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31/Mar/2016
 
 
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El cambio climático puede revertirse. Implica un cambio radical de nuestros estilos de vida y acción, mucha acción.

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El susto del Fenómeno de El Niño fue un amago de tiempos por venir. Las consecuencias de un cambio marginal en la temperatura del mar pueden ser catastróficas para vastas zonas del planeta y en particular en el Perú. Pero este año fuimos salvados por la campana. El sistema de vientos alisios se reactivó en el momento preciso, manteniendo ajena del litoral la gran masa de agua caliente, evitando alterar extraordinariamente el patrón de lluvias. El Fenómeno del Niño es la puesta en escena de lo que serían algunas de las dramáticas consecuencias del cambio climático en los próximos 100 años, advertido por los científicos. Lluvias torrenciales y sequías pertinaces, desplazamiento de aguas tropicales y millones de personas a merced de la caprichosa naturaleza. El planeta está en estado de alerta. Pero a diferencia de fenómenos como El Niño, el cambio climático puede revertirse. Implicará un cambio radical en nuestro estilo de vida y acción, mucha acción. La ratio de desaparición de especies de flora y fauna marcha al trepidante ritmo de depredación de los ecosistemas. El reloj del tiempo no se detiene, se encuentra en las entrañas del Perú, como ha descubierto el equipo de espeleología de la cooperación científica francesa. Lo que nos espera es un camino más que desafiante: fascinante.

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