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Edición 1859

03/Feb/2005
 
 
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El “plagio creativo”.

Pantalla Clonada

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Existe la leyenda urbana y autocomplaciente de asumir que el peruano es creativo. Esta capacidad inventiva se le asume al “pueblo” como un paliativo que permite balancear sus abundantes carencias, confundiendo creatividad con sobrevivencia. En realidad, el Perú es un país de imitadores. Existen dos formas de medición que justifican esta apreciación. La primera es científica, y está relacionada con la ridícula inversión en innovación en el país. La otra es más mundana y tiene que ver con los programas que vemos en la TV. Para nadie es un misterio que “Superstar” es una copia más o menos peruanizada de “American Idol”. Pero tal vez con más pudor, puede decirse lo mismo de “Camino a la Fama” o la fenecida “Pop, Tu Sueño” que se emitió en Frecuencia Latina. Ambas poseen esquemas muy similares y prometen lo mismo a partir de concursos clonados. Es la vieja costumbre peruana. Panamericana, sin embargo, tiene el agravante de haber copiado el logo de la “BBC” para su remozado “Buenos Días Perú”, programa cuyo nombre se origina en el famoso “Good Morning America”. En esa tradición, “Aló Gisela” se lleva las palmas como variante del argentino “Hola Susana”. Sin ir muy lejos en el tiempo, en los 80s existió un “60 minutos” en el Canal 4 que estaba, digamos, “inspirado” en el “60 minutes” de la CBS. Ahora Canal 2 posee sus “90 segundos”. Todos los talk-shows de fines de los 90s y comienzos del 2000 debieron sus ratings a Cristina Saralegui, cuyos programas imitaron hasta el punto de superarla, como lo hizo Laura Bozzo en su versión miserabilista. Los programas deportivos ofrecen una gama muy variada de copias. Por ejemplo, “El Alargue” de CMD es un copy-paste del homónimo show de Fox Sports. Pero viendo más lejos que las simples nomenclaturas, es claro que salvo algunas variantes propias de conductores o algunos matices de producción, los esquemas de muchos programas son idénticos. Puede el televidente avisado comparar la estructuración de los noticieros y encontrará básicamente lo mismo. Los programas periodísticos dominicales funcionan con el mismo trazado. Incluso el “Prensa Libre” de Rosa María Palacios ha emulado la fórmula del programa diario de Hildebrandt. Muchas veces estas comuniones se deben a que la urgencia del éxito es tanta que los márgenes para las diferencias son tan pobres como los productos que se terminan propalando. Y ahí radica también la frescura que expelen los shows que prescinden de ellas. Se extrañan ejemplos recientes. (Jerónimo Pimentel)

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