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Edición 1888

25/Ago/2005
 
 
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Daniela Sarfaty, la actuación, los niños y una ONG creada para ayudarlos con arte.

Daniela Sarfaty: Bella Pasión

5 imágenes disponibles FOTOS 

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Como actriz atraviesa una etapa de crecimiento y búsqueda que pasa por una elección más cuidadosa de sus personajes.

De su teléfono celular cuelga un chanchito con alas que tiene un corazón en la cola. Y sus medias son de colores. Hay algo en Daniela Sarfaty que evoca la dulzura de la niñez y la diversión de esa etapa. Pero aunque a inicios de su carrera el contacto con su lado de niña impulsó su trabajo, hoy tiene 31 años y empieza a explorar otras formas de actuar.

La búsqueda, asimismo, fue más allá de su vida profesional, y en estos momentos se encuentra en la primera fase de las actividades que su ONG Anidarte tiene planeadas. Como cerrando el círculo, se trata de una organización dedicada a los niños, específicamente a aquellos que viven en la calle. Para ellos habrá funciones de cine donde alrededor de 300 pequeños verán películas como Los 4 Fantásticos con gaseosa y golosinas. Y además, aquellos chicos talentosos que pasan sus días haciendo malabares o cantando por la ciudad serán invitados a talleres para perfeccionarse y usar su inspiración con más beneficio para ellos mismos.

Alma de Niña

“El teatro infantil me encanta porque el público es distinto y sincero. Y si lo que haces no es real y diferente los niños no reaccionan”, dice Daniela de su experiencia actuando para los más chiquitos. Reconoce también que esa actividad teatral implica una mayor responsabilidad no solo por los contenidos sino porque en esas obras el niño puede interactuar con los personajes y opinar en plena función, y para el actor eso significa relacionarse con ellos.

Para Daniela Sarfaty no es novedad compartir su carrera con los niños, si se tiene en cuenta que fue cíndela y nubelina de Nubeluz, y que pudo ser Dalina si ella no hubiera rechazado la oferta. “Esa etapa ya había terminado”, explica, y añade que recuerda esa experiencia con mucho cariño. Participó además en varios grupos de teatro infantil, montando varias obras, hasta que se quedó con Preludio. Y años más tarde, su público creció algunos años y el grupo Torbellino causó furor entre los adolescentes. Entonces se confirmó que Daniela también podía cantar, aunque no es una meta que persiga sino que viene con el trabajo. Para ella es algo que disfruta cuando llega.

Hoy su atención para niños y adolescentes está concentrada en la ONG Anidarte, que tiene como objetivo ‘trabajar por los niños y el desarrollo del arte”. Se trata de algo que siempre quiso hacer, ya que siente que hay niños trabajando en los semáforos cuyo talento está siendo desperdiciado por culpa de sus carencias. Así ella reparte sus energías entre las grabaciones para Viento y Arena, miniserie sobre Villa El Salvador, y el trabajo que implica un proyecto emprendido para ayudar y lograr un cambio.

Actitud de Mujer

En el plano personal, la actriz estuvo el año pasado en Bogotá durante dos meses estudiando actuación. Ahí descubrió que en Colombia, gracias a una antena que graciosamente llaman ‘La Perubólica’, las telenovelas peruanas son más que sintonizadas. ‘Jamás esperé algo así’, comenta Daniela al recordar que era reconocida en tiendas y supermercados. Además, encontró allí otra cultura de la actuación, así como nuevas técnicas. Tan interesante le pareció el escenario que tiene una manager colombiana y ‘si se da la oportunidad, me iría’, confiesa.

El tema, finalmente, pasa porque Daniela Sarfaty anda buscando los personajes que hasta ahora no ha podido interpretar debido a su aspecto y las limitaciones peruanas. “El concepto de actriz no es entendido aquí”, sostiene, “y el físico importa mucho.” El personaje que interpretó en la obra de teatro ‘Tus amigos nunca te harían daño’ fue, por eso, una refrescante oportunidad. “Por fin pude ser mala”, explica Daniela, no muy satisfecha con la tendencia local a encasillar a los actores por los personajes que han hecho o por cómo se ven. Si hasta una vez le ofrecieron un papel de villana que después le quitaron por tener ‘cara de buena’.

Para ella, su trabajo y lo que ha estudiado para hacerlo es más importante que su apariencia, y eso la motiva a buscar nuevas oportunidades que le permitan mostrar otras facetas. Así, el personaje que interpreta en la miniserie no será malvado, pero ella está disfrutando la oportunidad de interpretar a una mujer a los 20, 30 y 40 y tantos años, ‘porque eso implica encontrar actitudes corporales distintas’.

No cabe duda. El crecimiento para una actriz no solo pasa por el aspecto físico, y esa es la razón por la cual los años no han transcurrido en vano para Daniela Sarfaty. Y no es que sean demasiados. El punto es que su experiencia y madurez necesitan retos y nuevos registros, y por eso ella ha cambiado algunas cosas en su dinámica profesional. Como por ejemplo la elección de personajes, y su decisión de ser más selectiva con las ofertas que recibe. Eso sí, tiene la tranquilidad de que hasta el momento nunca se ha arrepentido de rechazar un papel.

Con respecto a la imagen cuando se es un personaje público, a esta actriz el tema no le preocupa. Sabe que no tiene nada que ocultar y no pierde el tiempo pensando en lo que podrían decir los demás sobre lo que hace o deja de hacer. Por eso no presta demasiada atención a publicaciones que distorsionan las cosas para conseguir noticias más altisonantes, como las que informaban que ella reemplazó a la dalina Mónica Santa María cuando ella murió trágicamente. ‘No fue tanto así’, aclara Daniela. Como ya se sabe, no llegó a conducir el programa y se trataba principalmente de una gran exageración. Como la que decía que ella quiere tener un programa infantil propio. Otra vez, ‘no fue tanto así.’. ‘Y tampoco sé cuánto me gustaría hacer un programa de televisión. Ahora estoy más abocada a mis asuntos personales.’

La ONG, por ejemplo. “Es algo que recién empieza y queremos que salga bien. Pienso que para mí las cosas se irán dando, y en un momento sabré si quiero seguir actuando o haciendo teatro o televisión. Pero ya tengo algo importante que no solo es para mí, sino para los demás.” (Escribe Romina Massa / Fotos Víctor Ch. Vargas)

Lágrimas y Sonrisas

1993: Debuta en televisión con el programa Aplausos.
1994: Es cíndela en Nubeluz. Muere la dalina Mónica Santa María.
1995: Nubeluz reaparece con Daniela Sarfaty como nubelina, junto a María Pía Ureta.
1996-2004: Actúa en telenovelas, películas y obras de teatro.
2005: Funda la ONG Anidarte para ayudar a niños en situación de calle a través del desarrollo de su talento artístico.

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