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Edición 1871

28/Abr/2005
 
 
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El Misterio de la Poesía

La Lírica Sutil

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Aromas de coplas populares.

En la tarde que viene,
veo a Machado
caminar entre los bosques,
alto y tierno,
seco y duro
como los campos planos y redondos.

Soy sólo el caminante solitario
Que recoge las semillas del camino.
¡Ah, caminos del exilio y de la muerte!
¡Caminos de la huerta y de la fuente!

Javier Heraud

Captó el alma del paisaje castellano como ningún otro poeta, con un lenguaje tan austero como la aridez de sus páramos, viajando por los mundos que construía muy ligero de equipaje retórico. Antonio Machado (1875-1939) aprehendió la esencia de los campos, montes, árboles y ríos de su tierra, así como la problemática de sus hombres. Habiendo abrazado con entusiasmo la causa republicana, murió en el exilio al final de la Guerra Civil.

De la sección “Proverbios y cantares”, de su libro Campos de Castilla (1912), he escogido este poema, muy conocido a partir de una canción de Joan Manuel Serrat:

XXIX
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

 


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