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06/Oct/2005
 
 
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Llegar a Marrakech es como regresar al Perú, al desorden imperante en nuestra capital, a la pobreza reinante, el comercio exacerbado que rodea a los turistas, a los taxis desvencijados (aunque sean Mercedes Benz, pero de los años 60), pero sobre todo para los peruanos es encontrarse nuevamente con el barro, es decir el adobe, cuyo color ocre impera por toda la ciudad; ello nos trajo de golpe a nuestro país, a su costa, a Chan Chan o a cualquier caserío fronterizo con el mar. Y comprobé la multitud de pobres que forman parte indisoluble de la ciudad (muchos de ellos, en multitud creciente, buscan todos los días cruzar, a como dé lugar y con riesgo de su vida, la frontera con España). Pero lo notable –al menos para nosotros limeños– es que en Marrakech no existe el temor de ser asaltado o robado a la escapada, porque sus habitantes serán pobres pero honrados. Para lograr esa unanimidad en la honradez que allí impera ¿qué habrá ocurrido? ¿Le habrán cortado la mano robadora al que fue capturado en acto flagrante? ¿O es simplemente la enseñanza y puntual cumplimiento de las máximas del Islam la que hace honrada a la gente? Aquí no vale la excusa que escuchamos en el Perú de que se roba porque la gente es pobre. Aquí los pobres lo son de solemnidad, y no roban. Y gracias a eso caminamos por las callejuelas ignotas de la Medina sin correr riesgo alguno, salvo el de ser atropellado por una moto, una bicicleta, o lo que es peor, por una carreta tirada por un mulo.



Lo que sí maltrata es ver a tantas mujeres vistiendo el burka que las cubre totalmente (pese a los 48º de calor usan medias y guantes para que no se les vea ni un centímetro de piel). Parecen ser víctimas propicias de un machismo exacerbado en este país en el que las terrazas y los cafés sólo son frecuentados por hombres, jamás por ni una sola mujer, a menos que sea extranjera. Claro que hay excepciones, como es el caso de nuestra guía, mujer emancipada que no usaba ni velo, pero que comprendía a sus congéneres sometidas al yugo del hombre. Y hay también valientes estudiantes que van a la universidad y leen libros, cosa que suele estar prohibida a las mujeres (hasta rezar en las mezquitas les está prohibido). Fueron muy pocos días en verdad para poder juzgar a este pedazo del Islam, pero creo que estos territorios jamás alcanzarán el progreso verdadero si sus mujeres no se emancipan.


Leo dos noticias contradictorias y enemigas entre sí en el internet: La primera afirma que el New York Daily News colocó a Machu Picchu en la portada de su sección Travel, encabezando la lista de los Ten Top Trips (Diez mejores viajes). Y la segunda, casi a renglón seguido: Cusco: Anuncian paralización regional. Aquí sólo cabe suponer que el New York Daily News se equivocó de medio a medio, porque ¿cómo se puede encabezar la lista de los Diez Mejores Viajes con paralizaciones como la que se anuncia? El señor Carlos Cuaresma, presidente de la Región Cusco, es el principal enemigo de ésta, porque él es el instigador de esas paralizaciones más que absurdas que lo único que harán será alejar a los turistas de la zona.


Leo, también en internet, que alguien afirma que “el Perú ingresa en la historia del fútbol internacional”, pero no dice, claro, que eso sea por ser el equipo peruano el que más partidos y campeonatos ha perdido, sino, según opina el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, porque “el Perú ya ingresó al fútbol mundial no sólo por su capacidad de organizar este tipo de eventos, sino porque el escenario ha sido uno en el que se ha puesto en práctica el uso del césped artificial en una competencia internacional”. ¡Ah, ya, entonces no importa perder todos los partidos que se juegan, lo que importa es el césped en el que se pierden! ¡Wonderful!


Todo eso lleva a pensar que en el futuro los verdaderos seleccionados del fútbol peruano deberán ser los señores Iván Dibós, presidente del Instituto Peruano del Deporte y el titular del Comité Organizador del Mundial Sub 17, Arturo Woodman, ninguno de los cuales tienen la culpa de las sucesivas derrotas del equipo peruano. En adelante ellos deberán ser los únicos en representar al Perú. Lo hacen espléndidamente bien, como sabemos.


Creo que es el momento de mirar quiénes eligen a quién como fórmula electoral, para descalificar de arranque a los oportunistas, a los demagogos, a los que quieren sacar provecho de la ignorancia del electorado. Aquellos que ponen en sus listas para el parlamento a los artistas de varieté, a los futbolistas que fueron famosos en su tiempo (por pegarle bien a la pelota y nada más), a los demagogos de plazuela, a los subversivos no tan encubiertos, etc. Es hora, porque mañana será demasiado tarde.

 


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