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Jessica Newton, a punto de ser sommelier y consultora comercial de vinos.

Jessica Newton De Buena Cepa

6 imágenes disponibles FOTOS 

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Ahora Jessica Newton no solo gusta del vino, sino que sabe de él. Y sus planes son seguir estudiándolo.

Dice Jessica Newton que cuando nació, su mamá lloraba porque era muy fea. Sí, eso dice. Que esa bebé que después estaría muy cerca de ganar el Miss Universo en 1987 era realmente fea. Que su papá, cuando nació su nieta Cassandra, la miró y dijo: ‘Esta sí es una niña bonita’. Cuesta creerlo. Pero eso es lo que ella jura a carcajadas,

como si recordara esos tiempos. Y es que, claro, si se ha sido bonita desde que se tiene memoria no hay problema en admitir algunos primeros instantes de escasez estética –si de verdad su caso fue tan grave, por supuesto–. Además, para ella la belleza no es lo único importante. Por eso no se baja la edad, por eso disfruta riendo de sí misma, y por eso decidió estudiar el vino que tanto disfruta a la hora del almuerzo y convertirse en sommelier profesional.

Romanticismo y ritual

Siempre le ha gustado el vino, siempre lo ha bebido, y desde que se casó con un español y se fue de paseo a La Rioja terminó de enamorarse del bien llamado elixir de los dioses. Así decidió estudiar para ser sommelier –léase profesional especialista en vinos–, y aunque lo hizo por un interés más personal que laboral espera poder especializarse tras su graduación en la primera quincena de este año. La familia de su esposo se dedicó al vino por varias generaciones, y esa fue otra forma de acercarse a él. Hoy sus compañeros de clase le dicen Miss Tempranillo (antes era Miss Perú), porque le encanta la cepa que aprendió a valorar en sus primeros viajes con Fernando, el amor de su vida. ‘Para poder entender un vino hay que saber qué lo hace bueno’, dice, y esa cepa española no solo le gusta por razones emocionales o románticas, sino porque de ella nace un brebaje ‘joven, de acento frutado y aromas seductores’ que, como valor agregado en su caso, tiene menos azúcar residual y ayuda a mantener la línea.

En su vida personal, una copa de vino es algo que Jessica y su marido disfrutan juntos. Él cocina muy bien, dice ella, así que sobre sus pronto profesionales hombros cae la responsabilidad de elegir qué botella acompañará la comida. Y ya aprendió a descorchar, lo que significa que la mancha de vino que sigue en su techo desde la primera vez que lo intentó será la última en su historia. Y hablando de historia, la suya le ha servido para ganarse la simpatía de sus compañeros de estudios porque para ella el vino no huele a cuero, sino ‘a una cartera Louis Vuitton recién comprada’, por ejemplo. Porque no se puede negar que el mundo de la belleza ha estado ligado a ella casi desde siempre.

Mujer Bonita

1965: Nace Jessica Newton cuando sus padres esperaban un hombrecito, con cuarto y ajuar incluido.

1987: Es coronada Miss Perú y queda semifinalista en el Miss Universo.

1992: Nace su hija Cassandra.

1995: Nacen sus hijos gemelos Sebastián y Tamara.

2004: Se casa con el español Fernando Sánchez de la Madrid.

2005: Cumple 40 años y se gradúa de sommelier.

Los años no pasan en vano

‘Estoy viviendo la etapa más feliz de mi vida’, asegura Jessica Newton, y se refiere a sus hijos, a su matrimonio, a su familia, y a las ganas que ella y Fernando tienen de encargar otro bebé. ‘Lo hemos conversado’, admite. Y es que en este momento la vida sí que parece sonreírle a la mujer que durante años se dedicó a organizar el concurso de Miss Perú y hoy, mientras intenta desligarse del mismo (‘Se ha perdido la magia. Ahora la tienen que recuperar.’), trabaja como representante comercial de las revistas Vogue y Glamour en el Perú y se dedica a impulsar la moda peruana con proyectos como el Perú Moda, que en el 2006 se llevará a cabo del 25 al 28 de abril.

Personalmente, se dedica a disfrutar de su felicidad y de lo bien que se siente consigo misma. Le cuesta poner cara de mala para las fotos, y confiesa que le dan ataques de risa cada vez que se echa crema en las manos –‘¡Como mi abuelita!’– para cuidarlas del tiempo. “No entiendo por qué una mujer decide bajarse la edad. Eso es negar parte de ti misma. Hay que aceptar y disfrutar del paso de los años”. Por eso ella no se hace problemas en contar que este 19 de diciembre celebrará su cumpleaños número 40 en Nueva York, como le gusta hacerlo siempre. “Se supone que al cumplir 40 te tienes que deprimir porque estás a la mitad de tu vida y te toca replantearlo todo. ¡Pero yo estoy contenta! Y tengo todo lo que podría desear.”

En estos tiempos, es innegable, la cirugía plástica va de la mano del concepto moderno de belleza. Para Jessica, el truco está en no cruzar la línea de la racionalidad. ‘Porque cuando dejas de usar la razón olvidas que se trata de un arreglo ligado a tu salud y a tu vida, y después te puedes dar cuenta de que si lo hubieras pensado dos veces, no hubieras hecho algo que después puede provocar serias complicaciones’, explica, refiriéndose a los tristemente conocidos problemas con botox que no lo es e implantes de aceite de avión que han terminado por matar o desfigurar a algunas personas incautas. ‘No hay magia, asegura. Se pueden cambiar un par de cosas, pero si uno no hace algo para mantenerse nada de eso tiene sentido’, concluye. ‘Además, los años tienen que dejar alguna marca.’

Tan contenta anda últimamente, que aunque intentó montar una campaña de depresión por su próximo cumpleaños para que le compren regalos bonitos no puede ocultar que no está triste ni por asomo. Vaya suerte, dirán muchos. No cabe duda. (Romina Massa)

Locación: Instituto del Vino - www.institutodelvino.edu.pe

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