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Nacional Escribe: Jorge Ruiz de Somocurcio * | Trenes de cercanía, Juegos Panamericanos, agua potable y mucho más. La colaboración franca entre el Ejecutivo y la Municipalidad de Lima traerá muchos beneficios.

Juntos Serían Dinamita

PPK y Castañeda

PPK regresa de China con un portafolio de proyectos urbanos.

¿Qué tal si el alcalde y el Presidente trabajaran juntos?

Pero trabajar en serio. No solamente coordinando recursos económicos para las franciscanas arcas municipales. Sino creando unidades ejecutoras compartidas para grandes proyectos estratégicos, que hagan ciudad. No mencionaré dos temas ya cantados: seguridad ciudadana y transporte y movilidad urbana. En esto último, la creación de la Autoridad Única de Transporte, presidida por Lima, es la madre del cordero.

Pensemos en cómo aterrizar los cuatro ejes de gobierno de PPK en el escenario metropolitano: a) agua e infraestructura; b) combatir la pobreza c) acercar el Estado al ciudadano d) un Perú moderno más competitivo e igual. Y esto quiere decir responder a cómo debe crecer la ciudad; cómo disminuir las desigualdades y mejorar la calidad de vida de los que tienen menos; cómo gobernar en transparencia y respeto al ciudadano. De ahí nacen líneas de trabajo válidas para la metrópoli y todos sus distritos que pueden servir de referencia a otras ciudades del país.

Veamos el crecimiento de la ciudad: por lo menos 10 mil familias pobres anualmente son los potenciales invasores de tierras. Aquí pueden darse políticas y proyectos de vivienda inéditas entre Municipio y Gobierno central.

Ello implica un banco de tierras, servicios básicos planificados, promover inversión privada en generación de empleo y gravar suelo privado para uso social en las zonas de expansión urbana Norte y Sur.

¿Beneficiarios? Por lo menos 300,000 personas en Lima-Norte y 500,000 en Lima-Sur de cara al bicentenario. Los trenes de cercanías conectarían esta periferia urbana con las ciudades de Huacho y Cañete.

Nuevo cono Sur

El nuevo cono sur de Lima unido a la metrópoli por un tren de cercanía.



Si se trata de disminuir las desigualdades eso pasa por dotar de grandes espacios públicos a las mayorías. Y ahí están el borde costero desde Pucusana hasta Ancón con la creación de parques zonales marinos, malecones y la Costa Verde que debe tener playa en todo el litoral y servicios para su uso los 12 meses del año. Además, con las cuencas de los ríos convertidos en parques lineales y huacas recuperadas se recreará una ciudad que suple con generosidad las deficitarias condiciones de vida. Beneficiarios no menos de 500 mil personas.

¿Y que tal reconvertir La Parada en un complejo empresarial de la moda con Gamarra al costado y el Cerro San Cosme renovado? ¿Y el Centro Histórico en un gran espacio público patrimonial?

¿Y los Juegos Panamericanos? Acá el alcalde y el Presidente deben privilegiar las sedes en los conos como una forma de inyectar espacios urbanos de calidad en las zonas pobres. Eso sería mejorar la vida de por lo menos 1 millón de personas.

¿La clave? Grandes Proyectos Especiales público-privados con una tramitología que no sea un freno.


PPK acaba de anunciar un “plan metropolitano de Lima (CARETAS 2452) para una ciudad de 20 millones” y esa es la hoja de ruta.

La única vez que vi una colaboración franca entre alcalde y Presidente fue con Alberto Andrade y Valentín Paniagua en el año 2000. La relación entre los dos poderes siempre ha sido desconfiada y perversa. Ahora hay una oportunidad de lujo.

(*) Arquitecto urbanista.

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