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Edición 1875

26/May/2005
 
 
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Protegida por espada, amuletos y mucha seguridad, se prepara para un nuevo reto: el teatro.

Karina Calmet: Poderosa Energía

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Entre muchas otras cosas, es bruja y puede ver más allá de lo evidente. Ese poder lo heredó de su madre.

Se ha reinventado más de una vez y ha sido atleta, dalina, miss, cocinera, empresaria y otras varias. Reconoce su gran capacidad de adaptación y sabe bien cuándo usarla. Es madre, y sus hijas empiezan a seguirle los pasos como deportistas. Descubrió su energía interior y hoy, como bruja buena, lo usa para aconsejar y advertir a quienes la consultan. Le ha tocado superar duras etapas personales en público, y es consciente de que la prensa maneja un poder que no solo sirve para dar buenas noticias. No tiene rencores y jamás se ha rendido. Hoy Karina Calmet asume un nuevo reto aventurándose al escenario de una obra de teatro donde su personaje seguramente dará qué hablar.

–De niña, ¿qué querías ser cuando seas grande?
–Médico. Pero lamentablemente no podía pagar la carrera. Y en ese momento coincidía también con que yo estaba en la selección nacional de atletismo y no podía dedicar tanto tiempo a los estudios, porque a la vez tenía que cumplir con el país.

–¿Qué recuerdos atesoras de tu infancia?
–Recuerdo a mi mamá llevándome todos los días a entrenar al estadio, y se quedaba a hacerme barra. Mi papá disfrutaba cada campeonato. Mi infancia va directamente relacionada con el deporte, con la disciplina. Crecí con eso, y crecí feliz porque era gente muy sana y muy buena.

–Eso debe haberte ayudado a vivir una adolescencia alejada de los típicos peligros, como las drogas y el alcohol.
–Ni siquiera nos llamaba la atención. Lo máximo que tomábamos era un poquito de cerveza negra antes de la competencia, porque la malta te da mucha fuerza. Si alguien es deportista y está leyendo esta revista, que se tome un vasito de cerveza negra antes de competir, y se va a acordar de mi toda su vida. No corres, vuelas. Pero un día antes, no minutos antes porque no llegarán nunca a la meta. (Risas.) Era un vasito, y con el entrenador presente por supuesto.

–¿Qué aprendiste de tu etapa como deportista?
–Te forma mucho la personalidad, porque tienes que ser muy disciplinado, trazarte objetivos todos los días e irlos cumpliendo. Y esa conducta se traslada a la vida profesional. Los deportistas sabemos perder, pero nos encanta ganar.

–¿Qué cambió en ti cuando te convertiste en madre?
–La vida de una mujer cambia para siempre desde el momento en que es mamá. Es lo más hermoso, lo más preciado. Es lo que me da fuerzas para salir adelante todos los días. El hecho de mirar a los ojos a tu hijo significa que estás viva. Yo miro a mis hijas y me siento así.

–Y has logrado mantener la unidad familiar aún cuando su padre, Samir, y tú ya no están juntos…
–Por supuesto. Siempre, en la crianza de un niño, lo óptimo es que el papá y la mamá estén presentes. Y en nuestro caso lo estamos todo el tiempo, Samir y yo. Eso las hace crecer como seres humanos totalmente fuertes y optimistas. Son niñas muy sanas, muy disciplinadas, con la autoestima muy alta. Es increíble ver cómo los padres pueden transmitir tantas cosas positivas a los hijos.

–Hablemos de energía. ¿La palabra correcta para describirte es bruja?
–Es la palabra que se usa. Pero creo que a las brujas no nos molesta que nos digan así. Es de cariño, es un poco chistoso. En las brujas hay una energía que fluye y ayuda a saber cosas que posiblemente podrían pasar. Se trabaja con ella. Y las brujas buenas lo hacemos con energía buena, no con la mala.

–¿Tú empezaste a ser bruja porque sentías que podías ver más allá, o quisiste probar a ver si podías?
–Mi mami es muy especial. Ella desde chica predice terremotos, temblores y cosas que van a pasar. Eso se hereda. No es una leyenda, eso viene por genética. Y además de conversar mucho con ella, un día de casualidad tuve en mis manos una baraja de cartas y las cosas empezaron a salir. Como jugando. Y ahora estoy en eso.

–¿Cuál ha sido la peor noticia que te ha tocado dar leyendo las cartas?
–Lamentablemente noticias de muerte, generalmente a personas que han ido a averiguar sobre eso para saber cuál era la mejor manera de tomar las cosas. Y cuando una persona me pide que le diga las cosas completas, por más feo que sea, pues tengo que decírselo. Gracias a Dios nunca he tenido que decirle a alguien que va a morir, y espero que no pase nunca. Lo que me ha tocado es avisar que una tercera persona, cercana a quien pregunta, va a morir.

Hoja de Vida

1985: Ingresa a la selección peruana de atletismo.
1994: Es coronada Miss Perú 1994.
1996: Nace su hija mayor.
1997: Nace su hija menor.
2003: Anuncia su retiro de la actuación.
2004: Vuelve a actuar en una telenovela.
Mayo, 2005: Su hija mayor gana un campeonato de atletismo en salto largo, la misma prueba que ella.
Junio, 2005: Debuta en teatro con Nosotras que nos queremos tanto.

–¿Y la mejor noticia?
–Entre otras, a una mujer que no podía tener hijos, que iba a ser mamá. Y de hecho ya lo es. Ella se estaba haciendo una serie de tratamientos, y quiso averiguar si finalmente lo iba a lograr. Fue muy bonito verla llegar un día con su barriga de seis meses. También hay gente que está luchando por salir del país y no saben si les van a dar la visa. Yo les digo que sí y de repente me llaman de Japón o de Estados Unidos a decirme ‘Karina, ya llegué’. Me pasan ese tipo de cosas lindas. Cuando la gente está dispuesta a dejarse leer te sale todo, con fechas, lugares, la ropa, todo. Es increíble.

–Acertaste, entre otras cosas, al predecir el accidente en la cabeza de Claudio Pizarro…
–Fue terrible. En el momento en que lo dije estaba como en una especie de trance y solamente leía y decía lo que iba a pasar. Pero ya cuando lo ves en la televisión es terrible pronosticar que a un deportista del país, a quien todos queremos y admiramos, le va a pasar algo malo.

–¿Tú vas a leerte las cartas?
–Claro. Tengo mis brujas de cabecera. Y un montón de amigos brujos. Ahora ando mucho con Roberto y con Franci, que son quienes me han regalado mi espada, la daga de poder.

–¿Qué significa esa espada?
–Para mí, mucho. Ha sido un regalo hecho con mucho cariño por dos hermanos esotéricos, quienes me dijeron que toda bruja tiene su espada. Puedo tocarla cuando tengo la necesidad de sentir fuerza. Es muy importante para mi, tiene energía buena. Y como metal que es se encarga de cortar toda la mala energía en mi mesa de lectura. También tengo amuletos. De repente habrá gente que no entiende cómo se puede creer en estas cosas, pero yo les digo que sí existe.

–¿Estás enamorada?
–Estoy enamorada de la vida y de mis hijas. Cualquier hombre que pueda estar conmigo más adelante será un lindo complemento. Pero no pienso que sea necesario casarme otra vez. Puede ser que sí, puede ser que no. Si aparece mi príncipe seguro agarraré mi espada y lo obligaré a casarse conmigo. (Risas.) Pero estoy muy bien.

–¿Has pensado en tener más hijos?
–En algún momento lo pensé, pero creo que me voy a quedar con mis dos hijas. Porque ya están grandes, son como mis hermanas. Participan activamente de mi mundo y ya están formadas. Entonces formar nuevamente a un bebé, con un abismo de edades tan grande con mis hijas, y volver a empezar… Tendría que pensar mucho porque quisiera poder darle todo mi tiempo y toda mi integridad como persona. Y creo que esa etapa ya pasó. Ya estoy completa, no necesito más.

–¿Cuál es tu posición con respecto a la cirugía plástica?
–Me parece maravillosa. Si una mujer se quiere hacer una cirugía es tan válido como que quiera comerse un pedazo de torta. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que sea más conveniente. Para eso están los cirujanos, y ahora es muy seguro hacerlo.

–¿Te has hecho alguna?
–Sí. Tengo un implante de senos y estoy totalmente feliz. Lo agradezco eternamente. El proceso no fue traumático y valió la pena. Es casi ambulatorio en este caso. Hay cosas que son mucho más complicadas, pero de eso desconozco mayormente. (Risas.)

–En el 2003 anunciaste tu retiro de la actuación. ¿Cómo así decidiste volver?
–Fue una etapa de mi vida en la que necesitaba hacer otras cosas, estaba en una etapa de búsqueda e introspección. Después decidí regresar porque realmente amo mi trabajo como actriz. Y creo que ahora tengo más madurez y más aplomo para representar a cualquier tipo de personaje.

–Ahora se viene tu debut en teatro….
–Sí. Recibí la invitación de Ivonne Frayssinet, nuestra maravillosa primera actriz. Imposible decir que no. Y el teatro es una experiencia totalmente distinta porque está el contacto directo con el público que todavía no he tenido, voy a tener y me da muchos nervios.

–¿Y tienes ganas de seguir por este camino?
–Definitivamente sí. Me gusta mucho el teatro. Pero a mi lo que me encanta son las telenovelas. Tengo seis meses para trabajar el personaje, y según la aceptación del público el papel crece o no pasa nada. Además, en la calle me suceden cosas muy graciosas, la gente quiere saber qué va a pasar y algunos creen que soy igual a mi personaje.

–¿Siempre te has sentido cómoda siendo una figura pública?
–Totalmente. Quizás tiene que ver con que lo he sido desde chica. No me siento invadida o agobiada. Y me entero de casos en los que una persona enferma se prende a una telenovela y eso le da más vida todos los días. Por ejemplo, hace como un mes estaba en el supermercado comprando chocolates y un niño autista me saludó, me abrazó y me besó. Su mamá me dijo que me había reconocido. Y era autista. Cómo no me van a llenar de satisfacción esas cosas. Y es muy bonito también saber que el estreno de la obra será a beneficio de la ONG Chispita de Amor para niños y jóvenes con VIH. Se logran cosas a nivel personal, y eso te enriquece todos los días. (Escribe Romina Massa / Fotos Javier Zapata)

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