jueves 18 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1838

02/Set/2004
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Block de Notas
Sólo para usuarios suscritos José B. Adolph
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Block de Notas Por Jorge Benavides Corbacho

Las "Raices" de Neruda

El eterno poeta chileno Pablo Neruda, autor del libro Confieso que he vivido que me apasionó tanto, menciona en ese libro lo siguiente: “Ehrenburg, que leía y traducía mis versos, me regañaba: ´Demasiada raíz, demasiadas raíces en tus versos. ¿Por qué tantas?´ me decía.”

Pablo Neruda dio la siguiente notable respuesta: “Es verdad. Las tierras de la frontera metieron sus raíces en mi poesía y nunca han podido salir de ella. Mi vida es una larga peregrinación que siempre da vueltas, que siempre retorna al bosque austral, a la selva perdida.”

“Allí los grandes árboles fueron tumbados a veces por setecientos años de vida poderosa o desraizados por la turbulencia o quemados por la nieve o destruidos por el incendio. He sentido caer en la profundidad del bosque los árboles titánicos: el roble que se desploma con un sonido de catástrofe sorda, como si golpeara con una mano colosal a las puertas de la tierra pidiendo sepultura.”

“Pero las raíces quedan al descubierto, entregadas al tiempo enemigo, a la humedad, a la aniquilación sucesiva.”

“Nada más hermoso que esas grandes manos abiertas, heridas y quemadas, que atravesándose en un sendero del bosque nos dicen el secreto del árbol enterrado, el enigma que sustenta el follaje, los músculos profundos de la dominación vegetal. Trágicas e hirsutas, nos muestran una nueva belleza: son esculturas de la profundidad, obras, maestras y secretas de la naturaleza”.

“Una vez, andando con Rafael Alberti entre cascadas, matorrales y bosques, cerca de Osomo, él me hacía observas que cada ramaje se diferenciaba del otro, que las hojas parecían competir en la infinita variedad del estilo.”

“-Parecen escogidas por un paisajista botánico para un parque estupendo- me decía.

“Años después y en Roma recordaba Rafael aquel paseo y la opulencia natural de nuestros bosque.”

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista