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Edición 1883

21/Jul/2005
 
 
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Fue tremendamente injusta la elección de Londres como sede de los Juegos Olímpicos del 2012 en vez de Madrid, ciudad que se preparaba de la mejor forma para asumir ese reto (en tanto Londres carece de la infraestructura necesaria, según tengo entendido). A ello contribuyó arteramente ETA al colocar una bomba en uno de los estadios madrileños con la suficiente antelación como para que su mensaje calara y fuera escuchado por el príncipe Alberto de Mónaco, quien con toda mala leche hizo una pregunta envenenada en plena sesión decisoria. Y ahora resulta que Londres era aún más vulnerable. Los madrileños merecían los Juegos Olímpicos mucho más que los londinenses. ¡Qué injusticia!



Ahora que el matrimonio homosexual se ha puesto de moda aquí en España, muchos heterosexuales están esperando que alguien promueva el matrimonio múltiple, o sea la poligamia, vieja y sana costumbre islamista que proviene de la antigüedad (Abraham, Jacob, David, Salomón, etc., fueron polígamos). Si se casan dos hombres o dos mujeres entre sí, porqué no un hombre con tres mujeres, o una mujer con varios hombres (poliandría). Así se evitarían muchos adulterios, por de pronto. A la hora de la permisividad, todo es permisible.


En alguna parte leo que los obispos afroasiáticos prefieren la poligamia a la infidelidad; por eso me parece que abriré una lista de adherentes al proyecto. Apúntese el que quiera. ¡Poligamia sí, adulterio no!


Al menos una vez por semana, y creo que hasta más, recibo por internet una publicación que, por lo que leo, resulta ser más toledista que El Peruano. Se trata de Alerta Económica, que todas las semanas trae informes absolutamente positivos sobre la marcha de la economía peruana. Como las informaciones tratan de cifras, números y porcentajes parecen ciertas. Claro que eso lo dicen también, pero en voz baja, los periodistas conscientes que aún hay en el Perú. Que los hay, supongo.


Bernard Ebbers, ex presidente de WorldCom, el gigantesco imperio informático que dirigió con mano larga (tan larga que produjo su quiebra, la más grande en la historia económica de los Estados Unidos), fue condenado recientemente a 25 años de cárcel, pena insospechada para tanto granuja quebrador de bancos y empresas en el Perú. Y América Latina.


Aparte de la plaga de los separatistas y nacionalistas que buscan subdividir a España en varias “naciones” (la catalana, la vasca, la gallega, etc.), este país casi prodigioso por todo lo que tiene para ofrecer a propios y extraños sufre actualmente una muy grave sequía en todo su territorio, que amenaza con desatar una guerra por el agua entre diversas comunidades. Agravada por el intenso calor, la sequía se extiende por todo el reino, castigando a la hasta ahora próspera agricultura y convirtiendo en paja seca todo lo que era verde hasta ayer nomás, consumiendo los reservorios que se utilizaban para regar y dar de beber a los habitantes.


Leo que el Papa Benedicto XVI ha censurado nada menos que a Harry Potter, atribuyéndole la propagación de ideas nada cristianas. Es que cuando era Cardenal Ratzinger el actual pontífice fue la cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es decir la antigua inquisición. ¡Harry Potter a la hoguera!


Lo que sigue lo digo con todo respeto, pero creo que Benedicto XVI debería encontrar cosas más importantes de qué ocuparse.


Contra mi costumbre le voy a dar, otra vez, la razón a Alan García: los medicamentos en España y en toda Europa son muchísimo más baratos que en el Perú, en donde, según Caretas, tienen precios escandalosos. A ver qué se hace al respecto.


Desde aquí, a la distancia, me adhiero a la manifestación que en contra de la Corrupción (con mayúscula porque la Corrupción en el Perú es mayúscula) convocada por Monseñor Bambarén. Llega un poquito tarde, porque ya el poder judicial (esto sí con minúsculas) ha dejado escapar a unas ratas y a una sabandija, pero siempre es bueno manifestarse contra esa lacra. Espero que haya sido todo un éxito.

 


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