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Internacional Gobierno de Vladimir Putin lanza inesperado salvavidas a Barack Obama para sortear la terrible crisis de armas químicas en Siria.

Ensalada Rusa

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Obama había dejado la decisión de la intervención militar en el Congreso. Era incierta en el Senado y estaba perdida en la Cámara de Representantes.

Rusia arrojó un salvavidas a un Obama acosado por malas alternativas. Tras el uso de armas químicas en un suburbio de Damasco el 21 de agosto pasado (CARETAS 2298), Obama confrontaba la necesidad de adoptar medidas militares para sancionar al régimen sirio de Bashar al Assad al que considera responsable de ese ataque. La represalia militar sería, según Obama, limitada a privar a Siria de su capacidad de utilizar armas químicas, no involucraría tropas de EE.UU. en el terreno y sería de una duración limitada.

La reacción de la población de EE.UU. fue negativa frente a una acción militar. Las encuestas revelan que un 62% rechaza un ataque militar y solo un 26% lo apoya. La sombra de Irak y la larga guerra de Afganistán provocan el rechazo de actos militares que se sabe cómo comienzan pero no cómo terminan; una guerra más en Oriente Medio es inaceptable para la mayoría de estadounidenses.

Se recuerda, además, que la guerra de Irak fue vendida con inteligencia falsa. Y en el caso de Siria tampoco se ha proporcionado evidencia sólida y comprobable que fue Assad quien utilizó las armas químicas, aunque existan abundantes indicios que apuntan a él. Aun no se cuenta con el informe de los inspectores de las NN.UU. sobre el empleo de armas químicas aunque no puedan referirse a quién las empleó por exceder su mandato.

EL CONGRESO SE INVOLUCRA

En una medida desconcertante, Obama sometió el caso de Siria al Congreso a pesar de reafirmar que posee la facultad de ordenar una acción militar. Comenzó así una batalla por el apoyo al ataque militar que era incierta en el Senado y que estaba perdida en la Cámara de Representantes. Una rara coalición de demócratas liberales opuestos a las guerras y republicanos que detestan a Obama era una dificultad insuperable. Se dudaba si, ante una falta de apoyo del Congreso, Obama actuaría con el poder del Ejecutivo, como han hecho otros presidentes en el pasado.

De todas maneras, una derrota en el Congreso tendría un impacto catastrófico, tanto en la sociedad estadounidense como en el ámbito internacional donde el liderazgo de Obama ha sido cuestionado.

Los intentos realizados en las Naciones Unidas para resolver el embrollo sirio habían tropezado con el veto de Rusia y China a las diversas medidas propuestas por EE.UU., Francia y Gran Bretaña. Todo estaba trabado, en EE.UU. y en el ámbito internacional.

UN ERROR SIN QUERER QUERIENDO

Hasta que el secretario de Estado John Kerry afirmó, al pasar, que un ataque militar a Siria podría evitarse si esta renunciaba a las armas químicas y eran entregadas a la comunidad internacional en un plazo perentorio. Para sorpresa general, Rusia concurrió con esa informal “propuesta”. El ministro de Relaciones Exteriores sirio, de visita en Moscú, manifestó que su país aceptaría la propuesta rusa. De inmediato, el Secretario General de NN.UU. formuló una propuesta similar a la rusa.

Obama afirmó que su objetivo durante este proceso había sido evitar un nuevo uso de armas químicas y que si ello podía lograrse a través de la diplomacia, estaba dispuesto a considerar la opción.

El salvavidas a Obama también se explica porque Rusia, ante la determinación del presidente estadounidense de atacar militarmente a Siria, advirtió que el riesgo de un conflicto generalizado en la región podría perjudicar gravemente sus intereses. Revirtió así, en una obra de malabarismo político, su constante negativa de adoptar cualquier medida que amenazara a su aliado.

En su mensaje del martes 10 pasado, Obama reiteró su objetivo de impedir que Siria volviese a usar armas químicas contra su población. Consideró que no sancionar ese hecho haría que se repitiese y, lo que es peor, que se generalizara el empleo de armas químicas por parte de diversos actores, incluyendo el terrorismo. Esta situación configuraría, según Obama, una amenaza a la seguridad nacional de EE.UU. y de sus aliados en Oriente Medio (Israel, Jordania, Líbano y Turquía).

Respecto a la propuesta de Rusia, indicó que era el resultado de sus conversaciones con Putin y de la amenaza del uso de la fuerza contra Siria. Expresó que Kerry se reuniría con su contraparte ruso y que comenzaría un intenso trabajo en el seno del Consejo de Seguridad para implementar la propuesta rusa. Ante estas perspectivas, informó que había solicitado al Congreso posponer las discusiones para autorizar el uso de la fuerza y que había ordenado a las fuerzas militares permanecer atentas al desarrollo de los eventos.

El salvavidas ruso había funcionado, al menos por ahora. Aunque los escépticos son muchos. Mientras, la guerra continúa, con armamento convencional. (Escribe: Luis F. Jiménez)

 


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