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06/Oct/2005
 
 
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Te Regalo un Angelito

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Cuando le comenté a la descerebrada de Maripí Pinillos que estaba escribiendo mi libro de autoayuda, pucha, ¿sabes lo que me contestó?: “Ay China, estás mal de marketing, ¿tú crees que vas a poder competir con Ruedas & Tuercas y la revista del Touring?”. Pero bueno, chola, como yo ya estoy armonizadísima, no la mandé a la mierda que se merecía sino que le sonreí, le eché un angelito y seguí manejando por el zanjón con la sensación de ser Heidi en los Alpes, no sabes. La cosa, hija, es que en unas semanas sale Mi Nombre es Lorena, y lo saco con Alfaguara, porque si una a esta edad se mete a semejante follón, lo hace bien o se queda callada, ¿no te parece? Ahora, lógico, lo que yo pretendo con este libro no es volverme rica, porque ya las cosas materiales hace rato dejaron de importarme, sino transmitir a otros la maravilla que es una vida como la mía, desde el ángulo de una humildad que deja retacos a Teresa de Calcuta y a San Francisco de Asís con todo y sus bestias del campo, no te imaginas.

O sea, te doy un par de muestras para que me entiendas, ¿ya? Por ejemplo, pucha, desde que empecé a aprender a perdonar y a entender que en esta vida hay un momento para cada cosa, pucha, no sabes, cuando veo en el periódico una foto de Alan, o sea, ya no se me vienen a la cabeza como con embudo, esos pensamientos tóxicos que antes me llevaban a agarrar papel y lápiz y ponerme a escribir como una ideática: “chancho cara de nalga, maricón de esquina, borsifláis, bolsa de pedos”. Nada, olvídate. Ayer lo vi en la tele un segundo y fue mágico, me comenzaron a correr por dentro unos gusanitos de energía súper deli y mi mente se pobló de cosas como, “chanchito cara de nalguita, te perdono; mariconcito de esquina, es lo que te ha tocado vivir; borsiflaisito, toma un angelito; bolsita de peditos, respira hondo y verás la verdad que hay en ti”. Regio, todo está en el libro y cuesta 15 soles sin IGV.

Otro ejemplo. ¿Tú te acuerdas cómo me ponía yo de frenética cuando me mencionaban a la Carrot? Pucha, vuelvo hacia atrás y no me reconozco. Porque ahora, cómo te explico, cuando me enteré de que se había mandado cambiar por su santo a Punta Sal en el avión presidencial, con mi plata y la tuya, pucha, bajó un arcángel, se corporizó y con una voz como la de Diego a punto de darla, me susurró: “Chinita, los pelirrojos no tienen lugar en el cosmos, ellos están pagando por haberse rebelado con Lucifer y tienen karma para rato, ¿no te has dado cuenta de lo que debe significar para ella despertarse en la mañana y encontrar a Toledo compartiendo almohada? Ahora Chinita, expande tu mundo interior y deja que la luz purifique las aguas servidas, yo sé que tú me entiendes”. ¿Te das cuenta de lo GCU que me resultó el arcángel? Te apuesto que va a Vivanda.

Hija, es una maravilla la vida, te lo juro que ahora me despierto y ya no tengo en la boca del estómago esa bola anudada sino que mis chakras fluyen como un batir de alas de ave silvestre, con decirte que ya el sexo no me interesa, porque chola, eso de andar pensando en armonizarse, pucha, se ensucia con algo tan visceral como la arrechura. Ahora, una nunca está libre pero hasta eso está contemplado en mi nueva filosofía de vida. En la página 45 de mi libro, pucha, cuento cómo la última vez que me encontré en una fiesta con PPK, chola, él que no estaba al tanto de mi proceso, me dijo para irnos detrás de unos matorrales de magnolias francesas que Marisa Guiulfo había hecho poner en los jardines y yo le contesté que ya, que él vaya primero. Hija, yo que prendo un incienso para compartirlo mirando las estrellas, y me lo encuentro con los pantalones abajo. Por supuesto que le mandé un angelito y todo resultó lindo. No te lo pierdas, 15 soles sin IGV. Chau, chau. (Rafo León)

 


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