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06/Oct/2005
 
 
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Política Los peligrosos planes que Hugo Chávez tiene para la región y la tenaz oposición a ellos ejercida por Alejandro Toledo.

Carta Marcada

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Piensa que la región le cabe en la mano.

A un ciudadano escandinavo podría despertarle curiosidad que el encuentro de mandatarios de la Comunidad Sudamericana de Naciones en Brasilia tuviera de evento paralelo una exposición de caricaturistas del continente. Sin embargo, después de presenciar las intervenciones de los mandatarios el pasado viernes 30, el gringo habría quedado convencido sobre el buen tino de incluir a los “cartunistas” en la fiesta.

No es mala leche. La voz aguardientosa de Lula Da Silva, las inverosímiles licencias discursivas de Alejandro Toledo y el acento de niño bien del vicepresidente colombiano Francisco Santos hubieran bastado para esbozar las viñetas. Pero luego el venezolano Hugo Chávez inauguró las intervenciones vespertinas con una interminable perorata de casi tres cuartos de hora. Y ahí terminó el chiste.

Cumbre y Trompicón

El siguiente era Toledo que, ante le perplejidad de los demás, cedió su turno “para darles la oportunidad de hablar a mis colegas”. Su dardo iba evidentemente dirigido al venezolano, con quien sostuvo un deportivo e intenso intercambio de puyazos a lo largo de la cumbre. “¿La prensa vio todo el debate?”, preguntó Toledo sorprendido durante una breve conversación informal con periodistas reunidos en la residencia del embajador peruano Hernán Couturier pocas horas después.

“Es una cuestión de estilos”, quiso minimizar cuando declaró sobre el tema. “Conozco a Hugo Chávez, hemos asistido juntos a más de 25 reuniones y nos encontramos de acuerdo en lo esencial”. Parecería no ser tanto así.

Toledo se preocupó en subrayar que “la única ideología de la Comunidad debe ser la integración”. Justo en su intervención anterior, Chávez abogó por más “debate político” entre los presidentes sudamericanos con el fin de afinar el perfil de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN).

Fuentes muy cercanas al mandatario peruano admiten que él considera la posición de Chávez excesivamente “politizada”. Para el jefe de gobierno, los esfuerzos del “comandante” estarían encauzados a delinear una comunidad hecha a la medida de “la ideología de Chávez y Fidel Castro”. En ese orden de ideas, el objetivo del extrovertido venezolano se concentra en insertar dentro de la estructura de la CSN un comité político. Una perspectiva inadmisible para Toledo.

Tal como el Ejecutivo observa la situación, el plan de Chávez requiere un desmonte institucional que le permita controlar los nuevos organismos. Durante la cumbre no ahorró saliva para declarar a la Comunidad Andina (CAN) y el Mercosur tan moribundos como la Constitución venezolana sobre la que juró su cargo en 1999. “Estamos muy mal repitiendo esquemas fracasados”, advirtió.

La oposición del peruano a la visión de Chávez no pudo ser más explícita. Calificó de rica la experiencia del Mercosur y la CAN. Al viaje lo acompañó el embajador José Antonio García Belaunde, director general de la última. Además, insistió en adaptar ambos cuerpos al funcionamiento de la CSN para evitar “duplicación de esfuerzos” y “ser presidentes esclavos de las burocracias”. Chávez acusó el golpe: “Toledo decía que no podemos crear nuevas estructuras pero la CAN y el Mercosur convergerán, con unos (buenos) vientos, por allí en el año 2200... Decía el Che, hay que condenar el burocratismo, no a la burocracia mínima necesaria”. Como es sabido, Chávez prolongó el debate cuando se resistió a firmar el manifiesto de los presidentes y sólo accedió con la condición de discutir la estructura de la CSN en los próximos 90 días.

El problema es que las extravagancias de Chávez nadan en petróleo. Ni bien llegó a esa gigantesca oficina que es la capital brasileña, aseguró que “Venezuela está en condiciones de garantizarle a toda Sudamérica energía y gas durante los próximos 200 años”. Eso sí, para cumplir semejante promesa exige, muy poco respetuoso de las soberanías nacionales, “discutir un nuevo modelo de integración”. Tras criticar la firma de tratados de libre comercio con Estados Unidos advirtió que antes de resignarse a los “planes colonialistas” de la potencia, prefería “morir combatiendo con un fusil en la mano”.

Debido a compromisos de la campaña electoral en su país, la estancia de Néstor Kirchner fue fugaz –tanto que Lula expresó posteriormente su desazón– pero bastó para firmar con Chávez un acuerdo energético por US$ 100 millones en el Hotel Kubitschek, que implica la adquisición de una refinería en Argentina por parte del gobierno venezolano Lo propio hizo con Brasil, y el Estado venezolano construirá otra refinería en la región de Pernambuco. Lula no escatimó elogios y luego de estampar su firma declaró que ese país gozaba hoy de “un exceso de democracia... Nunca tuvo un Presidente que utilizara los recursos del petróleo para los pobres”.

Apenas bajó del avión presidencial el jueves 29, Toledo fue cuestionado sobre las propuestas de Chávez y se apresuró en responder que su prioridad en el Perú era la conversión al gas natural. La tarde siguiente volvió a la carga y recordó el riesgo. “El petróleo representa una gran vulnerabilidad para nosotros”, declaró. No tenía solamente en mente el vaivén de los precios internacionales.

Foto de Familia

Revelada la fotografía actual de los presidentes sudamericanos, Toledo sale parado más a la derecha de lo que cabría imaginarse. En la cumbre se limitó a subrayar la necesidad de expandir el desarrollo económico para así reducir la pobreza: La tesis del “chorreo”. Además de Chávez, Lula, el vicecanciller argentino Jorge Taiana y el vicepresidente de Uruguay Rodolfo Nin tampoco se ruborizaron al poner en el brasero el debate sobre equidad y redistribución.

¿Estas variables permiten predecir alguna tendencia regional? El mismo jueves 29 se hizo pública una encuesta realizada por el diario Miami Herald, la Facultad de Negocios de la Universidad de Miami y Zogby Latin America. El estudio fue titulado “Cómo la elite latinoamericana ve al mundo” y cuenta con las respuestas de 573 personalidades influyentes en sus respectivos países. Según los resultados, Ricardo Lagos de Chile, Lula y Kirchner –socialistas “aggiornados” en mayor o menor medida– encarnan el nuevo liderazgo en la región. Por el contrario, los peores calificados son Toledo y los previsibles Hugo Chávez y Fidel Castro. A diferencia de ellos, Toledo sabe de sus limitados plazos para encauzar a la CSN. Cuando pidió soñar su futuro “con los ojos abiertos”, reconoció acertadamente: “Mi amigo Hugo Chávez tiene mucho tiempo más para hacerlo”.(Escribe: Enrique Chávez Enviado especial a Brasilia)

 


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