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20/Jun/2013
 
 
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No se retire usted de la política. Difícilmente encontrará mejor terreno donde desplegar sus habilidades.

La Promesa de Toledo

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Son múltiples los perjuicios que la cambiante noción de veracidad de Alejandro Toledo ejerce sobre la vida en sociedad: desacredita la democracia, demuele los partidos políticos, desalienta la confianza en la clase política, entre los más mencionados.

PERO ACASO EL MÁS grave efecto colateral de esta mitomanía exultante esté pasando desapercibido. No hay por qué sumarse al silencio cómplice en torno a este asunto, siendo momento oportuno de señalarlo: es inaceptable el grave desprestigio que Alejandro Toledo está infringiendo en contra de la reputación de bebedores y mujeriegos.

LA HABITUAL Y BIEN GANADA bonhomía que dicha comunidad habíase ganado a pulso, provocando una sonrisa comprensiva y empática por igual tanto en abstemios como en monógamos, empieza a tornarse en una agreste mueca de desprecio y repudio moral.

PORQUE UNA COSA ES IR por la vida drenando botellas a diestra y siniestra sin hacerle daño a nadie, tomándose hasta el pulso mientras se corretea carne de mujer insumisa con la misma inevitabilidad cósmica con que la marea persigue la luna. Y otra cosa, de judicial compromiso, ir armando andamiajes para esconder cobre de dudoso origen bajo la venerable falda de la suegra. No hay gloria en lo rapaz.

BORRACHOS Y MUJERIEGOS responden –respondemos– a un código de conducta. Este ubica al trago y a la mujer como fin supremo de una misión, jamás como peldaños o gananciales de la acumulación maniaca de bienes. Una mujer es una civilización y una botella un universo. En cambio una triste moneda será siempre escurridiza convención cambiaria, propiedad de todos y de nadie.

ALEJANDRO TOLEDO ha prometido que se retirará de la política en caso de ser sorprendido en falsedad. Si bien no existe antecedente alguno que sugiera que esa ni ninguna otra promesa del susodicho será materia de cumplimiento, haría bien en reconsiderar su palabra.

TOLEDO, NO SE RETIRE usted de la política. Difícilmente encontrará mejor terreno donde desplegar sus habilidades. Mejor hágale un servicio al gremio que alguna vez lo recibiera y retírese del trago y de las mujeres. Ni el honorable tambaleo etílico ni la proba calentura carnal le deben servidumbre a la menudencia de la usura y a la ignominia del embuste. (Por Jaime Bedoya)

 


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