domingo 26 de mayo de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2460

27/Oct/2016
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre PérdidasVER
Acceso libre AniversarioVER
Acceso libre CulturaVER
Acceso libre TauromaquiaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Acceso libre CineVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre MúsicaVER
Sólo para usuarios suscritos Olor a Tinta
Columnistas
Acceso libre Gustavo GorritiVER
Acceso libre Luis E. LamaVER
Suplementos
Acceso libre SaludVER
Ediciones
anteriores


Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Aniversario

Una Terca Resistencia

Caretas 66 Años
En 66 años pueden pasar muchas cosas. CARETAS ha visto sucederse catorce gobiernos y siete golpes de Estado, desde Odría y Zenón Noriega hasta Fujimori. En el camino han ocurrido desastres, terremotos, masacres, hiperinflaciones, ataques terroristas, robos al erario, maldades o pura estupidez. Sesenta y seis años de historia los proveen en grandes cantidades. Y cómo no, también actos de heroísmo como el de los tres bomberos de la semana pasada, generosidad a toda prueba, incomprensión o injusticia a raudales, y una que otra genialidad que las generaciones tienden a olvidar.

A ese incesante desfile de acontecimientos, algunos de ellos nimios o inadvertidos, Enrique Zileri lo llamó “la montaña rusa y el tren fantasma” de seguir los acontecimientos en un país como el Perú. A fuerza de acumularse, de resistir, el tiempo termina convertido en historia, que será tan grande o pequeña como seamos capaces de contarla. Después de 66 años, CARETAS respira hondo y ensaya en este número de aniversario un recuento de algunos de las montañas y túneles que ha tenido que cruzar.

Militantes apristas 1956

‘Militantes puros y sinceros’, el APRA fue perseguido desde los años 30, en 1956 el partido fue legalizado por el gobierno de Manuel Prado. A eso se le llamó ‘la Convivencia’.

Manuel Odría y Zenón Noriega / Cena oficial en Palacio de Gobierno por la visita de la duquesa de Kent

Manuel Odría y Zenón Noriega en tedeum por 28 de julio. Derecha, Cena oficial en Palacio de Gobierno por la visita de la duquesa de Kent. En la foto, el canciller Porras Barrenechea, Manuel Prado y Clorinda Málaga.

Los Míticos 50

CARETAS nació en la mitad del siglo XX, durante el ochenio de Odría, cuando la censura de prensa era rigurosa. Hay dos versiones sobre el origen de su nombre y probablemente las dos son verdaderas. Doris Gibson decía que era una alusión a “Caras y Caretas”, la revista argentina en la que había publicado su tío Juan Parra del Riego. Para Francisco Igartua, en cambio, las caretas eran una especie de protesta que se ocultaba en su mismo nombre. Dado el clima de censura y represión hacia la prensa, la revista se abstenía de cubrir ‘la política’, que por esos años no existía fuera de la propaganda oficial, y se presentaba como un magazín.

Invasión 1960

‘Invasión’. En la mañana de un jueves de 1960, parte de las 1,800 familias cruzan el campo para ocupar la Pampa de Cueva, a la altura del kilómetro cinco del camino a Canta, la actual Avenida Túpac Amaru.

El primer deshielo político ocurrió cuando la revista tenía seis años. Las elecciones de 1956 las ganó Manuel Prado con los votos del Apra, a cambio del fin de la proscripción. A esa gran transacción, cumplida rigurosamente por Prado desde el primer día, se le llamó maliciosamente ‘la Convivencia’, y permitió un clima de razonable libertad que la revista aprovechó para crear un estilo que perduraría.
El régimen de Prado, sus pompas y manías, resultaban de lo más fotografiables y dadas a ser comentadas con cierta socarronería que el tiempo iría renovando. Las condecoraciones y los fracs con pantalones a rayas de Manuel, las pieles y trajes franceses de Clorinda, la gordura de Haya, la fotogenia de Belaunde, hasta la maquiavélica cara de palo de Pedro Beltrán en silencio, podían producir fotos y titulares que ironizaban los tiempos.

Columna de caballería de la policía enviada para el desalojo

Columna de caballería de la Policía enviada para el desalojo que ocurrió esa tarde con un herido grave. Trenta y siete días después, tras acampar en las líneas del tren, las familias regresaron a la pampa con la adjudicación legal de las tierras. Hoy es el distrito de Independencia.

El país oficial, o al menos una parte de Lima, vivía despreocupadamente como en los últimos días de Pompeya. Nuestra Pompeya más visible era el cerro San Cosme, además de otras ‘invasiones’, que al principio fue ocupado por cien familias, pero que ya eran siete mil personas según el censo de 1961. El fenómeno era tan nuevo que todavía no se imponía la palabra ‘barriada’.

Manuel Odría de Perú y Carlos Castillo Armas de Guatemala

Entorchados, encuentro de Manuel Odría del Perú, Carlos Castillo Armas de Guatemala, y Marco Pérez Jiménez de Venezuela. La edad de oro de los dictadores militares.

Barriadas de Lima

Barriadas de Lima, un nuevo fenómeno que sorprendió a la ciudad establecida.

Porras Barrenechea ingresa a la Plaza San Martín. / Ernesto Sánchez Silva, más conocido como “Poncho Negro”.

Reconocido por los estudiantes universitarios, Porras Barrenechea ingresa a la Plaza San Martín cargado en hombros después de la Conferencia de San José. Derecha, Ernesto Sánchez Silva, más conocido como ‘Poncho Negro”, en traje de galileo en cerro San Cosme.

Noches Parlamentarias


Alejandro Niño de Guzmán Patiño.

El Parlamento nunca fue muy popular, pero hubo una época en que la gente acudía a las tribunas para escuchar discursos. En la legislatura de 1956 a 1962, uno de los oradores preferidos era el diputado por la Provincia de Aimaraes, Alejandro Niño de Guzmán Patiño.

Asonada en Plaza Bolivar / Un grupo de parlamentarios miran hacia la plaza desde los balcones del Congreso.

Esa noche se produjo una asonada en la Plaza Bolivar, que a nadie se le habria ocurrido enrejar. Derecha, Un grupo de parlamentarios miran hacia la plaza desde los balcones del Congreso.

Los Inquietantes 60


Un sol
La elección de 1956 fue como un ensayo general de la de 1962, que fue anulada, y la de 1963, que ganó Fernando Belaunde. No es un secreto que CARETAS apoyó esa candidatura, Doris Gibson, en cartas públicas y artículos, impulsó activamente la Alianza AP-DC, y la propusieron para una curul por Lima, o tal vez por Arequipa, que ella no aceptó. Las cosas habían cambiado desde el vistoso gobierno de Manuel Prado. Castro y Kennedy acaparaban el debate en América Latina y en el Perú se vivía un ánimo reformista tratando de recuperar el tiempo perdido. Palacio de Gobierno se llenó de maquetas y hubo ceremonias con indios y lampas.
Pero la primavera reformista en el Perú llegó tarde y duró muy poco. A solo un año de su brioso comienzo, Belaunde parecía ensimismado y cercado por distintos frentes. La reforma agraria que envió al Congreso fue ‘reformada’ por la Coalición Apra-Uno. Una devaluación del sol sacudió el mercado en 1967, y el dólar saltó en unas pocas semanas de 26 a 38 soles por dólar. Por último, ‘el problema del petróleo’, es decir la situación legal del yacimiento de la Brea y Pariñas, que Belaunde había ofrecido solucionar en los primeros cien días de su gobierno, se prolongó indefinidamente y terminó en la sonada denuncia que Carlos Loret de Mola hizo sobre la pérdida de la página 11.
Antes de que eso ocurra, un grupo de militares se había estado reuniendo en secreto para dar un golpe de Estado. El escándalo político del petróleo sirvió a sus fines. Belaunde fue desalojado del poder al viejo estilo, de noche y con blindados. Salvo protestas aisladas, el país tomó el golpe casi con indiferencia. CARETAS, que más de una vez había defendido en solitario a Belaunde, mientras el resto de la prensa se sumaba al alegre cargamontón, protestó por el atropello y recordó algunos indicadores sociales que habían progresado durante su gobierno. Pero no pudo dejar de tomar nota de sus graves errores, y de la sensación general reinante, según la cual Belaunde era cosa del pasado. Nadie podía imaginar entonces que su historia no había acabado.

El twist llega a Lima.

El twist llega a Lima, aquí una fiesta en Ancón. En los años siguientes la música y los bailes juveniles marcaron la década.

Almuerzo en casa de Fernando León de Vivero,

Almuerzo en casa de Fernando León de Vivero, presidente de la Cámara de Diputados. Eudocio Ravines efusivo, Pedro Beltrán impertérrito y Haya de la Torre divertido. Al lado, Víctor Raúl con el general Manuel Odría, eran los tiempos de ‘la Súper convivencia’.

IPC entregaría oficialmente los yacimientos de la Brea y Pariñas

Rumbo al desastre. Agosto de 1968, Después de negociar toda la madrugada, la comitiva viaja a Talara donde la IPC entregaría oficialmente los yacimientos de la Brea y Pariñas, en la foto Luis Alberto Sánchez duerme, mientras que Andrés Townsend conversa animadamente con el premier Oswaldo Hercelles. A la derecha Carlos Loret de Mola, poco después denunciaría la pérdida de la página 11 del acuerdo negociado esa madrugada.

Ricardo Pérez Godoy saluda a Mauro Mina

Noche de boxeo, Ricardo Pérez Godoy, presidente de la Junta de Gobierno, saluda en 1962 a Mauro Mina, campeón sudamericano de los semi-pesados.

Negro Bomba / Mitín por cumpleaños de Fernando Belaunde

Minuto 39 del segundo tiempo, Víctor Vásquez, el ‘Negro Bomba’, interrumpe el partido Perú (0) - Argentina (1). En la foto es detenido después de su intervención. En esos momentos el caos se desataba en las tribunas, donde murieron más de 300 personas. Derecha, Ternos y ojotas, mitin por el cumpleaños de Fernando Belaunde en octubre de 1963, el populismo estaba en su apogeo.

Adua Dulce 1960 / Luis de la Puente Uceda

Un domingo de verano en Agua Dulce, 1961, cuando había carpas y poco público. Derecha, Luis de la Puente Uceda presta declaración en una comisaría de Trujillo. En octubre de 1965 moriría en una guerrilla en el Cusco.

Palizas


El corresponsal de la agencia UPI, Hubert Cam, en aprietos con la policía.

El corresponsal de la agencia UPI, Hubert Cam, en aprietos con la Policía.

Redada nocturna después del golpe de Estado de 1962.

Disolviendo grupos, redada nocturna después del golpe de Estado de 1962.

Mujeres fuertes


En 1963 mitin del belaundismo. Las mujeres votaron por primera vez en 1956. / Señora con un cajón de mangos al hombro en el mercado mayorista, 1961.

Señora con un cajón de mangos al hombro en el mercado mayorista, 1961. Derecha, el papel de las mujeres, una de las cosas que más han cambiado en los últimos 60 años. En 1963, durante un mitin del belaundismo, su participación ya era visible. Las mujeres votaron por primera vez en 1956.

Los Verdes 70


Velasco llegó al poder cuando la revista cumplía la mayoría de edad, 18 años. Aunque las magulladuras que sacó de su trato con el régimen fueron recias y notorias, la revista estuvo de acuerdo con la mayor parte del programa de reformas que ofrecían los militares. Las veía como la continuación de las propuestas de la alianza AP-DC que, a su vez, eran una derivación de las ideas del Apra de los años treinta. Un conjunto de transformaciones que se habían discutido durante muchos años, pero que los civiles no habían podido realizar. En el temprano año de 1969, mientras seguía con interés a un inédito gobierno militar que se proponía cambiar el Perú, Caretas decía en su primer editorial que “esa actitud ciudadana y periodística solo se puede sostener dentro de un ambiente de libertad –por más incómodo que resulte para el gobernante” (ed. 400).
El problema era que los militares parecían completamente indispuestos para soportar esa libertad. Fueron reiterados los cierres de la revista, las confiscaciones de edición y las deportaciones de su director. La mayoría de veces sin mediar explicación alguna, o aduciendo pretextos que nadie creía. La verdad era que los gobernantes militares, que durante largos años gozaron de una aprobación general que solo Fujimori igualaría 30 años después, estaban constitutivamente negados para escuchar críticas, y menos para tomar algunas cosas con humor. En 1978, después de “diez años de abusos intermitentes, de prepotencia y maltratos”, la revista tenía que admitir que era “difícil conservar intacto el buen humor cuando dependemos tan absurdamente del humor de los poderosos”.
“Pálidos pero serenos”, CARETAS regresó de cada atropello poniendo su mejor cara y recomponiendo la sonrisa que, según advertía Zileri, no es lo mismo que la risa. Hacia fines de la década el experimento militar había naufragado y finalmente se cumplía la promesa, el Perú había cambiado.

Juan Velasco Alvarado anuncia en Palacio la constitución del “Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas”

Juan Velasco Alvarado anuncia en Palacio la constitución del ‘Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas’. Anochecer del 3 de octubre de 1968.

Huaraz el día del terremoto de 1970.

Esta Calle es Nuestra’, película que se proyectaba en el Cine Fénix de Huaraz, el día del terremoto de 1970.

Frente a una tienda de televisores, un grupo mira el partido Perú – Bulgaria en Mexico 70. / Una familia celebra el 3 a 2 contra Bulgaria.

Frente a una tienda de televisores, un grupo mira el partido Perú – Bulgaria en México 70. Derecha, una familia celebra el 3 a 2 contra Bulgaria.

Entierro de tres campesinos en Cerro de Pasco

Entierro de tres campesinos en Cerro de Pasco caídos en una toma de tierras. La Reforma Agraria no tardaría en llegar.

Luis Bedoya le dá fuego a Juan Velasco.

Gentilezas. Luis Bedoya le da fuego a Juan Velasco, en la inauguración de la Plaza Castilla.

Informalidad e  ingenio, vendedor de frazadas en la Av. Argentina. /  Paro Nacional de 1977 contra el gobierno militar.

Informalidad e ingenio, vendedor de frazadas en la Av. Argentina. Derecha, paraderos desolados y descrédito de la prensa. Paro Nacional de 1977 contra el gobierno militar.

Mariano Ignacio Prado Heudebert, cabeza del Banco Popular, es trasladado en camilla bajo la mirada de los fiscales.

Mariano Ignacio Prado Heudebert, cabeza del Banco Popular, es trasladado en camilla bajo la mirada de los fiscales. Esta fotografía certificó que la antigua oligarquía ya no existía.

La ciudad de las colas


Colas en Lima para subir al tranvía en los años 50.

Algunas cosas no cambian, o empeoran. Colas en Lima para subir al tranvía en los años 50.

Avenida Colmena, con el trásito cortado por las colas del público.

Avenida Colmena, con el tránsito cortado por las colas del público.

Los que no Llegaron a Palacio


Luis Bedoya Reyes / Héctor Cornejo Chávez,

Luis Bedoya Reyes se quita la camisa en su visita al Penal del Sepa en 1963, cuando era Ministro de Justicia del gobierno de Belaunde. Derecha, Héctor Cornejo Chávez, candidato de la Democracia Cristiana, habla por televisión durante la campaña de 1962. Como Beltrán, nunca logró despertar la simpatía popular.

Un ebrio abraza a Pedro Beltrán cuando llega a la Plaza de la Recoleta.

Un ebrio abraza a Pedro Beltrán cuando llega a la Plaza de la Recoleta para hablar en un mitin pre electoral.

Volkswagen de Alfonso Barrantes

Un volkswagen en Palacio. Alfonso Barrantes se estaciona frente a la residencia de Palacio para asistir a una reunión durante el gobierno de García.

Grandes Campeones


Alejandro Olmedo es cargado en hombros al descender del avión en el aeropuerto de Corpac, en 1958.

No suelta el maletín. Alejandro Olmedo es cargado en hombros al descender del avión en el aeropuerto de Corpac, en 1958, después de ganar la Copa Davis con el equipo norteamericano de tenis.

Roberto Abugattas, tres veces campeón sudamericano, da una exhibición de salto frente a la bodega de su barrio.

Roberto Abugattas, tres veces campeón sudamericano, da una exhibición de salto frente a la bodega de su barrio.

Pele en el estadio Nacional con la camiseta del Santos.

Un muchacho más, Edson Arantes do Nacimento, Pelé, sale de la cancha del estadio Nacional con la camiseta del Santos FC.

 Mauro Mina y el fotógrafo Humberto Romaní.

Púgiles. Mauro Mina y el fotógrafo Humberto Romaní, de Caretas, se miden durante un descanso en los entrenamientos.

Besos y Anillos

Juan Landazuri Ricketts de regreso de Roma.

Juan Landazuri Ricketts, de regreso de Roma, ingresa a Lima en la calesa de Palacio de Gobierno, después de terminar con éxito la última gestión para la canonización de Martín de Porres en 1962.

En el camino, una devota besa el anillo a Juan Landazuri Ricketts / Presidente García besa el anillo del Cardenal Juan Luis Cipriani.

En el camino, una devota besa el anillo. Derecha, cincuenta años más tarde, el Presidente García besa ceremoniosamente el anillo del Cardenal Juan Luis Cipriani durante un Tedeum.

Los Atroces 80


Retrato de un desaparecido. Madre e hijo en Ayacucho.

Retrato de un desaparecido. Madre e hijo en Ayacucho, ella sostiene una fotografía carnet de su esposo desaparecido.

En medio del olor picante de los gases lacrimógenos y el humo espeso de las llantas quemadas, la década de los 70 terminó cuando los militares lograron cubrir su larga retirada hacia los cuarteles. Para entonces el país vivía “tiempos de pauperización económica y de indignación social”. El paro nacional de 48 horas, la Asamblea Constituyente, las huelgas de hambre, las marchas de protesta hacia la capital, eran las nuevas noticias que había que contar, junto con los ‘paquetazos’ económicos, las visitas del FMI, o la muerte lenta por la deuda internacional. Y era solo el principio.
Si alguna década del siglo XX merece el título de ser la peor, sin duda es la década de los 80. Los años treinta, su más cercano perseguidor, fueron pobres y violentos, pero su escala y demografía eran incomparables al lado de esta década tumultuosa y brutal.
El segundo gobierno de Belaunde coincidió con el comienzo de la guerra que Sendero Luminoso le declaró al país. Por mucho es el acontecimiento más luctuoso que la revista ha tenido que cubrir. El drama pesó sobre la historia política del país durante muchos años y fue el origen de algunas de las calamidades que terminaríamos pagando más tarde. Los gobiernos constitucionales de Belaunde y García fracasaron en sus propósitos, mientras la guerra declarada por Sendero Luminoso se hacía cada vez más indiscriminada y letal.
La subversión tomó por sorpresa a todos. Ni los gobernantes, ni los profesionales, en este caso los uniformados, ni la opinión ilustrada, ni mucho menos la prensa, pudieron encontrar a tiempo una respuesta adecuada ante un fenómeno muy diferente a la fantasiosa y aislada guerrilla de los 60.
“Esta es, con imperfecciones y carencias, una democracia –editorializaba CARETAS en 1983– esta democracia, sin embargo, viene siendo agredida por un grupo violento y probadamente homicida que, a pesar de su pequeño tamaño, ha logrado crear una situación cercana a la de una guerra interna en Ayacucho”. Y cuando las fosas comunes comenzaron a aparecer, advirtió que “algo se ha desbocado en la lucha antisubversiva (…) y si no la paramos ahora, terminará por desbarrancar el país”.

Penal El Sexto, diez reclusos se apoderan de diez rehenes y amenazan matarlos si no los dejan en libertad.

27 de marzo de 1984, penal El Sexto, diez reclusos se apoderan de diez rehenes y amenazan matarlos si no los dejan en libertad. En las siguientes 15 horas varias personas serían acuchilladas, baleadas y quemadas ante las cámaras de televisión. Murieron 19 personas.

En medio de la vorágine, la revista buscó un punto de equilibrio y razón en esos años de horror. “No es solo una cuestión de principios sino de practicidad –decía un editorial cuando las muestras de la respuesta indiscriminada por parte de las fuerzas del Estado comenzaron a acumularse– no solo son sentimientos sino sentido común lo que se busca (…) en las zonas de emergencia han empezado a aparecer fosas comunes con decenas de cadáveres y las desapariciones se están multiplicando en forma alarmante. Esta es una responsabilidad que no puede obviarse. Una tremenda realidad que no puede taparse”.
La guerra fue larga y sangrienta. Ocurrió en su mayoría en campos lejanos y sin testigos, solo víctimas. CARETAS trató de cubrir las incidencias de esa larga lucha y en el camino murió Hugo Bustíos. Fue una guerra en la que la cámara fotográfica jugó, quizás por última vez, un papel más importante que la cámara de televisión.

Marcha de mineros de la sierra central llega a Lima.

Tiempos afiebrados. Marcha de mineros de la sierra central llega a Lima y desfila por la Plaza San Martín.

Y no solo fue Sendero y su hermano menor el MRTA, los que atizaron la hoguera. Una sensación de derrumbe, de pérdida de control, de rápido descenso a los infiernos, dominó la época que tuvo uno de sus momentos simbólicos en los sucesos del Sexto. Un motín carcelario transmitido “en vivo y en directo” por la televisión, que se convirtió en un espejo del grado de salvajismo al que había llegado la sociedad.
Al menos en lo que toca a Sendero Luminoso, el cambio en la marea ocurrió inesperadamente y en silencio, como tantas cosas en esa guerra. La captura de Abimael Guzmán, una noche de domingo en el segundo piso de una escuela de danza moderna, fue un golpe devastador para esa organización que era también el culto a un líder. Para entonces, Alberto Fujimori ya había ganado las elecciones de 1990 y dado el autogolpe de 1992. La noticia lo sorprendió pescando paiches en uno de sus parajes amazónicos, pero le proporcionó un resonante éxito que la maquinaria propagandística trató de estirar lo más posible, hasta el día de hoy. El secreto para derrotar a Sendero no estaba en el uso de la violencia contraterrorista y clandestina, como creía el grupo Colina, sino en cosas tan sencillas como revisar bolsas de basura o disfrazarse de heladero, como lo hizo un grupo de policías. Pero las tramas rebasan las décadas y eso es parte de otra historia.

Mario Vargas Llosa, encabeza las protestas contra la estatización de la banca.

Mario Vargas Llosa, encabeza las protestas contra la estatización de la banca.

Armando Villanueva recibe en su casa a Alan García.

Turno de generaciones. Armando Villanueva recibe en su casa a Alan García.

Fernando Belaunde durante una ceremonia oficial en 1983. / Luis Alberto Sánchez limpia sus anteojos durante una sesión del Senado.

Agobios presidenciales. Fernando Belaunde durante una ceremonia oficial en 1983. Su gobierno estuvo jaqueado desde el principio por la subversión. Derecha, mirando claro. Luis Alberto Sánchez limpia sus anteojos durante una sesión del Senado.

Artistas y multitudes


Los Iracundos grupo que tiene que llegar en un camión policial a la Plaza de Acho.

A fines de los años 60, quince mil aficionados (antes no se decía fanáticos) de la balada romántica en castellano, reciben al grupo uruguayo Los Iracundos. El grupo tuvo que llegar en un camión policial a la Plaza de Acho.

Dámaso Pérez Prado en Lima. / El cantante ancashino Ernesto Sánchez Fajardo, más conocido como “El Jilguero del Huascarán”.

Dámaso Pérez Prado, ‘Cara de foca’, en la azotea de un edificio de Lima. Cuando la industria fonográfica estaba en su mejor momento vino a grabar discos al Perú. Derecha, el cantante ancashino, Ernesto Sánchez Fajardo, más conocido como ‘El Jilguero del Huascarán’, posa para CARETAS en 1963, en un cerro de Lima. Al pie, las últimas chacras a pocos kilómetros de la Plaza de Armas.

Armando Manzanero consulta a una balanza de la Avenida Colmena

Armando Manzanero consulta a una balanza de la Avenida Colmena, en una de sus visitas a Lima.

Los Cínicos 90


Una silla demasiado grande para Alberto Fujimori. / Vladimiro Montesinos cerca al poder.

Una silla demasiado grande, Alberto Fujimori durante una ceremonia castrense. Derecha, siempre cerca del poder, y hablando al oído. Vladimiro Montesinos, de civíl, en sus tiempos de Capitán.

El General Nicolás Hermoza Ríos, saca los carros de guerra en 1993. / Arden los tribunales. Incendio en el Palacio de Justicia durante la marcha de los cuatro suyos.

Blindados en las calles. El General Nicolás Hermoza Ríos, saca los carros de guerra en 1993, ante anuncios de una comisión investigadora del Congreso. Derecha, arden los tribunales. Incendio en el Palacio de Justicia durante la marcha de los cuatro suyos.

Abimael enjualado.

Abimael enjaulado. Durante la presentación del recién capturado, ante la prensa nacional e internacional.

La marcha de los cuatro suyos toca a las puertas de Palacio.

La marcha de los cuatro suyos toca a las puertas de Palacio.

Alberto Fujimori inspecciona los baños de una escuela pública.

Un cierto mal olor. Después de su primera reelección, Alberto Fujimori inspecciona los baños de una escuela pública.

Coche bomba estalla en la calle Tarata de Miraflores.

Julio de 1992, un coche bomba estalla en la cuadra dos de la calle Tarata en Miraflores.

Primer Vladivideo de Alberto Kouri. / Alberto Fujimori asoma con su hijo, a poco de ser elegido.

El primer video. Alberto Kouri guarda el dinero que Montesinos le acaba de entregar. Derecha, sorpresas. Alberto Fujimori asoma con su hijo, a poco de ser elegido.

Lujuria en la ciudad


Plateas masculinas en función nocturna, a teatro lleno en la presentación de las Bim Bam Bum.

Para verte mejor. Plateas masculinas en función nocturna, a teatro lleno en la presentación de las Bim Bam Bum, revista de espectáculo chilena, formada por vedettes argentinas.

Anita Fernandini de Naranjo, alcaldesa de Lima, enemiga declarada de la vida nocturna de la ciudad. / La Coccinelle, la primera transexual con fama mundial, llega a Lima rodeada de policías.

Anita Fernandini de Naranjo, alcaldesa de Lima, enemiga declarada de la vida nocturna de la ciudad, al lado de una vedette argentina llevada por la prensa para tomar esa foto. Derecha, la Coccinelle, la primera transexual con fama mundial, llega a Lima rodeada de policías.

Los Irresueltos 2000


CARETAS renuncia en este último capítulo a decir la última palabra. Todo está en el aire, nada está decidido, podemos estar a las puertas de un futuro realmente mejor, o en las antevísperas del desastre. Es “el tren fantasma y la montaña rusa” de la que hablaba Zileri.

Por primera vez en la historia republicana se han sucedido cuatro gobiernos constitucionales por medio de elecciones libres y competitivas. No es mucho pero es nuestro récord. Es evidente que desde la época de Odría hemos cambiado, a veces para mejor, pero otras veces para perpetuar mejor ciertos hábitos inveterados. Mirando hacia atrás, el último medio siglo y pico de vida colectiva, no tenemos como país demasiado de lo que enorgullecernos, salvo, quizás, resistir.

PPK  veterano deportista

¿Agua mansa? Pedro Pablo Kuczynski veterano deportista. Ahora más que nunca necesitará buenos reflejos.

El Perú sigue siendo considerablemente más grande que nosotros. Los remedios que hemos buscado ahora tienen menos brillo que antes. La lucha por el desarrollo ya no es construir carreteras en la selva, sino lidiar contra una montaña de papeles para organizar el Estado, o cómo hacer para que una posta médica funcione. Un rápido listado de asuntos pendientes puede dar cuenta de la magnitud de lo que se decide en nuestro tiempo.

–La educación de las mayorías, escolar y universitaria, pública o privada, sigue en el fondo de la tabla, negándonos la posibilidad de hacer una verdadera transformación del país. Como es un asunto silencioso y de largo aliento, es fácil para los interesados, muchos y poderosos, esconder esta falla original. Mientras no la corrijamos y el maestro no se convierta en un modelo social por seguir, estaremos condenados, en el mejor de los casos, a la mediocridad. Con las universidades y la televisión mercantiles que tenemos actualmente es imposible hacer ese cambio.

Alan García con gran apetito durante un almuerzo en el patio de Palacio.

A doble cachete. Alan García con gran apetito durante un almuerzo en el patio de Palacio.

–El auge minero –apenas una fracción, se nos dice, de lo que se podría hacer en este país mineralizado– ha creado más problemas de los que hemos podido resolver. Ha proporcionado recursos sin precedentes en algunas regiones, pero también nuevos conflictos, ambientales y sociales, comprobados o temidos, para no mencionar los desfalcos del canon y las limitaciones de una regionalización que todavía cursa la primaria. La minería puede morir de éxito si no se resuelve la insostenible paradoja de una isla de riqueza en un mar de pobreza. En cuanto a la minería ilegal, el panorama todavía es más oscuro y difícil de encarar.

–Las ciudades, Lima señaladamente, se han convertido, o agravado, como lugares inhóspitos y peligrosos. La delincuencia de pequeña escala se ha multiplicado, alimentada entre otras papillas urbanas por una educación y una televisión paupérrimas. La policía, a donde todos voltean llegado el momento, no será la solución definitiva del problema, pero sí es lo primero que hay que tener en funciones.

Alejandro Toledo canta con Amanda Portales.

A poco de ser elegido, Alejandro Toledo canta con Amanda Portales. En ese entonces la cosas parecian “papayita”.

–Crear trabajos, si uno pregunta a cualquier político del mundo, dirá que su sueño es crear más trabajos. Esa parece en nuestro tiempo la medida del buen gobierno. En el Perú, sin embargo, el 70 por ciento de la fuerza laboral es informal y realiza tareas de baja productividad, es decir, de poco valor. Hubo un tiempo en que Hernando de Soto señalaba esta realidad con alborozo, anunciando la llegada de un capitalismo popular que alcanzaría la redención por medio del título de propiedad hipotecable. Hoy la informalidad se ha convertido en una cultura, en una forma de ser, en una rémora.

–Los peruanos no hemos aprendido a cuidar la parte del mundo que nos ha tocado en suerte. La destrucción y la degradación de la naturaleza avanza incontenible en muchos lugares, en casi todos en donde ponemos el pie. El daño se hace todavía más agudo ante el anuncio, y las evidencias, de un cambio climático que puede volver irreconocible el lugar en que vivimos.

Rondera cajamarquina en las lagunas de Conga. / La Curva del Diablo en Bagua.

Rondera cajamarquina en las lagunas de Conga. Al final Conga no fue. Derecha, La Curva del Diablo en Bagua. Cuando una suma de errores e incomprensiones terminan en tragedia.

–La corrupción se ha hecho más visible. Esta no es una mala noticia del todo. Desde que Fujimori y Montesinos escaparon a la carrera, la tolerancia ha disminuido mucho, y más bien se percibe un ánimo de vindicta según las preferencias políticas de cada cual. Todavía no podemos discutir el problema en su verdadera magnitud: la gran corrupción que sale en las noticias, ¿no es el reflejo de la pequeña corrupción del ciudadano de todos los días?

–Hemos aprendido a organizar elecciones, sabemos cómo ganarlas y, aunque sea con berrinches, cómo perderlas. Pero nuestro sistema de partidos y la representación política, son una parodia lamentable, aunque hechura puntual de los votos. Buena parte de nuestras élites políticas son parte del problema y no de la solución.

Valentín Paniagua, su papel fue crucial después de la caída del fujimorismo.

Valentín Paniagua, su papel fue crucial después de la caída del fujimorismo.

–Los demógrafos informan que, por primera vez en muchos siglos, la pirámide social del Perú ha angostado su base y una nueva clase media se abre paso en medio de grandes dificultades. No faltan predicadores que lo atribuyen al “modelo”. Qué así sea, pero no hay que olvidar que atrás de esos modestos ascensos, están los sacrificios de dos o tres generaciones, familias que han resistido a todas las calamidades y que, al fin, alcanzan a tener algunos soles más en el bolsillo. Su frágil situación en la mitad de la pirámide es cosa de helar la sangre. Si se consolida como clase social al menos tendremos una nueva oportunidad. Si por el contrario, retrocede y se empobrece, habrán llegado nuevos tiempos de ira.

Ollanta Humala, de la popularidad al ostracismo, el camino de todos los Presidentes.

Ollanta Humala, de la popularidad al ostracismo, el camino de todos los presidentes.

No se crea, sin embargo, que nos gana el pesimismo al hacer este listado. El país ha dado muestras muchas veces de contar con unos recursos insospechados. Los peruanos tenemos mala opinión de nosotros mismos, eso es tan incuestionable como el hecho de que todos conocemos peruanos que son personas admirables. Tal vez, en ciertos lugares y momentos, esas personas prevalezcan y lo que ahora nos parecen problemas insondables, se resuelvan con el tiempo por la acción silenciosa de millones de personas. Después de todo, tal vez es cierto aunque no lo queramos ver: estamos progresando, lentamente, con retrocesos, pero avanzamos.

PPK y Keiko, cinco años para hacer buena letra.

PPK y Keiko, cinco años para hacer buena letra.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista