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Escribe: Uriel García Cáceres | El Hospital Arzobispo Loayza fue un centro de investigación científica con descubrimientos a nivel mundial.

El Loayza Que Conocí

Carlos Monge

Carlos Monge, descubridor de la ‘Enfermedad de Monge’, reconocido mundialmente.

Durante unos treinta años de mi vida viví, como estudiante o como profesional, empapado en la fascinante vida del Hospital Arzobispo Loayza. Allí acudía todos los días; mañana y tarde, entrar en contacto personal con profesores de gran prestigio y conocer la pulcritud de las normas del personal de enfermeras y asistentes, bajo la inmaculada supervisión de las monjas de una congregación francesa. Las barandas de bronce, de los pasadizos de cada pabellón, brillaban. Fue construido, por la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, inaugurado el 9 de diciembre de 1920, por el presidente Leguía.

El Loayza

El Loayza fue fundado en 1920.

Ese nosocomio fue un centro modelo de atención a las mujeres enfermas, centro de investigaciones científicas con descubrimientos de nivel mundial, una buena parte de los ministros de salud salieron de allí, creo que la mayoría si se hiciera una estadística. Hay que recordar a Constantino Carvallo y a Alberto Hurtado como señeros miembros de gobierno. Fue director de ese hospital nada menos que Alberto Barton, el descubridor de la bacteria causante de la enfermedad de Carrión, microbio que se denomina Bartonella. Carlos Monge Medrano, el descubridor de la ‘enfermedad de Monge’ reconocido mundialmente Él estimuló al gran promotor de los estudios de la biología de las grandes altitudes, Alberto Hurtado, quien con depurado rigor científico fue un científico reconocido mundialmente. Demostró los cambios fisiológicos de adaptación a las siderales que caracterizan a los habitantes que moran o visitan las alturas, en las que vive la mayoría de nuestra población. El instituto de Biología de la Altura, que él fundó, tiene un prestigio mundial. Allí, el maestro Pedro Weiss, el humanista que formó una escuela de patología, una disciplina que estudia las características del humano sano o del enfermo como un todo, tal como postuló Hipócrates. Y siguiendo al gran Rudolf Virchow, estudió las enfermedades de los pueblos olvidados Nos condujo, como sus ayudantes, en balsa durante varios meses a realizar el estudio epidemiológico en la cuenca del rio Huallaga, de Tingo María a Yurimaguas, mucho antes que existiera la carretera marginal de la selva. Allí, en el querido y bello Loayza, trabajó el maestro de la radiología peruana, Oscar Soto, que creó un instituto donde se formaron especialistas que ahora siguen sus pasos, como su propia viuda, Ladis del Pino.

Nido de Moreno y gallinazos. Derecha, Uriel García

El Hospital Loayza hoy nido de Moreno y gallinazos.Derecha, Uriel García trabajó en el Loayza con eminencias como Carvallo, Hurtado, Monge, Weiss y Soto.



En plural de primera persona tengo que mencionar que Javier Arias Stella, Dante Peñaloza, Benjamín Alahalel, Andrés Rotta, Carlos Monge Casinelli, recibimos, cada uno, subsidios (Grants) del National Institutes of Health, del gobierno de los Estados Unidos, en competencia con miles de proyectos de investigadores norteamericanos o de otros países. Los resultados de esas investigaciones se publicaban en revistas científicas de circulación mundial.

Todo esto ocurrió en ese Hospital Loayza que en lugar de la pulcritud que es consustancial a la búsqueda de la verdad y del esfuerzo para otorgar bienestar; injustamente, hoy se desprestigia; porque, la ‘mierdés’ ha reemplazado a la decencia en la personalidad de un buen número de sus miembros.

 


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