sábado 21 de octubre de 2017
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2252

04/Oct/2012
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre SeguridadVER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre MediosVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre FútbolVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Alfredo Barnechea
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Actualidad

Política Con Pasión

8 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

2252-indulto-1-c

Para Fujimori, la campaña por la gracia presidencial no se contradice con la reivindicación de su decenio.

El debate del indulto a Alberto Fujimori debería basarse en los diagnósticos. Su politización, en cambio, puede tener consecuencias más allá del 2016.



El debate sobre la posibilidad de indultar a Alberto Fujimori calienta más que ningún otro tema el termómetro del interés político en el país.

Seguro que a Ollanta Humala le encantaría que la atención estuviera más enfocada en la sobremesa de la cumbre latinoamericana con los países árabes, pero el congresista fujimorista Alejandro Aguinaga confirmó que la solicitud formal del indulto llegará este fin de semana, conferencia de prensa de Keiko Fujimori de por medio.

La presión que se anticipa sobre el Ejecutivo es de tal magnitud que el martes 2 por la mañana, cuando las cámaras de televisión captaron un evidente distanciamiento entre la pareja presidencial en los momentos previos a la inauguración del ASPA, se especuló que el enojo de Nadine Heredia hacia su marido tenía que ver con el indulto bendito.

¿Acaso favorecen enfoques distintos para enfrentar la situación?
Para empezar, parece obvio que fueron las declaraciones de Humala, emitidas cuando su mujer estaba fuera del país, las que permitieron unificar criterios bajo la dividida carpa naranja (Leer CARETAS 2251 - La Pugna de la Lengua)

Humala había dicho al canal del Estado que no comprendía a la familia del ex presidente. “Todos sabemos en el Perú que para que un Gobierno tome la decisión de si indulta o no a una persona tiene que haber una gestión de la persona interesada o de familiares cercanos; mientras no haya eso, no se puede dar lo otro”. Añadió que esperaba que la discusión sobre el indulto no obedeciera a “un cálculo político”.

Kenji Fujimori, quien detrás de cámaras ha venido impulsando la opción del indulto en oposición a su hermana, no desaprovechó la oportunidad y se declaró “indignado” por las palabras del Presidente. Ese mismo miércoles 26 descartó en televisión que la familia presentara la solicitud del indulto sin una señal previa de “magnanimidad” por parte del Gobierno. Kenji temía que una respuesta negativa tuviera “un efecto devastador” en la salud de su padre.
Pero solo dos días después la ex candidata presidencial anunció la nueva decisión.

Sus otros dos hermanos, Sachi y Hiro, habían llegado en los últimos días procedentes de Alemania y Japón.

El Debate Médico

Este delicado proceso tiene varias lecturas.

La que debería practicarse en un escenario ideal, está centrada en el aspecto humanitario. Los médicos designados por el Ejecutivo tendrían que ofrecer diagnósticos independientes que permitan determinar si el encierro –privilegiado en relación a las cárceles peruanas, pero encierro al fin y al cabo– de un ex jefe de Estado condenado a 25 años de cárcel tiene incidencia directa, por motivos anímicos, en una lesión precancerosa en la lengua que reaparece con una frecuencia que va más allá de lo normal y que pone su vida en peligro.

Como zanjó el presidente del Poder Judicial, César San Martín, a su salida del ASPA, el indulto presidencial equivale al perdón de lo que resta de la pena sin cuestionar los alcances de la sentencia (recuérdese, emitida por una sala que presidió San Martín) que queda “como una verdad del tamaño de una catedral”.

El constitucionalista Víctor García Toma abunda en la figura. Según él, Fujimori no es apto para recibir el indulto común porque ha sido sentenciado por secuestro agravado y crímenes de lesa humanidad.

“Lo que se está pidiendo ahora es una exoneración de cumplir lo que queda de su condena por motivos de salud. Y como no se encuentra en una fase terminal, seguramente se va a acoger a la alternativa de la enfermedad degenerativa o incurable, y que no puede ser atendida correctamente en un centro penitenciario”, señala.

La Politización del Debate

Pero aquí hay al menos dos lecturas adicionales que complican el final de la historia:

Primero, para tomar una decisión, Humala tendrá un ojo puesto en las encuestas y el correlato de poderes en el Congreso. Hasta mediados de este año, los sondeos arrojaban que más del 50% aprobaba el indulto (muy por encima del 22% de Keiko en la primera vuelta del 2011). Incluso una muestra de Ipsos-Apoyo llegaba al 66%. ¿Cuánto podría pesar en su popularidad que diga que sí o que no? ¿El fujimorismo le declararía la guerra a muerte en Abancay si se niega? ¿Su propia bancada y su electorado originario le perdonarían que le abra a Fujimori las puertas de la Diroes?

Segundo, esta situación llega cuando la naranja fujimorista se encuentra indudablemente desgajada. La hegemonía de Jaime Yoshiyama en Fuerza 2011, ratificada por Keiko a pesar de la derrota, tiene a muchos personajes descontentos.

“La dictadura interna de Yoshiyama es de tal desproporción que la única esperanza de los que han quedado fuera es una verdadera locura”, filosofa una fuente con asiento en el balcón. Se refiere al término recientemente acuñado de “kenjismo”.

Alberto Fujimori también se opone a la dirección de Yoshiyama. Con él está un núcleo duro encabezado por los ex congresistas Santiago Fujimori y Carlos Raffo, además del ex alcalde de Miraflores Germán Kruger.

Raffo confirma que hay dos grupos claramente definidos. “Por un lado tienes al entorno de Keiko, a su grupo político y sus congresistas; pero hay otro lado, menos notorio, es el de los amigos de Fujimori”.

Los “albertistas” se encuentran esperanzados que el ex presidente liberado ponga orden en casa. En las recientes cartas a sus simpatizantes, se refiere a su triunfo de 1990 como “la más grande revolución electoral” en la historia del país y agradece las “palabras de aliento y solidaridad y que recibo con espíritu de quienes de esta forma generosa se identifican con mi persona y mi obra de gobierno y quienes incluso tienen diferencias políticas con el fujimorismo, han generado una corriente a favor de un indulto por razones humanitarias”.
Es decir, la campaña por la gracia presidencial no se contradice con la reivindicación de su decenio.

Indulto sin Arrepentimiento

Al respecto, el procurador anticorrupción Julio Arbizu sostiene que “el indulto supone un perdón de la pena y para que se otorgue tiene que haber arrepentimiento. Y yo creo que el arrepentimiento debería ser parte del contenido para la solicitud del indulto. Pero este no parece ser el caso”.

Agrega que el ex presidente adeuda S/.27 millones de soles por reparaciones civiles y “no ha pagado ni un centavo. Saldar la indemnización es una forma de resarcir el daño causado”.

Cabe precisar que el ex mandatario tiene pendientes 21 casos en el Poder Judicial referentes a delitos tanto de corrupción como de derechos humanos. En su caso, todos se archivarían.

Gloria Cano, abogada de Aprodeh, se pregunta por qué habría de beneficiarse con un indulto quien no colaboró con la justicia. “Primero se fugó a Japón y cuando se tramitaba su extradición no se allanó. Trató de usar su ciudadanía japonesa y hasta candidateó al Senado para tentar un estatus de inmunidad. Luego viajó a Chile y siempre trató de evadir la orden de extradición. Y una vez detenido, se empeñó en negar lo innegable”, critica.

Esto conecta con un escenario de mayor profundidad donde se inscribe una estrategia por desmontar la verdad de catedral (no por monseñor Cipriani, obviamente) que salvaguarda el juez San Martín.

Allí apunta la ofensiva contra el Sistema Interamericano de Derechos Humanos con el vocal supremo Javier Villa Stein a la cabeza. También los recargados ataques a la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Y detrás se libra la batalla del fujimorismo por ocupar asientos en el Tribunal Constitucional, instancia a la que apuntan los últimos recursos, antes del indulto.

Entonces, el riesgo de politización no es un término hueco. Tiene relación directa con el 2016. Si Keiko Fujimori buscaba el difícil camino para tomar distancia de su papá, aquí le ahorrarían el esfuerzo.

Estrategia Médica

El principal documento para sustentar el pedido será el informe de la Junta Médica del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) que revisó a Fujimori en noviembre pasado por encargo de la jueza anticorrupción Ena Uriol Alva (Leer CARETAS 2208 - El Indulto en Debate).

El oficio firmado por los doctores Juan Postigo Díaz, del departamento de Cabeza y Cuello, Eduardo Payet de Abdomen, Luis Castillo Bravo de Medicina Crítica, Fernando Barreda Bolaños de Especialidades Médicas, Enrique Orrego Puelles de Neurocirugía, Enrique Ruiz Mori de Cardiología, Hugo Lozada Rocca de Salud Mental y Daniel Arbaiza Aldazabal de Neurología tiene seis diagnósticos. Las conclusiones 1 (“Cáncer de lengua operada, y recurrente tratada con alto riesgo de recidiva”) y 4 (“Trastorno depresivo en tratamiento farmacológico y psicoterapéutico con evolución tórpida, de pronósticos reservado”) serán sobre los que el fujimorismo hará hincapié. Los doctores Lozada y Postigo son los autores de esos diagnósticos y, junto a Payet, fueron considerados por algunos de sus colegas como los “fujimoristas” de la junta (Leer CARETAS 2212 - Fujimori: Corre el Reloj).

La Junta Médica, que fuera organizada por el ex director del INEN, Carlos Vallejo, y su jefe institucional, Gustavo Sarria Bardales, no se ha vuelto a reunir desde aquella vez. Sin embargo, Fujimori ha venido recibiendo atención ambulatoria de algunos de ellos.

Lozada reconoció que hace “2 o 3 meses” atendió al ex presidente. “Tiene un trastorno depresivo crónico. La reclusión perjudica”, dijo a CARETAS consultado sobre cómo ve a Fujimori.

Asimismo, tras el informe de noviembre, Lozada reconoció que visitaba hasta dos veces a la semana al ex presidente en la Diroes para seguir con el tratamiento contra su depresión. “Todo con autorización de la jefatura del INEN”, aclara Lozada. La terapia consistía en sesiones de relajación en un sillón acondicionado en la prisión del ex mandatario y una fuerte dosis de fármacos.

Por su parte, el martes 2, Postigo declaró que en los años que Fujimori tiene problemas en la lengua “ha habido eventos de recurrencia, lo cual ha generado la cancerización del campo. Se observa que en el seguimiento de una lesión cancerosa, aparecen focos tumorales en la misma zona, es decir, hay una predisposición del individuo a padecer la misma enfermedad, con recurrencias”. Y añadió que “se requiere control estricto, porque la enfermedad cada vez se hace más agresiva y puede dar con la muerte del paciente”. Postigo dijo que Fujimori no cumple con las recomendaciones médicas. Según él, fuma y bebe alcohol. Otro especialista consultado por CARETAS confirmó que toma vino.
El oncólogo conoce muy bien a Fujimori debido a que junto a los doctores Rodrigo Travezán y Pedro Sánchez, el segundo médico más cercano al ex mandatario después de Aguinaga, lo operaron por primera vez de la lengua en 1997 (CARETAS 1602).

Justamente Sánchez organizó el traslado de Fujimori del INEN a la Clínica San Felipe, donde labora. Aguinaga añade que algunas atenciones ambulatorias se seguirán realizando en el INEN.

Desactivada Sentencia Bomba

2252-indulto-9-C
La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema declaró nula la sentencia emitida por este mismo tribunal, presidido por Javier Villa Stein, que disminuyó las condenas a los miembros del Grupo Colina y eliminó la calificación jurídica de lesa humanidad, el pasado 20 de julio. La rectificación se produjo en cumplimiento de una resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CARETAS 2251). Una fuente judicial dijo que la Sala adelantó la nulidad del polémico fallo por unanimidad y aprovechando el hecho de que Villa Stein está de vacaciones. Tres de sus miembros (los vocales Francisco Miranda, Josué Pariona y Jorge Salas) formaron parte del mismo tribunal que, junto a Villa Stein, favoreció al Grupo Colina.

Si Algo Hicieron Bien


Si algo hicieron bien Fujimori y Montesinos fue lograr que Abimael Guzmán con Elena Iparraguirre y el Comité Central de Sendero Luminoso firmaran en cautiverio, en diciembre de 1993, un “acuerdo de paz con el Perú”.

Semejante acomodo público desmoralizó a la casi totalidad del remanente terrorista que aún luchaba y moría afuera.

Lo lograron seduciendo al ‘Presidente Gonzalo’ en base a darle facilidades penitenciarias especiales. Incluyeron el concubinato con doña Elena y la posibilidad de celebrar sus cumpleaños con torta, velitas y escuchando ‘My way’ de Frank Sinatra.

Esta semana, sin embargo, ciertas expresiones periodísticas que siguen fieles al Chino, pero que se ubican a la derecha de Mussolini, confunden la historia y hasta le quitan el mérito naranja a esa negociación.

La alergia por el caviar los hace comer huevera.


Búsqueda | Mensaje | Revista