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27/Set/2012
 
 
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José Carlos Huayhuaca publica “Elogio de la Luz y otros amores”, una pedagogía del mirar.

Ensayos Contra La Ceguera

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“Incitaciones a mirar el mundo con intensidad”. Impecablemente editado por el Fondo Editorial de la PUCP se presenta el 29 en la Feria del Libro de Arequipa.

Cineasta, guionista y maestro universitario, José Carlos Huayhuaca reúne en este libro textos sobre su especialidad, pero también sobre danza, poesía, pintura y fotografía. Escritos a lo largo de 40 años tienen en común tres cosas: han florecido dentro del campo estético, son literarios por su trabajo con el lenguaje y tienen un contagioso espíritu celebratorio.

–En 1964, a los 14 años, usted empieza a publicar crítica cinematográfica. ¿Cómo era el Cusco de esos años?
–El terremoto de 1950 fue una conflagración que separó las aguas. Cambió las relaciones entre la ciudad y el campo. Antes era una ciudad semifeudal, dominada por los gamonales. En la cima de la pirámide social aparecen los comerciantes y ciertos profesionales. Ya existía la llamada Escuela de Fotografía del Cusco y a ella se le suma la Escuela de Cine del Cusco. En los cines de barrio, cualquier sábado, uno podía ver películas de Hitchcock, John Ford, Fritz Lang, Bergman, la Nueva Ola.

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“Las imágenes importan en cuanto son capaces de devolvernos a la realidad más sensitivos de lo que éramos cuando nos distrajeron de ella”.

–En el libro relata una temprana afición por la cultura anglosajona y francesa. Y una grieta en su vida con el quechua.
–Un factor que me ha configurado es la alienación. Aprendí inglés y francés muy joven. Lo que me abrió a esas dos culturas desde los 14 años. Por lo menos durante 3 décadas yo vivía acá pero mentalmente estaba en otros lugares. Creo conocer la realidad francesa, inglesa y norteamericana de manera muy intensa, como si fuera un nativo. Sabía más de la guerra civil norteamericana que de la conquista del Perú. Conocía más de Claude Lévi-Strauss que de José María Arguedas. Es un verdadero escándalo que no conozca el quechua. Cuando examino eso soy bien severo con mi realidad. ¿Cómo explicarlo? Fue dramático, contradictorio, doloroso. Creo haber superado esos condicionamientos.

–¿Algún cineasta joven que le resulte interesante?
–Josué Méndez. Sus dos películas son muy buenas. Explora la llamada clase alta y la baja con una mirada crítica.

–¿Claudia Llosa?
–Una chica muy inteligente y simpática. Pero sus películas me chocan. Su mirada es fría, helada, externa. Mira a sus personajes de arriba hacia abajo. Con superioridad. Es una absoluta ignorante del mundo andino, al que quizás conozca por libros o por las conversaciones con sus empleadas. En lugar de radiografiar, caricaturiza. Resbala.

–¿El jurado del Festival de Berlín también resbaló?
–Sí, por supuesto. Soy un viejo aficionado al cine. Los festivales son de lo más debatibles. No son una bendición del Papa.

–¿El cine de Claudia Llosa le parece racista?
–Absolutamente.
(Juan Carlos Méndez, quien no es pariente ni conoce a Josué)

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