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27/Oct/2016
 
 
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Olor a Tinta Renato Sandoval vuelve con un último poemario.

Creo Que no Creo

Prooemium Mortis

Premio Copé de Bronce 2015.

La excelencia de Prooémium Mortis (Premio Copé de Bronce 2015, Petroperú, 63 pp) de Renato Sandoval Bacigalupo (Lima, 1957) es de tal magnitud que me atrevo a afirmar que es uno de los mejores poemarios publicados en esta década, y no solo en el Perú, sino en el ámbito entero de la lengua española.

Ostenta variados recursos expresivos, predominantemente líricos y de inquietudes metafísicas, pero también narrativos (recordemos que en 1988 obtuvo el primer premio de “El cuento de las 1,000 palabras” de CARETAS) engarzados a una especie de examen de conciencia (como en el sacramento de la confesión) vívidamente existencial, donde brota el lenguaje coloquial, propenso a interpelar a Dios, desgarrado por la duda agnóstica, al filo de la navaja del ateísmo.

Súmese a ello la riqueza de las conexiones con poetas (Baudelaire, Eguren, Vallejo, Oquendo de Amat, Martín Adán, etc.) y, sobre todo, con las 24 definiciones de Dios que presiden cada una de sus partes (las que pueden leerse como poemas autónomos, pero también como integrantes de un único gran poema, tal como ocurre con Alturas de Machu Picchu de Neruda, Muerte sin fin de Gorostiza y ¡Salve, Spes! de Belli), los textos sagrados, los tratados místicos y las plegarias. Así la parte XXIV rehace el final del rosario, añadiéndole mantras y símbolos del Absoluto de otras tradiciones místicas, para concluir con el vacío, el misterio, el silencio y la trinidad de los puntos suspensivos.

Certeramente, el laureado poeta español Juan Carlos Mestre celebra la “escritura de un acontecimiento inabordable fuera de lo intuitivo y de la revelación (…) un texto sobresaliente de la gran fuga discursiva que supone la poética contemporánea (…) la voz que resume a una generación y prosigue el encargo irrepetible de Moro, las oscuridades luminosas de Vallejo”.

 


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