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15/Dic/2005
 
 
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Olenka Zimmerman y su inquietante colección de bikinis.

Olenka Moda y Modelo

9 imágenes disponibles FOTOS 

1904-OLENKA-01-c.jpg

El bikini en esta foto es de su colección. Sus creaciones, bikinis y vestiditos fiesteros, se venden en las tiendas miraflorinas Nitro y Bambola.

Corría 1987 y la carátula de la edición Nº 939 de CARETAS, fiel a su costumbre, ilustraba un reportaje político con la foto de una guapa modelo y una sombrilla oriental. Se trataba de Olenka Zimmerman, joven aspirante a modelo. Para esta revista ella era la que mejor cuerpo tenía en traje de baño, y aunque para ese momento había hecho solamente un comercial y su carrera recién comenzaba no faltó mucho para que el resto de medios e involucrados notara la belleza y frescura que la puso en aquella edición un 26 de enero.

Medidas de hoy y de siempre

Recientemente volvió a aparecer en diarios y revistas al volver a modelar después de un periodo de cese durante el cual se dedicó a su trabajo como diseñadora de modas y a su vida personal. ‘Mi etapa de dedicarme a esto todos los días ya pasó. Y a veces me da risa cuando me llaman para castings. Pero es que a veces cambia el color de pelo, el corte… Hay que hacerlo.’ Además, ha sido difícil conseguir que ella misma modele los bikinis que diseña. El año pasado, por ejemplo, se negó rotundamente a hacerlo. ‘Hago la ropa para verla puesta en otras. Y me interesa que las modelos las usen porque ellas también son mis clientas objetivas.’ ¿Por qué entonces el cambio de opinión? ‘Es cuestión de humor’, responde. ‘¡Y después de la operación provocaba más!’

Cierto. Olenka Zimmerman hace poco se aumentó el busto y no tiene ningún problema en decirlo. ‘Soy la primera en contarlo. Lo he tomado muy naturalmente, y además era imposible de ocultar. Siempre tuve ganas de hacerlo pero me daba miedo. Antes estas operaciones eran diferentes. Yo recién hace unos tres años he visto bustos operados realmente bonitos.’ Otros tiempos, sin duda. Hoy, asegura, todas las chicas que hacen modelaje se someten a esa y otras cirugías. ‘Se sienten nada sin busto. Y otras aumentan o levantan sus nalgas… Horrible, parecen travestis.” Antes, en sus inicios y según sus recuerdos, las modelos eran todas ‘mujerones’ de cuerpos tonificados y ni un asomo de celulitis. Se vivía la fiebre del fitness, y la idea era verse definida. ‘Mi cuerpo estuvo marcadito desde que tenía 17 años. No era tan alta pero tampoco chata, mido 1.68 metros. Y todo el año estaba bronceada’, cuenta. Tanto así que a veces la regresaban a su casa porque su piel había recibido demasiado sol para ser fotografiada. En ese entonces, recuérdese, no existía el Photoshop.

‘Las fotos retocadas de hoy salen mucho más lindas. Puedes hacer que el mar y el cielo limeños se vean azules, se puede borrar lunares y desaparecer rollitos… Pero cuando se nota la intervención se ve muy mal.’ Y no es que ella la haya necesitado, tampoco, se apura en agregar. Y tampoco es que las necesite. Con 36 años a cuestas, Olenka se ve saludable, guapa y, para decirlo en limeño, regia. Pero para ella no se trata de si se ha mantenido o no, se trata de que, en el Perú, ‘las chicas de 36 son viejas’. ‘Claro que hay excepciones. Pero generalmente se casan, tienen 3 ó 4 hijos –un escándalo en este planeta–, y se llenan de una energía apática, estática y sedentaria. Y lo que sus esposos quieren es que terminen igualitas a sus mamás.”

Mujer en despegue

No es la primera vez que lo hace, pero las pantallas de televisión ya habían pasado buen tiempo sin contar con su presencia. Pero ahora ella es parte de un programa político que nace de un ambiente ‘manejado por mujeres’ y donde ella actúa básicamente como ‘apoyo estético’, explica. ‘No tengo mucha participación, pero ¿qué puedo hacer yo en un programa político? Sé lo básico, no me engañan. Y tengo sentido común. Me emociona conocer a los candidatos a la presidencia personalmente, por ejemplo, cuando los ves cara a cara es otra cosa…’ Salir en vivo y en directo la pone un poco nerviosa, admite, pero se siente cada vez más suelta y contenta. Porque, claro, no es la primera vez que se enfrenta a las cámaras. Si hasta protagonizó una telenovela que no por tener malos resultados necesariamente la dejó sin lecciones aprendidas…

‘Hoy soy mayor, y soy madre. Independiente también, pero eso desde que tengo 15 años. Siento que con la edad despegas en unas cosas, y aterrizas más en otras con cada año que pasa.’ Con respecto a su faceta de diseñadora de modas, ocupación que incluso estudió en Madrid, considera que ha logrado canalizar su frivolidad (es mi ‘leit-motiv’) y hacerla más productiva e inteligente. ‘Yo no diseño con una filosofía de vida. Pienso en lo que está de moda, lo que se vende rico, lo que las hace verse regias y sexy.’ Como ella, quien se considera una mujer sexy, o sea ‘libre, sana, de mirada fija y fuerte, segura’.

Encima de todo, hace tres años su reloj biológico le mandó una alerta –‘es ahora o nunca, me dije’–, y así llego Tatiana Sofía, su hija. ‘La maternidad es una gran realización, aunque no la única para una mujer. No recuerdo un momento de mi vida sin mi hija al lado. Parece que hubiera estado conmigo toda la vida. Y va creciendo, se va formando. Ahora me entiende y me da orgullo ver que está bien criada. Porque acá educan muy mal a los niños, son demasiado engreídos. Les hablan como a subnormales y más tarde son personas sin un carácter definido, ni chicha ni limonada.’ Nada que ver con lo que ella quiere para Tati, a quien esperó hasta poder darle salud, familia y una buena educación. ‘Antes que tener hijos hay que realizarse personalmente, como mujer’, asegura categóricamente. Por eso ahora planea seguir trabajando, continuar con el programa de TV mientras el mismo dure y dedicarse sobre todo a la ropa que diseña. Quiere exportarla, hacerse más conocida a nivel internacional. Y se siente contenta, tranquila y bien. Como la mujer libre y sexy que sabe que es. (Romina Massa)

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