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Internacional Cada año se registran 30,000 muertes por arma de fuego en EE.UU.

La Cultura de la Masacre

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El actor Charlton Heston, fusil en mano, presidió la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA en inglés) entre 1998 y 2003.

Las reacciones a las muertes violentas han sido agudas y variadas; no falta quien afirme que después del dolor, los llantos y la solidaridad, la sociedad volverá a lo mismo. Otros consideran que este puede ser el punto de inflexión que conduzca a abordar el problema que, hasta ahora, parece inmanejable.

La complejidad del asunto conduce a la impotencia y a la confusión. La propia Constitución de Estados Unidos, en su Segunda Enmienda, concede a sus ciudadanos el derecho de poseer y portar armas y fue adoptada en 1791. Toda la estructura legal y la práctica en EE.UU. sobre las armas se basa en esta enmienda.

Las discusiones legales son eternas y jugosos los negocios de producción y comercio de armas que esta enmienda asegura. La National Rifle Association (NRA) ha sido indesmayable en sus esfuerzos y presiones por mantener la más amplia posibilidad de comprar y vender armas. Desde inofensivos revólveres de pequeño calibre hasta fusiles de asalto y cargadores de múltiples proyectiles. El aspecto clave: fácil acceso, buen negocio.

Algo que salta a la vista en estas masacres es que quienes las ejecutan son personas con graves afecciones mentales. La salud mental es otro aspecto crucial. Pero enfocar este asunto ofrece innumerables resistencias. Actuar de manera preventiva para evitar que las armas fácilmente disponibles caigan en manos de personas mentalmente inestables o peligrosas es algo que se hace crecientemente necesario. Pero que tropieza con dificultades prácticas y económicas. El Estado de Texas, por ejemplo, acaba de recortar cinco mil millones de dólares de su presupuesto que estaban dedicados a salud pública.

LA CULTURA DE LAS ARMAS

Otro aspecto que dificulta la solución del problema es la forma en que la cultura de la sociedad de EE.UU. incorpora las armas a la vida cotidiana y, en gran medida, como parte de una violencia latente que se refleja en los medios de comunicación y en los entretenimientos de niños y jóvenes, especialmente, en medio electrónicos.

Ejemplo de este fetichismo de las armas es la propia madre de Adam Lanza que tenía una verdadera colección de armas de todo tipo; una de ellas acabó con su vida. Sin contar las ramificaciones hacia concepciones de supervivencia en las cuales existe una paranoia de grupos que se sienten bajo ataques provenientes de grupos distintos a ellos. Dios, las armas y las municiones forman con complejo cultural que explota en cualquier momento.

LA POLÍTICA DEL CONTROL

Esto nos lleva hasta los juegos políticos alrededor del control de las armas. La NRA es un lobby poderoso que tiene representantes y senadores de ambos partidos que apoyan sus políticas y medidas. Ese ha sido el principal obstáculo para adoptar leyes para controlar las armas. El proceso electoral que acaba de terminar ha mostrado a una NRA debilitada que perdió muchos de sus candidatos.

Un presidente Obama fortalecido y una NRA debilitada, al igual que el Partido Republicano, parecen estar creando las condiciones para cambiar la tendencia en materia de control de armas. La opinión pública apoya las posiciones sobre control de Obama, de allí que algunos vean en la tragedia de Newtown el punto de inflexión por el que muchos han venido trabajando. El obispo de Washington, en su inédito sermón en la Catedral Nacional el domingo 16, afirmó: “La comunidad de la fe se debe movilizar para lograr el control de las armas… el lobby de las armas no podrá contra el lobby de la cruz”. (Por: Luis F. Jiménez)

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