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29/Set/2005
 
 
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Actriz, cantante, mujer y, si se puede, estudiante. Vanessa Saba y una nueva etapa de aprendizaje, reinvención y romanticismo.

Vanessa Saba: Nuevos Vientos

6 imágenes disponibles FOTOS 

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Toda la belleza de Vanessa Saba llega a la pantalla grande como actriz y cantante de uno de los temas del filme.

Si algo llamó la atención a Vanessa Saba durante los tres meses que estuvo viviendo en Santiago de Chile es que las personas allá son capaces de planear sus vidas a largo plazo. Acá, como se sabe, a muchos les toca vivir al día. ¿Pero qué hacía viviendo en Chile? Resulta que la actriz y cantante se ha enamorado de un peruano radicado en el país vecino, y el amor la ha motivado a considerar una etapa profesional fuera del país. Pensar que su historia comenzó cuando participó en Miss Perú y encontró el empujón que necesitaba para terminar de convencerse de que su futuro no estaba en una agencia publicitaria. Y después de hacer teatro y televisión, la antes representante de Madre de Dios (‘todos los otros departamentos ya estaban tomados’) incursiona en el cine con la película Un día sin Sexo, que se estrena este 20 de octubre e incluye a una de sus canciones en la banda sonora.

–Profesionalmente, ¿en qué momento te encuentras?
–En un buen momento. Me interesaba hacer cine, y las expectativas son distintas porque puedes estar en los festivales; y verte en una pantalla muy grande debe ser otra cosa. También está la música, que es algo que quería hacer hace tiempo. Estoy en una etapa personal de aprendizaje; me siento como una caja que se empieza a abrir, a percibir más cosas… Siempre he sido muy curiosa, y hay muchas cosas que quiero saber. Tengo ganas de estudiar música, y además estuve viendo carreras universitarias como ciencias políticas, filosofía y sociología en Chile. Estoy muy contenta.

–Teniendo poca experiencia en cine no solo has asumido un riesgo al probar otro lenguaje, también has hecho tu primer desnudo…
–En la primera película que filmé (Una Sombra al Frente, a estrenarse el próximo año) también hay un desnudo, pero es distinto porque como es de época tiene otro tratamiento. Y hace años me ofrecieron hacer una película que yo rechacé porque consideraba que tenía mucho desnudo y no era necesariamente relevante. Recién ahora me he sentido más preparada, porque sí es un riesgo. Tienes que saber cómo manejarte, cómo sentirte cómoda, cómo tomarlo profesionalmente. Claro que está la incomodidad que te puede generar estar desnuda, pero realmente no fue un problema.

–Más como mujer que como actriz, ¿de qué hay que estar segura para sentirse cómoda con un desnudo?
–Posiblemente porque estás interpretando a un personaje te desligas un poco de ti… Porque si es un tema, ‘voy a estar desnuda en una pantalla gigante’. No es tan divertido, y me da vergüenza que lo vea mi papá, o mis hermanos menores. (Risas.) Pero el cuerpo es un instrumento más y está ahí para contar la historia. A lo mejor pierdes un poco el pudor en ese sentido, porque es necesario para hacer el trabajo. Entonces no me perturba mucho. También está el otro lado de querer verse bien, porque da un poco de vergüenza si tengo algo por acá o se ve algo por allá. Pero es normal.

–¿Y cómo le explicas eso a tu papá?
–Mis papás, gracias a Dios, son de mente muy amplia. Somos una familia tradicional, de ascendencia árabe, pero igual son muy amplios. Son amantes del arte, además. Siempre me han dejado ser, me entienden. Mi papá está amenazando con ir al estreno, que a mí me da vergüenza, pero dice que va a ir, y si quiere que vaya. Pero no, no sienten vergüenza, por supuesto que no, simplemente van a ir a ver el trabajo de su hija y puede ser que les choque, pero se aguantan porque, por sobre todo, me apoyan y me quieren. Somos una familia muy bonita.

–Tu llegada a la actuación fue más una sucesión de consecuencias que algo que estabas buscando activamente. Sin embargo, ¿alguna vez soñaste con actuar?
–Con cantar. Es más, mi papá me decía ‘pero hijita, métete al conservatorio, para qué te vas a meter a estudiar publicidad’. Y yo ‘no, papá, yo tengo que estudiar una carrera porque si no me voy a morir de hambre’.

–Esa conversación suele ser a la inversa…
–Totalmente. Y de eso me arrepiento, porque yo no entendía que tenía que hacer lo que me gustaba para realmente poder producir y ganar algo de dinero. Porque la publicidad nunca me gustó mucho. Siempre estuve inclinada hacia el arte pero no me atreví, y entonces tuvo que llegar de casualidad, cosa que agradezco mucho. Peor es con la música, con la que recién he empezado el año pasado. Y ahora han surgido estas inclinaciones nuevas que no sabía que tenía, como la filosofía. Es como si se me hubiera destapado el cerebro de pronto. Antes era insegura, medio acomplejada. En este momento pienso que puedo estudiar, que puedo escribir, que puedo hacer muchas cosas. Es una reconciliación conmigo después de algún tiempo.

–Después del Miss Perú conseguiste tu primer trabajo como actriz gracias a tu parecido físico con Maritza Garrido Lecca. ¿Alguna vez tuviste un conflicto por haber empezado a actuar por tu apariencia?
–¡No! Si era una oportunidad para aprovecharla. La verdad es que solamente me llamaron porque me parecía. No era un gran personaje, tenía dos líneas. Si hubieran necesitado a alguien que podía actuar, no me hubieran llamado. Son cosas que pasan en el medio, y muchas veces la casualidad tiene algo que ver.

–¿Cómo te acercaste a ese personaje?
–Traté de consultar con gente que la conocía, y me la describieron un poco, que era una chica muy simpática… Ahora posiblemente hubiera investigado un poco más. Por otro lado, estaba contenta porque iba a interpretar a una revolucionaria, según yo. Incluso en algunas entrevistas dije algunas barbaridades. Y ahora lo entiendo de otra manera. Pero en esa época yo era nueva, estaba emocionada, había caído en un lugar idóneo para empezar. Sí, me confundí un poco. Pero fue un excelente comienzo para mí.

–Después de esa experiencia, ¿sentiste que te estabas haciendo conocida?
–Bueno, en la calle unos chicos me gritaron ‘¡Viva Sendero!’ desde un carro. Empezaban a pasar esas cosas, pero todavía no sé si me reconocían mucho.

–¿Y qué tanto se complica, por ejemplo, una ruptura sentimental como la que te tocó con Sergio Galliani cuando el tema se ventila públicamente y aparecen rumores como tu supuesta bulimia?
–¿Decían eso? ¿En serio? Bueno, me adelgacé mucho pero no por bulimia. Creo que lo bueno es que muchas veces me pasa que no me entero, porque soy muy despistada. Y no estoy tan preocupada de lo que digan.

–Estuviste en Chile los últimos tres meses. ¿Cuáles son tus expectativas en ese país?
–Yo me fui básicamente porque mi novio vive ahí, y me pareció buena idea tratar de vivir en otro país. Me gustaría poder trabajar y estudiar allá, para poder seguir estando con mi novio ya que nos estamos llevando muy bien. Y está acá al costado, así que puedo venir más seguido a ver a mi familia.

–¿Estás enamoradísima?
–Sí, muy contenta. Era una relación a distancia y eso es un poco inexistente, ¿no? Estuvimos como seis meses así y entonces yo dije ‘vamos a vivir juntos a ver qué tal, realmente’. Y todo ha sido muy lindo, yo ya me instalé allá y me voy a quedar en Lima no sé hasta cuándo, viendo cosas de trabajo y lo del disco, y después voy a regresar a seguir viviendo allá. Y si sale algo puedo regresar en cualquier momento… Ese es un poco el plan por ahora.

–¿Ya has pensado en una familia, en tener hijitos?
–Todavía me cuesta pensar en hijitos. No sé, a lo mejor tiene que ver con que tienes que desprenderte un poco de ti y suena egoísta y feo, pero creo que eso es lo que más miedo me da. O sea, si quedara embarazada y tuviera un hijo seguramente estaría feliz y sería muy mamá, pero la decisión todavía no la he tomado. Sí estoy reconciliándome un poco más con la idea del matrimonio, por esta relación con Max. Pensar que voy a estar con alguien toda la vida, intentar comprometerme a ese nivel… Es una consecuencia de lo bien que nos llevamos, de lo contentos que estamos, de que me puedo proyectar con él.

–¿Él sabe eso?
–No, todavía no le dicho nada… (Risas.) ¡Sí! O sea, planes concretísimos no tenemos, pero sí. Cuando estás enamorado hablas de eso, es bonito querer estar siempre con la otra persona. (Entrevista Romina Massa / Fotos Víctor Ch. Vargas)

Pasiones y Apariciones

1989: Viaja a Disneylandia con toda su familia. ‘Estábamos todos juntos y felices.’

1996: Participa en Miss Perú y comienza una nueva etapa en su vida.

2000: Es la villana de la telenovela Pobre Diabla, su primera participación de inicio a fin de la producción.

2004: Conoce a su novio, Max.

2005: Lanza su disco Hasta el Sol, actúa en cine y planea un video-clip.

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