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14/Abr/2005
 
 
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Internacional Alusiones ecuatorianas siguen sacando roncha.

La Carambola De las Armas

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Durante presidencia de Frei, Pinochet conservó poder y despachó armamento por su cuenta.

La sospecha crece entre algunos analistas peruanos: cierto aparato político militar de Ecuador está jugando a enrarecer nuestras relaciones con Chile, y la maniobra puede tener proyecciones mayores.

La “revelación” el 21 de marzo del ex jefe del comando conjunto ecuatoriano, el prófugo general Víctor Bayas, indicando que Chile proporcionó armamento a su país en pleno conflicto del Cenepa, no sería un desliz accidental (o sólo un argumento para justificar la adquisición de rifles de contrabando en Argentina), sino un torpedo para sabotear nuestras relaciones con el vecino del sur.

Cuando habló Bayas estaba por visitar Lima el general Juan Emilio Cheyre, un comandante en jefe del ejército de Chile de nuevo cuño, y lo haría después de haber condecorado a nuestro ministro de Defensa, el general Roberto Chiabra, en Santiago.

Entre Cheyre y Pinochet, peligrosamente adverso al Perú, existe un mundo de diferencia.

En noviembre pasado Cheyre hizo un mea culpa histórico asumiendo “la responsabilidad institucional por las violaciones de los derechos humanos cometidas al amparo de la dictadura”.

Pinochet, mientras tanto, está ahora procesado por esas violaciones y por latrocinios millonarios.

En marzo también estaba por llegar al Callao la ‘Esmeralda’, el buque escuela de la marina chilena.

La declaración de Bayas indujo a nuestro gobierno a suspender esas visitas y tomar otras medidas, que no pocos consideran excesivas y torpes.

A su vez, no pocos chilenos asumieron una postura arrogante, insistiendo en que no hay nada que explicar.

Solo los cancilleres Manuel Rodríguez e Ignacio Walker parecen haber mantenido la cabeza fría para superar la crisis.

El 21 de este mes se deben reunir en Lima delegaciones “técnicas” de mandos militares para aclarar el tema como preámbulo a nuevos encuentros 2+2 ministeriales de RR.EE. y Defensa.

Sin embargo, las declaraciones esta semana de otro militar ecuatoriano, el coronel FAE Ernesto Checa, vuelven a sacar roncha y generar primeras planas.

Bayas, mientras tanto, es un prófugo de la justicia en Ecuador (porque los rifles argentinos resultaron ser una estafa), pero no es un extraño para el presidente Lucio Gutiérrez.

Durante el corto gobierno de un año del extravagante Abdalá Bucaram, Bayas fue ministro de Defensa, y Gutiérrez edecán presidencial.

La presencia de Bucaram comenzó a perfilarse en noviembre, cuando la mayoría gubernamental de Gutiérrez en el Congreso destituyó a 27 de 31 magistrados, y este 31 de marzo, cuando la nueva Corte Suprema anuló los procesos contra Bucaram y autorizó su retorno de Panamá, donde se había asilado tras ser derrocado en 1997.

Y el ‘Loco’ Bucaram volvió el 2 de abril, siendo recibido por una multitudinaria manifestación en Guayaquil.

La proyección entonces toma características más preocupantes cuando se recuerda que el Partido Rodolsista Ecuatoriano de Bucaram constituyó el único bloque parlamentario que votó en contra del acuerdo de paz con el Perú en 1998.

Y esta semana el diario El Comercio de Quito, inspirado en “nuevos datos” y en las declaraciones de Checa, que fuera agregado aéreo en 1995 en Chile, añade detalles al episodio de las armas, como buscando inducir una reacción pavloviana aquí.

Esta, por cierto, no se ha hecho esperar en el Congreso: la Comisión de Relaciones Exteriores está haciendo gestiones para formar una subcomisión “secreta” con el fin de investigar todas las transacciones militares de la época y deducir sus razones.

Con un presidente como Gustavo Pacheco, semejante ejercicio será una pérdida de tiempo y una búsqueda de publicidad que complicará las cosas (Ver recuadro).

En realidad, a estas alturas parece haber poco que investigar.

Sumando fuentes informativas, el resumen cronológico del episodio resulta siendo éste:

  • En 1977 el gobierno de Pinochet firma un acuerdo con las autoridades ecuatorianas para vender armamento de la Fábrica de Maestranza del Ejército de Chile (Famae). Desde los años 50, Pinochet cultivaba en Ecuador estrechas relaciones militares, habiendo sido profesor de la Academia de Guerra en Quito.

  • En setiembre de 1994 se realiza otra renovación de este contrato, y ese año Ecuador recibió una entrega.

  • Entre el 9 y el 11 de enero de 1995 se registran los primeros enfrentamientos en el Cenepa.

  • El 20 estalla el conflicto armado y el 26 Ecuador derriba el primero de nuestros helicópteros.

  • La flota peruana se ha movilizado hasta Tumbes, y la FAP traza planes para incursionar dentro de territorio ecuatoriano.

  • El 28 llega el entonces secretario general de la OEA, César Gaviria, pero nuestra Cancillería rechaza su intervención, remitiéndose al Protocolo de Río de Janeiro. Ese mismo día, nuestro vicecanciller Eduardo Ponce denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU la agresión ecuatoriana. Ecuador hace lo mismo en sentido contrario.

  • A propuesta del Perú y de Ponce se realiza el 31 en Río de Janeiro una primera reunión de emergencia entre los seis vicecancilleres de los países beligerantes y garantes. Brasil proporciona el histórico salón Joaquim Nabuco del viejo Palacio Itamaraty. Es muy hermoso pero no tiene aire acondicionado y se trabaja toda la noche creando mecanismos para propiciar un alto al fuego.

  • Ese alto al fuego se produce recién el 17 de febrero con la Declaración de Paz de Itamaraty, reforzada el 28 con la Declaración de Montevideo.

  • Mientras tanto, el 1 de febrero, al finalizar la tarde, el embajador peruano en Santiago, Alfonso de Rivero, recibe la información de nuestro agregado aéreo de que se ha detectado la presencia de aviones Hércules militares ecuatorianos cargando armamento en el aeropuerto Pudahuel de Santiago.

  • Rivero busca comunicarse con las autoridades chilenas, hasta que a eso de las 9 ubica en su casa al subsecretario de la cancillería, el embajador Mariano Fernández.

  • Fernández reacciona sorprendido, promete realizar las averiguaciones pertinentes y llamar al día siguiente.

  • El 2 de febrero Fernández se apersona a la residencia de nuestra embajada en la noche. Según el mensaje cifrado que Rivero envía a Lima inmediatamente después, Fernández explica que los aviones sólo cargaron munición 9 mm que ya había sido pagada con anterioridad, que un abogado chileno representando a Ecuador exigió el cumplimiento del contrato y que los militares que llegaron en los Hércules pidieron armamento adicional, el que les fue negado. Ahora se sabe que parte de esa información era inexacta.

  • El mensaje de Rivero añade: EL SUBSCRETARIO FERNANDEZ TAMBIEN ME MANIFESTÓ SU PREOCUPACIÓN Y PRESENTÓ EXCUSAS POR LO QUE CALIFICÓ DE “FALTA DE PROLIJIDAD Y COORDINACION”, Y QUE LAMENTABA “PROFUNDAMENTE LA INOPORTUNIDAD, LA CUAL IBA A CAUSAR EVIDENTE INCOMODIDAD”. SIN EMBARGO, ME DIJO QUE IBAN A TOMAR MEDIDAS PARA IMPEDIR OTRAS POSIBLES OPERACIONES DE ESTA NATURALEZA, ASEGURÁNDOME QUE NO HAY PROGRAMADAS OTRAS VENTAS DE ARMAMENTO CHILENO AL ECUADOR.

    El mensaje de Rivero sigue:

    PARA EVITAR SORPRESAS, ME COMENTÓ EL SUBSECRETARIO, EN OTRA VENTA DE “FAMAE” AL MEDIO ORIENTE, CONSISTENTE EN ARMAS CORTAS, HABÍAN TENIDO EL CUIDADO DE VERIFICAR EL CERTIFICADO DE ULTIMO DESTINO.

    Finalmente:

    (Fernández) ME SEÑALÓ QUE A (al presidente Frei) Y AL CANCILLER INSULZA LES HABIA PREOCUPADO MUCHO LA SITUACION Y QUE ESTABAN TOMANDO LAS DISPOSICIONES DEL CASO PARA REFORMAR LA LEY DE VENTAS MILITARES…

    Rivero concluyó su comunicación reiterando la protesta expresada “ante un hecho muy grave”.

  • Nuestro embajador despachó este cable el 3. Era secreto, pero la esencia de su contenido apareció en un titular de primera plana de La República, el 4:

    “Chile Arma a Ecuador en Pleno Pleito”.

  • ¿Las explicaciones dadas por el subsecretario eran genuinas? Parece que sí. El reportaje de El Comercio de Quito esta semana indica que (fue) “Pinochet, entonces comandante en jefe del Ejército chileno, quien asumió la responsabilidad directa, ante las autoridades civiles de su propio país, por la entrega del armamento”.

    Y añade:

    “A las pocas horas de despegar los Hércules de Santiago, el gobierno del presidente Eduardo Frei conoció sobre el embarque, pero sólo de los proyectiles”.

  • En otras palabras, los embarques sí se realizaron durante las hostilidades, pero todo indica que los militares actuaron por su cuenta, sin conocimiento del gobierno chileno.

  • Cuando las hostilidades cesaron el 17 de febrero, Chile fue el primer garante en enviar a su observador, el agregado militar en Lima, a la zona para integrar el MOMEP.

    Así las cosas, los afanes publicitarios de una nueva investigación entre algunos de nuestros parlamentarios tienen su contraparte inconveniente en la resistencia de las autoridades chilenas a admitir ahora que durante una buena cantidad de años Pinochet conservó una notable cuota de poder, paralelo al del gobierno elegido, y que esa realidad condujo en este episodio a cometer una falta contra el Perú.

    Admitirlo ahora, diez años después que lo hiciera el subsecretario Mariano Fernández, ayudaría a terminar con las satisfacciones del caso.

    A nosotros, por otro lado, nos conviene facilitar el camino de la normalización de las relaciones con Chile para evitar que en un Ecuador complicado con la presencia de Bucaram se siga explotando el episodio como una carambola o se proyecte revivir algún atavismo fronterizo.

    Pacheco Complica

    Cancillería habría solicitado a la Fiscalía de la Nación que investigue cómo se filtraron los cables secretos de RR.EE. que exhibió el congresista Gustavo Pacheco sobre la venta de armas de Chile a Ecuador en 1995.

    La documentación no fue proporcionada por el canciller Manuel Rodríguez durante la sesión reservada de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso el pasado 29 de marzo. Ante el pedido de Pacheco, el Canciller le recordó que la Comisión no tenía carácter de investigadora, y que la gestión de la política exterior es facultad exclusiva del Ejecutivo, según la Constitución.

    El Canciller informó a la Comisión parlamentaria que una vez concluido el esclarecimiento con Chile, el Ministerio de Relaciones Exteriores entregaría la documentación, en aras de la transparencia.

    Pero al hacer públicos documentos secretos, Pacheco, dado su rango parlamentario, solo crea una complicación en el proceso de esclarecimiento.

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