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Fisiología Fujimorista

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Fujimori come como japonés y eructa como peruano. Este aparentemente simple desfogue natural resume en pocas palabras un sofisticado proceso de desdoblamiento fisiológico, fruto de un prodigio celular que ha de ser reconocido más allá del ámbito de ilustres jurisperitos rentados o de febriles seguidores de ocasión. Un hecho científico de tal magnitud ha de ser visto con absoluta imparcialidad a fin de no contaminarlo con la autoridad espúrea de lo subjetivo1. Dentro de la estrechez del espacio, y obvias limitaciones intelectuales frente a quien ha sido catalogado de genio2, es justamente una visión neutral la que se pretende acometer en estas líneas.

Superado el siempre laborioso tema de la digestión, es por un intestino vacuo y el debido aprovechamiento alimenticio que Fujimori, llegada la hora de dormir, vuelve a ser japonés. El cuerpo descansa pero el organismo trabaja: silenciosos milímetros de pilosidad nipona crecen sobre su cuerpo, acción visible de los nutrientes asimilados por un proceso digestivo (hecho como peruano) que le permiten una benéfica condición nocturna oriental. Esta le garantiza un sueño muelle y aliviado, pues los japoneses sueñan a colores y sin sonidos. (El sueño peruano se caracteriza por sus sobresaltos y palpitaciones en blanco y negro). Al despertar puede hacerlo imbuido en cualquiera de sus dos nacionalidades según como venga la agenda del día y el ánimo metabólico mañanero: un alivio temprano de la vejiga puede determinar un cambio intempestivo de patria en virtud del volumen y densidad de urea.

Si tuviera las 52 piezas dentales completas, sería posible determinar numéricamente que por lo menos 26 de esas son niponas y 26 peruanas. Los restos de comida atrapados en los espacios interdentales serían organismos binacionales químicamente puros. Por eso es que cepillarse los dientes, o la higiene en general, supone para el susodicho un impulso tanático, un minisuicidio.

Su sistema circulatorio comparte esta doble condición, correspondiéndole a la sangre venosa, es decir peruana, la parte más trabajosa. Esta sangre sin oxigenar funge de baja policía interna de su organismo, transportando en su caudal las toxinas acumuladas durante los trajines propios de la existencia en una habitación de 3 x 3 m con 22 procesos a cuestas. Mediante la precisa acción purificadora de los alvéolos esta sangre trajinada renace como arterial, o japonesa, digna de mejor crédito hematológico.

Un músculo cardíaco excluyentemente asiático, obseso en sus funciones de bombeo hidráulico día y noche sin descanso, ejerce una velada tiranía sobre los órganos subordinados, sometiéndolos al trabajo en condiciones éticamente cuestionables, si es que dicha categoría es susceptible de ser aplicada orgánicamente. Asimismo, no existiendo prueba científica alguna a favor de la existencia del alma, y no abonando el accionar del individuo en cuestión nada a favor de dicha causa, no hay nada que decir al respecto.

Neurológicamente hablando es que se presenta el mayor reto. Las evidencias de oportunismo automático sin medir la capacidad de daño ajeno apuntan hacia un cerebro conformado por un solo hemisferio, monocordemente dotado para el cálculo. Esta inclinación ciega a favor del beneficio propio a cualquier costo curiosamente es a veces tomada por inteligencia, cuando en realidad trasluce una supina idiotez moral. Si tal como se alega nunca supo nada respecto a los crímenes e ilícitos que se cometieron durante sus diez (10) años de gobierno, el personaje en cuestión –antes que en una contienda electoral– debería estar sujeto a internamiento por cretinismo.

La nacionalidad de esta masa encefálica es indeterminada (apátrida sería un término aproximado), pero es de resaltar que se encuentra celosamente cubierta por una espesa meninges japonesa. Sin embargo, la ausencia de escrúpulos o reparos configuran una racionalidad ajena a toda escala valorativa, tal como sería propio de cualquier raigambre cultural conocida. Siendo esta carencia ajena al circuito alternativo de binacionalidad reseñado (en Japón existe el suicidio honorable), quedan ambas nacionalidades eximidas de responsabilidad alguna por su diario consumo de oxígeno de este organismo.

__________
1 ¿De qué vale la opinión personal frente al espectáculo de 200,000’000,000 células humanas en constante renovación?
2 Satomi Kataoka, la novia, dixit.

 


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