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Justicia

El Veredicto del Prófugo Benedicto Jiménez

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El “exilio” del agregado policial en el trópico tuvo auspiciador y derivaciones infidentes graves.

Enlace con Ross Anatezana y Lupe Zevallos en los 90 lo condujo a delatar identidad de policías peruanos que investigaban con la DEA al ‘Lunarejo’.

Con el lenguaje a veces entrecortado de las redes sociales, al Facebook de CARETAS llegó esta semana un comentario referente a la nota crítica sobre ‘Benedicto, el Convicto’:

“Pero, pero –dice– CARETAS consagró a este Benedicto como uno de los Premios a la Resistencia de 1992”.

Cierto, en diciembre del año de la captura de Abimael Guzmán, el entonces mayor PNP Benedicto Jiménez Baca era un héroe inmaculado –y sobredimensionado.

Años después, sin embargo, fueron surgiendo versiones
–alimentadas sobre todo por el propio Jiménez– que cargaban rivalidad y manchaban.

Antonio Ketín Vidal, el entonces teniente general PNP director de la Dincote, fue retratado como un inútil pelele de Vladimiro Montesinos que había acaparado para sí la gloría al aparecer solo en la captura de Guzmán sin compartir el video del episodio con Jiménez.

El tiempo ha ido iluminando la realidad.

En septiembre de 1992 Vidal y su subalterno Jiménez se llevaban muy bien y, cuando el ex jefe del GEIN se encontraba en Panamá en 1996, nombrado como agregado policial, comenzó a escribir un libro –‘La captura de Gonzalo’– del que CARETAS 1431 publicó un extracto.

Allí Jiménez describía el ingreso al ‘Castillo’ –apodo que el GEIN le había puesto al escondite de Guzmán en Surquillo–, y una circunstancia paralela al diálogo entre Ketín y el ‘Presidente Gonzalo’:

“El general Vidal me hizo una seña con la mano izquierda para que me acerque a su lado –escribió Jiménez. Tres cámaras del GEIN filmaban la escena. Con un movimiento de la cabeza le dije que no”.

Jiménez no explicó su reticencia pero se supuso que prefería el anonimato por ser un oficial operativo y todavía había Sendero en la calle.

Esas líneas, si embargo, bastan para desmentir la versión de un protagonismo no compartido por Ketín.

EL DOC AMIGO

En cuanto a la cercanías de uno u otro con Montesinos, las recapitulaciones memoriosas afloran.

En enero de 1991, los mayores Benedicto Jiménez y Marco Miyashiro fueron los dos únicos oficiales fundadores del GEIN en ascender al grado inmediato superior, mientras que el resto fue dispersado.

Después de la captura, en 1994, Benedicto Jiménez pasó al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) bajo el ala de Montesinos como director de un nuevo ‘Departamento de Pacificación’, y en 1995 fue nombrado agregado policial de la Embajada del Perú en Panamá.

Allá logró convencer a varios que había sido exiliado, sin que el exilio fuera dorado o que alguna vinculación tuviera con una trastienda de salida de Montesinos.

El embajador peruano en dicho país era Alfredo Ross Antezana, pareja de Lupe Zevallos, hermana del fundador de AeroContinente, Fernando Zevallos, el ‘Lunarejo’.

A fines de 2000, cuando cayó el régimen de Alberto Fujimori, el nombramiento de Ross quedó sin efecto y regresó a Lima. Lo mismo hizo Benedicto Jiménez.

LA DELACIÓN

El 19 de noviembre de 2004, la Dirección Antidrogas (Dirandro) capturó a Zevallos en Chosica y requisó su laptop.

Fue así como se descubrió un correo electrónico enviado por Jiménez a Ross en el que le revelaba la identidad de los policías peruanos asignados a operaciones de la DEA que investigaban a Zevallos.

Éste utilizó esa información para perseguir y denunciar a los efectivos.

Ese correo estaba fechado el 12 de febrero de 2003, cuando Jiménez era subjefe de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote).

En el e-mail, Jiménez facilita a Ross la hoja de vida personal de los suboficiales de la Policía Pedro Casas Pereyra y Wilberto Aguilar Huamán, a quienes la DEA había designado para investigar el historial y el movimiento delictivo de Zevallos desde que este empezó a operar en los 80.

La información proporcionada en ese correo contenía el nombre de padres, hijos y esposas de ambos policías, así como las direcciones y teléfonos de sus casas y los lugares donde habían prestado servicios. También sus fotos.

Al día siguiente del envío del correo –jueves 13 de febrero, a las 10:41 de la mañana– Ross reenvió la información proporcionada por Jiménez a su pareja y a Zevallos.

Aunque parezca mentira, ese correo no se hizo público hasta 2007.

Jiménez, ya retirado, recibió una sanción leve: fue separado de la jefatura del INPE en lugar de purgar cárcel por esta grave infidencia.

El riesgo que corrieron los policías comprometidos fue grande.

En noviembre de 2006, el narcotraficante Jorge Chávez Montoya ‘Polaco’ declaró a El Comercio que Zevallos le encargó eliminar a los dos agentes delatados por Jiménez.

“En la ciudad de Pucallpa, Fernando Zevallos denunció a los policías Pedro Casas y Wilberto Aguilar. Todo fue un invento para meterlos presos y allá, en prisión, matarlos”, afirmó ‘Polaco’.

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