrar a un chico que no se sintiera incómodo a mi lado. Lo raro es que cuando comencé a ser famosa los mismos chicos que antes me tiraban arroz querían bailar o salir conmigo.

–¿Cómo te manejabas? ¿Podías dar el primer paso, esperabas?
–¡No! Yo no daba el primer paso. Nunca bailé un lento, por ejemplo. Son cosas que de repente parecen raras pero marcaron mi infancia y mi juventud. Por otro lado tuve al deporte, que me ayudó mucho: me hizo crecer, y sentirme más segura.

–¿Cómo fue tu primer beso? ¿Cómo era él?
–El chico era de mi tamaño, creo... Fue como el primer beso de todos: lindo, un lindo recuerdo.

–Y ahora, ¿estás enamorada?
–No. Estoy dedicada 100% a mi campaña política, y a afrontar los cinco años que se me vienen si llego a congresista. No sé si llegará alguien en el camino, pero en estos momentos no es algo en lo que pienso. Por la vida que llevo sería difícil encontrar a una persona que me acompañe. Mi prioridad es trabajar por el Perú. Más adelante, cuando esté más tranquila, de repente encontraré a una persona. Las ganas de tener un hijo las tengo, espero algún día hacer mi vida sentimentalmente.

–En 1991 dijiste que una voleibolista competitiva recién podía ser madre a la tercera edad. ¿Todavía lo piensas?
- En 1991, hace muchos años... ¡Todavía tenía la cabeza en otro lado! Yo espero ser madre y abuela antes de envejecer, y tener una pareja con quien compartir mi vida. Creo que el sueño de toda mujer es llegar a ser madre. Se me están pasando los años, pero todavía tengo que esperar...

–¿Y desde qué edad has sentido ese instinto maternal?
–Desde siempre. Pero en Italia tuve un problema: jugando voley no podía salir embarazada. Estaba escrito en mi contrato. Y a veces, en algunos contratos, incluso salía estipulada la multa que tendría que pagar si salía encinta: entre 80 y 100 mil dólares. Entonces siempre me cuidé, y vi al voley como mi trabajo. Y se me fueron pasando los años. Y cuando tenía 30 años encontré a la persona con quien de repente podía pensar en tener una familia, pero ya era mayor y si tenía un hijo hubiera dejado de entrenar un año y medio. Y volver a las canchas iba a ser difícil. El físico ya cambia...

Campaña de saque

–¿Qué enseñanza te dio el voley que ahora puedes aplicar en la política?
–En general la formación que tuve como deportista. En el deporte lo que te hace triunfar es la constancia, la lucha de cada día. Porque no es fácil, los horarios, las metas, la disciplina... Te da muchos valores. Y yo ahora quiero sacar adelante a los deportes, preocuparme por los jóvenes, en los colegios... Que crezcan con esos valores, además de los de la familia, claro.

–Políticamente, ¿sientes que te persigue el fantasma de tu tía, la fujimorista Luisa María Cuculiza?
–No, al contrario. Cuando yo decidí participar en política fue la primera que me llamó a felicitarme. Y me felicitó que fuera con Lourdes Flores Nano. Mi tía tiene sus opiniones políticas pero es mi tía y yo la quiero igual. Mi relación con ella no cambia. Nada más hemos decidido no hablar de política cuando estamos juntas o en familia. Pero es la hermana de mi mamá y yo la adoro. No tiene nada que ver. Mi otro tío también fue ministro de agricultura en la época de Belaunde y mi abuelo fue diputado por Huánuco.

–Como mujer, ¿te has sentido en desventaja de alguna manera, o te parece que las cosas están cambiando?
–Están cambiando hacia la mujer. En mis caminatas de campaña veo que la mujer ya es diferente. Se está haciendo escuchar en todos los campos. Y lo mismo en la política. Para mí no debería existir la Ley de Cuotas. Debería ser ‘el que llega, llega’. No soy feminista, pero sí veo el cambio y el desarrollo en la mujer, que es ahora más independiente, y no descuida su hogar.

–¿Qué te capacita para ser congresista?
–Las ganas de trabajar por el Perú, de servir al Perú y no servirme de él, o de la política, que es lo mismo. Yo, gracias a Dios, no necesito a la política para vivir. Y hay demasiadas cosas injustas que me han hecho reflexionar y decidir ser representante de las personas más necesitadas.

–También has dicho que no te molestaba ser reconocida, que más te incomodaría no serlo...
–Cuando una es famosa definitivamente no tiene vida privada, y eso es algo que de chica me incomodó siempre, el no poder ser simplemente yo misma. Pero me he cuidado mucho de lo que puedo parecer, o dar. Siempre he pensado que me están mirando. Pero creo que una persona famosa va a sentir la pegada el día que no la reconozcan, porque quiere decir que ya pasó, que ya fue. Entonces yo siempre he tratado de cultivar eso, de mantener mi buena imagen. Y nosotras las del voley hicimos historia, así que no creo que me olviden, que nos olviden.

–Tu partido Unidad Nacional va primero en las encuestas. Y tú, siendo la número 11 de la lista, tienes una curul prácticamente asegurada...
–Esta es una responsabilidad enorme pero estoy tranquila, no me asusta. Antes de decidir entrar a esta nueva etapa en mi vida pensé en la gente. Pensé que veían una esperanza en mí. Y voy a trabajar para serlo, no voy a defraudar a nadie. Yo soy así. No estoy ofreciendo nada más que ser su voz, su aliada, y preocuparme por la gente que más lo necesita. Y aunque me dicen que por ser conocida podría relajarme y esperar a ser elegida, yo dedico todo mi tiempo a la campaña, a trabajar. No me detengo.(Romina Massa/ Fotos: Víctor Ch. Vargas)

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Maquillaje y peinado: Enzo Vitale, La Compagnia della Belleza.

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