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Edición 1869

14/Abr/2005
 
 
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Chola, Tienes que Leer a Malaquías

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Ay chola, tú sabes lo racional que yo soy y lo poco que me dejo llevar por el pensamiento mágico, hija, a pesar de haber nacido en un país donde un flan amariconado como Alan García puede llegar a ser presidente de nuevo, yo sé que tú me entiendes, qué insulto a la razón. Pero déjame decirte que he estado revisando en horrores de revistas europeas todo sobre las profecías de Malaquías, hija, a raíz de que se va a elegir al nuevo Papa, y no sabes cuánto creo ya en el asunto. Debe ser porque también se llamaba Malaquías un jardinero que había en mi casa de Los Castaños cuando yo era enana, hija, y el cholo de repente en plena podadera del pasto se detenía y decía, “lechuza hay volando de día, papay, hoy muertito va a haber en la familia”, y no pasaban ni dos horas para que sonara el teléfono avisándonos que alguna de esas tías Tudela que vivían en el centro de Lima y olían a trapeador húmedo, pucha, acababa de estirar la pata.

Bueno, la cosa es que el tal Malaquías, el de verdad, pucha, escribió en el siglo II cosas como que Absalón Vásquez iba a ser chapado en el santo de su sobrina y liberado a los cinco minutos (“batracio hórrido surgirá de la nada en epifanía familiar, la balanza de la justicia caerá desde su arcano), hasta la maldición que se cierne sobre la pobre Carolina de Mónaco (“la reina de Gomorra habrá de ver morir ante sus ojos a estrella mayor, a valiente esposo, a ebrio compañero y la guadaña la seguirá aún antes de que la tierra se haya devorado el cuerpo de su padre”). ¿Algo más? Pero si es para chillar de miedo. Y para que termines de convencerte, pucha, en un momento en que describe los preliminares del fin del mundo, pone: “Percherón de Albión se ayuntará con súcuba ilegítima de la que sus fuentes de leche se arrastrarán por los pedregales”. Más claro, el agua: se casan el príncipe Carlos con la Camila, que por si no te has dado cuenta, pucha, tiene las lolas en los pies la pobre. ¿No es lo máximo el Malaquías? Cómo me hubiera gustado haberlo conocido cuando comencé a salir con Diego, la de sufrimientos que me hubiera ahorrado, ¿no?

Pero déjame decirte que lo peor de todo es cuando habla del siguiente Papa: “Veintiún siglos después de la estrella de Belén, cuando guerreros de Mesopotamia hayan incendiado las torres del imperio, de algún territorio montaraz dominado por serpientes y bestias pestíferas, habrá de salir el que suceda al peregrino”. Bueno, chola, no hay que ser muy zahorí para deducir que ese territorio montaraz es el Perú, que una de las serpientes es la loca Carrot y que bueno, aunque Malaquías se haya referido a otro, a mí nadie me saca de la idea de que la bestia pestífera no puede ser otro que Alan, total, en el mundo hay libertad de pensamiento, ¿no? Pero bueno, sigue la profecía y llega clarísimo a decir que el siguiente Papa será Pajarón Cipriani, cuando líneas más adelante lees: “el cuervo con sus alas de azabache oscurecerá la tierra y como almas en pena los hombres caminarán hacia su condenación eterna”.

Bueno, yo quiero aprovechar de esta tribuna para de una buena vez decir que si Malaquías tuvo razón y tenemos a Pajarón de Sumo Pontífice, pucha, haremos la misma fiesta que cuando a Maju la eligieron Mis Universo, Sofía Mulanovich se volvió campeona mundial de surf y Gianmarco le compuso no sé qué huevada a Bush; pero de ahí a que yo deje de tomar la píldora porque Su Santidad nació a la vuelta de mi casa en San Isidro, pucha, hay demasiada distancia, ¿no te parece? Chau, chau. (Rafo León)

 


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