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22/Set/2016
 
 
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Internet El concierto de denuncias contra Gustavo Faverón.

Concentración Digital

Faverón

Faverón, crítico literario. Una extraña coincidencia de denuncias de acoso sexual.

La mañana del miércoles 14 de septiembre, a las 11 y 35 de la mañana, el usuario @mssalinger colgó en su perfil conversaciones privadas mediante chat de Facebook entre el escritor Gustavo Faverón y una desconocida remitente. Las imágenes tomadas entre el 2013 y el 2015 fueron presentadas como evidencia de acoso sexual y fueron rebotadas inmediatamente en el portal Utero.pe y, posteriormente, en La Mula y en la edición digital de El Trome. Una de ellas fue presentada por una mujer identificada en Facebook y Twitter como Julieta Vigueras. Anteriormente, en junio de este año, Vigueras ya había presentado una denuncia similar en su muro de Facebook. Una denuncia que solo muestra el extracto de una conversación. Un pantallazo que habría aparecido y luego desaparecido, a juzgar por su nulo rebote.

Lea: A Propósito del Caso Faverón

La denunciante se identificó como Giulietta Vigueras Rodríguez Pasquel ante el periodista Omar Chacón. Sin embargo, su nombre no figura en la RENIEC. En un tuit Vigueras afirmó que su padre “Julio Vigueras Pasquel” ya había fallecido. Existe en los registros de Reniec un ciudadano peruano con ese nombre, pero sigue vivo. Su cuenta de Twitter, además, recién fue creada en agosto del 2016. A juzgar por estos indicios, la existencia de Julieta Vigueras está en cuestión. Una página (justpaste.it/yimj) y una cuenta de twitter (@who_is_who_now) –ambas convenientemente anónimas– detallan estos y otros sinsentidos: computadoras ubicuas, fotos personales falsas, identidades clonadas y un largo etcétera. Vigueras dice tener madre, padre, amigos virtuales, novio y hasta socio del novio. Pero todos estos personajes parecen insalvablemente truchos. Inventados. Falsos hasta nuevo aviso.

Hay, al menos, otras dos denuncias no formales. Primero, un post de Facebook de Melissa Beleván del 27 de julio, quien dice haber sido molestada por Faverón a los 19 años. Segundo, unos pantallazos de la modelo Tania Sotelo Vielses, de 27. Sus conversaciones con Faverón fueron las que divulgó el usuario @mssalinger en Twitter el miércoles 14 de septiembre y luego rebotó @KarlaCalle el jueves 15 a las 8 AM. Sotelo tiene una amistad con el difusor de las imágenes. De hecho, según le narró a CARETAS, Faverón la contactó a través de @mssalinger.

“Mi primer contacto fue por redes sociales. Alguna vez lo vi de lejos por Miraflores en un restaurante, pero no hubo contacto. Como te dije, lo conocí por una amiga. Una vez en tono de broma, yo estaba con unas amigas en Sargento y una de ellas me dijo ‘dile que venga’. Agarró mi celular y le dijo a Faverón que viniera. Y se apareció. ¿Cómo una persona de 50 años le dices a las 2 de la mañana algo así y se aparece al toque? Finalmente estuvo ahí, lo dejamos, se quedó solo parado y nos fuimos por otro lado. Él me eliminó, me bloqueó y a los dos o tres meses volvió a agregarme. Así pasó varias veces”, relata Sotelo, quien recibió sus mensajes desde el año 2012. Como prueba, Sotelo envió un pantallazo muy parecido a los que están en las redes. Vale decir, un pantallazo del 2013 en donde solo Faverón habla y ella dice “acabo de almorzar”.

Lo extraño no es que alguien agregue y bloquee a un presunto acosador. O que tanta gente distinta guarde viejos pantallazos (una supuesta víctima dice que le pidieron denunciar en junio). O que @mssalinger haya filtrado los pantallazos sin consultarle a su amiga. O que ni ella ni @KarlaCalle hayan querido revelar sus identidades en público, a pesar de haber rebotado incansablemente el tema. O que ninguna afirme conocer a Julieta Vigueras, a pesar de que alguien se ha tomado el trabajo de ‘pegar’ sus pantallazos con los de Sotelo. Lo realmente extraño es que un grupo identificado de periodistas y espontáneos opinólogos haya rebotado apasionadamente esta denuncia casi al instante en que apareció. Sin siquiera llamar a la fuente. Es decir, a las agraviadas.

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