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Política Escribe: Luis Costa Bonino | Estratega electoral cuestiona ausencia de candidaturas presidenciales femeninas y jóvenes.

Bloqueo de Género

Candidaturas femeninas
El Perú electoral camina hacia las elecciones presidenciales de 2016 con una gran ausencia de novedades en el universo de las candidaturas. No falta ninguno de los líderes y candidatos cuyo tiempo político ha pasado, pero que se empeñan en seguir compitiendo y también quitando posibilidades de acceso a las nuevas generaciones políticas.

En una segunda línea aparecen mujeres altamente capaces, talentosas, populares y políticamente muy atractivas. Si tuvieran oportunidad de ser candidatas, tendrían incomparablemente mejor desempeño electoral que sus viejos jefes, quienes, sin embargo, son los eternos titulares. Otras muy buenas candidatas están debilitadas por falta de recursos económicos, o por campañas de destrucción de imagen que apuntan con demasiada facilidad a las mujeres y no tanto, ni con tanta ferocidad, a los hombres.

Nadine Heredia vio dinamitadas sus posibilidades electorales en fases tempranas. Heredia es una persona extremadamente inteligente, mucho más que cualquier hombre entre los más notorios de su fuerza política, pero lo que en un hombre es admirable inteligencia y aplaudido maquiavelismo político, en una mujer es manipulación y manejo oscuro de la política. Para colmo de males es linda, y normalmente no hay nada más odiado que una mujer linda con poder. Más allá de lo que realmente haya hecho mal, nadie ha tenido tanta violencia política en su contra.

En esas categorías están Mercedes Aráoz, Carmen Omonte y Verónika Mendoza. La única mujer que ha podido ser candidata, Keiko Fujimori, encabeza las preferencias electorales hacia 2016.

Desde 2001, Lourdes Flores mostró el dinamismo que ofrecía una candidatura femenina en el Perú. Ella, sin embargo, siendo también una gran candidata, naufragó siempre en sus proyectos por falta de buenas campañas con estrategias sólidas y efectivas.

En 2011, Mercedes Aráoz fue una candidata designada como candidatura de sacrificio. Ese año el APRA no estaba interesado en ganar, porque iniciaba un período de ayuno electoral esperando el retorno en 2016 de Alan García. Según ellos mismos decían, no les importaba quién ganara, salvo Ollanta Humala. Estos tigres de la política peruana nunca olfatearon la llegada en fuerza de Humala y los sorprendió como a los más inocentes e inexpertos principiantes de la política.

Perú Posible, con Carmen Omonte, podría ganar con facilidad la Presidencia en 2016. Pero con Alejandro Toledo, solo tiene hoy, como horizonte, estar en situación de negociar un modesto 10% de electores en la segunda vuelta, a cambio de cargos en el nuevo gobierno. Una devaluación política autoinfligida que lo exilia del centro del poder y le da un destino secundario de partido bisagra.

Verónika Mendoza tiene excelentes atributos, compartidos por esta gran generación de mujeres políticas. Su candidatura y su movimiento sufren, sin embargo, de importantes limitaciones de recursos. Peor aún, la izquierda siempre ha participado del mito que imagina que se debe ganar sin dinero para la campaña, con mucha ideología y mucha austeridad. Por este motivo, muchas candidaturas de izquierda han perdido por un solo voto: el voto de pobreza.
El Perú está preparado desde hace más de una década para tener una mujer en la Presidencia. Pero el machismo político es mucho más fuerte que el machismo social.

Lo que es verdad para las mujeres, también es verdad para los jóvenes. Los mismos candidatos eternos que bloquean a las mujeres, bloquean a los jóvenes. Este fenómeno explica grandes paradojas electorales peruanas, como el hecho de que, en 2011, el candidato más viejo, PPK, fuera al mismo tiempo el candidato de los jóvenes. Y así era porque su candidatura era novedosa y diferenciada, su campaña de redes sociales, excelente, y los jóvenes sacrificaban su preferencia por un candidato joven, que entonces no existía, y adoptaban la única novedad electoral, aunque fuera el candidato de más edad.

Es posible que, en un futuro muy cercano, pueda asesorar a algún candidato presidencial en el Perú. Pero, de la misma manera que los candidatos eligen a sus asesores, los consultores elegimos a los candidatos. Y en esta elección solo aceptaría asesorar a mujeres o a algún candidato serio, joven, con ganas de ganar, y energías, que pueda surgir en las próximas semanas o meses y que compita por primera vez.

 


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