domingo 9 de diciembre de 2018
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1882

14/Jul/2005
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Piedra de Toque
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Iván Thais
Sólo para usuarios suscritos José B. Adolph
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Joven animador cumple cinco años conduciendo Cinescape, y empieza a quedarse sin rumbos desconocidos.

Bruno Pinasco: Un Dandy en su Laberinto

6 imágenes disponibles FOTOS 

1882_pinasco_1_c

Alocado y gracioso, ha sabido imponer su propio estilo a través de la pantalla chica.

El miércoles me voy a Madrid, París, Londres, Brujas (Bélgica), Carcassone (Francia) y Barcelona a hacer reportajes de viaje y traer cosas divertidas. Y ni bien llego a Lima parto hacia Nueva Orleáns para entrevistar a Kate Hudson, que está haciendo una película de terror. Y de ahí ya no sé”. La anterior es una frase que Bruno Pinasco podría decir cualquier día del año. Y es que gracias a su trabajo en Cinescape, el conductor de televisión ha tenido oportunidad de viajar por muchísimos lugares del mundo a sus treinta años, además de conocer a casi todas las estrellas de la escena hollywoodense actual. Sin embargo, él probablemente cambiaría –sin pensarlo dos veces– sus entrevistas con Julia Roberts por cinco minutos conversando con Katharine Hepburn. Porque además de ser un trotamundos, Bruno Pinasco es un eterno nostálgico de la gloria de antaño.

–¿Cuántos viajes haces en un año?
–Depende de la temporada, y del año. Pero más de veinte de todas maneras.

–¿Y qué tipo de vida se lleva moviéndose tanto?
–Lo positivo es que un viaje siempre, por pequeño que sea, significa salir de la rutina. Eso me gusta. Y tengo la oportunidad de conocer lugares increíbles como Nueva Zelanda, he estado en Tokio, en Venecia el año pasado. Es una oportunidad que me ha dado el programa y que valoro y disfruto bastante. Lo malo es que nunca estás. Yo nunca puedo hacer planes a más de dos semanas, a veces me llaman para un evento dentro de unos meses y yo solo puedo decir ‘bacán, pero no sé si voy a estar’. O algún cumpleaños...

–Debe ser complicado tener una relación amorosa…
–Claro, además. Porque nunca estás, básicamente es eso. Y lo gracioso es que ahora cuando vuelvo ya no me preguntan qué tal mi viaje si no cuándo me voy de nuevo. (Risas.) Es un ritmo bastante agitado.

–¿Vives solo?
–Con mi mamá y mi perra, Tina. Su raza es desconocida por la ciencia. Todo el mundo me dice que es una casa muy grande para dos personas pero yo vivo feliz, me encanta abrir la ventana de mi cuarto y ver el jardín, tener la cochera para mis carros, que mi perro juegue, que mi mamá esté en la terraza viendo sus plantas, sus macetas, feliz de la vida. Eso para mí no tiene precio.

CV en Pantalla

  • Abril, 1986: Sale al aire el programa Triki Trak.
  • Noviembre, 1999: Primer viaje a Hollywood, para entrevistar a Pierce Brosnan.
  • Agosto, 2000: Primera aparición de Cinescape en el noticiero Buenos Días Perú.
  • Noviembre, 2001: Primer viaje a Londres, para entrevistar al elenco de El Señor de los Anillos como el único invitado de América del Sur.
  • Agosto, 2005: Quinto aniversario de Cinescape.
  • –¿De dónde viene esa nostalgia que tienes por la época dorada de Hollywood y en general por lo clásico?
    –Mi productor me dijo hace poco que yo soy un nostálgico fuera de lo común, porque añoro una época que ni siquiera he vivido. No sé por qué, de repente he visto demasiadas películas; yo tengo afición por el cine clásico. Siempre me ha llamado la atención lo tradicional, esta onda de los autos antiguos, el sombrero, los tirantes, los relojes de bolsillo. Ese tipo de cosas que ya no hay más. Creo que porque tenían mucho más estilo, más elegancia.

    –¿Eso te define también como persona?
    –Sí, a mí no me molesta ponerme saco y corbata, y si tengo que ir a un evento no soy de los que cruzan la puerta y ya se están desajustando la corbata y terminan con la camisa afuera. Yo como llego, me voy. Tengo mis propios parámetros de moda, como los zapatos de pasador y no mocasines. Lo heredé de mi abuelo, supongo. Sí prefiero ser tradicional y clásico, me gusta más. Salvo por los pelos parados.

    –Y más allá de tu imagen, ¿influye en tu estilo de vida?
    –Bueno, siempre preferiré vivir en una casa que en un departamento supermoderno, un loft o algo así. Si por mi fuera me compraría una de esas casas de la avenida Arequipa o de Javier Prado que tienen más de cien, doscientos años ahí. Y viviría feliz. Soy de esas cosas, de sentarse a la mesa con mantel, una buena vajilla y la servilleta… Crecí así, porque durante casi toda mi época escolar después de clases íbamos a almorzar donde mis abuelos. Y en la mesa se comía así, era todo muy tradicional. Además era una casa de italianos, todo muy típico, muy alegre, con las pastas, como un comercial. Y sobre todo mi abuela prestaba mucha atención a esos detalles que hoy no se valoran tanto, y a mí se me quedaron un poco.

    –Por ejemplo en una cita, ¿también eres tradicional?
    –Depende de dónde sea. No me molesta que sea una persona extrovertida y totalmente opuesta a mí en el tema de lo supermoderno y eso, pero sí es algo que me llama la atención y me puede atraer. Es decir, una persona que se sepa comportar en el lugar apropiado sí me llama la atención. Me parece un detalle bonito. Y yo soy de los que se para, y abre la puerta, ese tipo de cosas totalmente huachafas que ya no se ven.

    –¿Qué más te gusta en una chica?
    –El sentido del humor, que tenga esa onda espontánea de hacerte reír de la nada, de sorprenderte con cosas divertidas, que siempre te esté contando cosas nuevas. Una persona positiva, capaz de reírse de sí misma. Yo valoro mucho el sentido del humor en las personas.

    –¿Y la apariencia física?
    –Bueno, he visto muchas películas así que te imaginarás que me encantaría que sea una belleza de esas espectaculares. (Risas.) Pero bueno, uno nunca sabe a la hora que se enamora, ¿no? No es que tenga un prototipo, como que me gusten las personas tipo Nicole Kidman –porque solo hay una Nicole Kidman–, o Angelina Jolie. Pero sí, obviamente una chica simpática.

    –¿Eres romántico?
    –Sí.

    –¿Y te consideras sexy?
    –No mucho, porque normalmente tengo una imagen más del pata chato, pecho de gato, divertido. Si yo estuviera en una película sería el amigo gracioso y no el galán. Nunca me he puesto en plan de sex-symbol.

    –¿Cuáles son entonces tus mejores atributos?
    –La personalidad, el sentido del humor. Porque eso de ser demasiado tradicional o formal tampoco le gusta a mucha gente.

    –¿Tienes novia?
    –No.

    –Has declarado que no te consideras un metrosexual perfecto, pero sí prestas mucha atención a tu imagen. ¿Cómo te cuidas? ¿Usas cremas?
    –Bueno, uso algunos productos, pero más que nada por mi trabajo. Muchos hombres no tienen que usar maquillaje ni estar bajo las luces como los que trabajamos en televisión. Entonces eso también demanda cierto cuidado con la piel. O los viajes constantes en avión, con la cabina presurizada que te deja la cara como cartón. Uso algunas cosas para eso, para hidratarme. Pero no es que llegue a mi casa y me embadurne de cremas. (Risas.) Es una tendencia bastante fuerte ahora, y que además gusta de las mujeres. Creo que las chicas valoran que, si ellas se matan arreglándose para nosotros, ahora es algo recíproco.

    –En cuestión de música también te gusta lo antiguo. ¿Qué encuentras en esa época musical?
    –No es que me disguste la música actual. No soy roquero de naturaleza, básicamente. Puedo prender la radio y escuchar la música contemporánea o fiestera y bailar y todo normal. Pero sobre la música que escucho en mi casa y en el auto… eso es herencia de mi papá. Él nunca fue roquero tampoco, pese a que él sí creció en los 50’s y vivió toda la explosión del rock an’ roll. Incluso en su época de disk jockey él era de poner más swing, jazz, clásico y esas cosas. A mí entonces el gusto me viene por eso. También por el cine clásico, por películas musicalizadas con música de las Big Bands, con Glenn Miller, Artie Shaw y todos esos maestros. Frank Sinatra y Ella Fitzgerald son ya lo máximo. Esa es la música que escucho siempre porque me relaja, y me gustan mucho los instrumentos de viento. Entonces estas orquestas de 18 músicos con trombones, trompetas, clarinetes… Suena espectacular. Me gusta el swing, la música de 4 tiempos, con orquestas y con temas así bien melosos.

    –¿Cómo se crece teniendo un papá famoso?
    –De niño era medio extraño, porque todo el mundo me hablaba de él, y cuando llegaba a un sitio me preguntaban por mi papá y no le preguntaban a nadie más, solo a mí. Y al comienzo me confundía. Él ha tenido una carrera larga, y gracias a Dios la gente lo quiere mucho, así que por ese lado nunca hubo problemas. Siempre llegábamos a algún sitio y todo el mundo nos recibía con una sonrisa, nos saludaban, teníamos la mejor mesa si llegábamos a un restaurante, o entrada preferencial por otro lado, ese tipo de cosas las disfrutábamos bastante. Pero después nada, nunca ha habido problemas con el manejo de la prensa o la popularidad en el colegio o en otras partes. Eran otros tiempos, y había un respeto increíble por los personajes de peso de la televisión. Eran como instituciones. Y por mi papá tuve la oportunidad de conocer a toda esta gente, un poco agarrar la última racha de la televisión de antaño. Conocer a Kiko Ledgard, a Augusto Ferrando, al Tío Johnny. A todos los he conocido, he conversado con ellos, los he saludado. Y eso es algo que me gusta mucho. Es la vieja guardia de la tele, y eran pioneros de la televisión.

    –¿Alguna anécdota de esas épocas?
    –A veces me colaba al estudio a ver al Tío Johnny haciendo sus programas. Transformaban el lugar en un pueblito, una granjita, con paja en el piso, y él tomaba su leche y decía ‘la señora vaca me ha dado la leche’. Y una vez llegué yo y pregunté dónde estaba la vaca. Me llevaron a la cabina de audio, sacaron un disco y me dijeron ‘esta es la vaca’. (Risas.) Yo he crecido ahí. Y ahora mi programa se hace en el mismo estudio donde comenzó Triki Trak, que era un programa donde aparecía mi papá, y yo apoyaba en la producción. Entonces hay toda una cosa nostálgica y bonita, ¿no?

    –¿Todo eso tuvo que ver con que tú y tu hermano Aldo (productor de Cinescape) terminen involucrados en el medio? Finalmente, el Canal 4 es como tu casa…
    –¡Claro! Yo entro al estudio y el olor a pintura, mezclado con madera y con el olor a cosas electrónicas me transporta inmediatamente a mi niñez. Es una cosa loquísima. Es un olor especial. Y sí, pues, yo crecí ahí. Y hay muchos técnicos que todavía están ahí y me conocen de toda la vida, que me han visto crecer. Yo iba cuando mi papá tenía que hacer el noticiero, transmitir el fútbol, o las elecciones, o las olimpiadas, yo estaba ahí en primera fila, porque aparte era muy divertido ver cómo hacían las transmisiones en vivo y cómo se manejaba todo el lenguaje audiovisual de esos años. Así que sí, era un poco inevitable entrar en esto. Pero digamos que ya nos costó mucho más poder mantenernos, justamente porque mucha gente piensa que mi papá nos abrió las puertas y no ha sido tanto así. Yo hasta comencé en otro canal. Y ahora Cinescape cumple cinco años el 6 de agosto, y eso no se hace con ninguna vara.

    Además del programa, Bruno trabaja en un futuro proyecto televisivo con Flashback, la productora que comparte con su papá y su hermano, y también planea lanzar una revista de cine. No hay que ser adivinos para darse cuenta de que todavía no se ha visto la mitad de lo que es capaz de hacer. (Escribe Romina Massa / Fotos Victor Ch. Vargas)

    Búsqueda | Mensaje | Revista