martes 16 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2236

14/Jun/2012
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre NacionalVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Fe de ErratasVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Acceso libre Luis E. LamaVER
Suplementos
Acceso libre La Copa IlustradaVER
Acceso libre San MiguelVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Internacional

Elecciones en México: El Efecto Tortilla

6 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

2236-mexico-1-c

Uruguayo Costa Bonino.

Andrés López Obrador sigue la receta de Ollanta Humala para voltearle el partido al PRI, asesor incluido.

A dos semanas y media de las elecciones, el nervio de la campaña presidencial mexicana late en la curvatura de las encuestas.

Las cifras prometían un desenlace feliz para Enrique Peña Nieto del PRI, igual que tantos protagonizados por su esposa Angélica Rivera, diva de culebrones en un país que los exporta como tortillas. Y para rematar, el candidato (46) tiene la pinta y el laqueado de un galán ad hoc.

Pero en las últimas semanas se le atravesó en el guión Andrés Manuel López Obrador (58), del PRD, y recordado por atrincherarse en una postura casi insurreccional luego de perder las justas de 2006 frente al actual mandatario Felipe Calderón, del PAN.

Aunque ahora los sondeos muestran diferencias de hasta diez puntos entre sí, lo que parece claro es que Peña Nieto baja y AMLO, como es conocido por sus iniciales, sube. El espectro va de 43%-30% a 38%-34%.

México no tiene segunda vuelta. Pero, por lo demás, la similitud entre esta campaña y la que llevó a Ollanta Humala a la presidencia recuerda las muchas aproximaciones entre ambas sociedades.

Acusado de chavista y rojo cavernario, AMLO fue ignorado por los medios luego de quedarse en la entrada de Palacio. El periódico británico The Guardian acaba de presentar documentos que demostrarían que Televisa, el imperio hegemónico de medios y telenovelas, cobró por presentar una imagen favorable de Peña Nieto.

El despegue de AMLO en las encuestas coincide con los esfuerzos por proyectar una postura menos radical y de responsabilidad macroeconómica. Así como a muchos electores peruanos les resultaba indigerible el retorno del fujimorismo al poder, Peña Nieto del PRI es la cara remozada de lo que Mario Vargas Llosa bautizó famosamente como la “dictadura perfecta”, en el poder durante 60 años.

Fiel a sus convicciones, el Nobel endosó con entusiasmo la candidatura de la oficialista Josefina Vásquez Mota (51) del PAN, invitada especial al conclave liberal organizado hace tres meses en Lima (CARETAS 2224). Pero la factura de la sanguinaria guerra contra los carteles de la droga emprendida por el mandatario saliente parece demasiado alta.

Con Vásquez Mota en el tercer lugar, AMLO espera ser el mayor depositario del voto de los descontentos con las posibilidades del PRI. El domingo 10, día del segundo debate televisivo, unas 40 mil personas asistieron a la “Segunda marcha nacional anti Peña Nieto” animada por el movimiento “Yo Soy 132”, cuyo nombre se origina en los 131 estudiantes que se identificaron en un video para rebatir la campaña del PRI, que en mayo calificó de manipuladas las pifias proferidas en una universidad contra su candidato.

Uno de los jugadores del frenético ajedrez que se libra en la Plaza del Zócalo es Luis Costa Bonino, el uruguayo que asesoró a Ollanta Humala en su crítico punto de inflexión durante la campaña electoral y que, según contó, terminó por ser alejado de ese círculo porque a Humala le convenía más parecer un émulo de Lula que del ex tupamaro Pepe Mujica (CARETAS 2179). Hoy maneja la estrategia de AMLO en llave con el cineasta Luis Mandoki.

La semana pasada, este doctor en Ciencia Política de la Universidad de París se convirtió en un personaje central en México, cuando se filtró su intervención en una cena con empresarios en la que cifraba en US$ 6 millones el monto que le faltaba a López Obrador para ganar. Respondió a esta revista en medio de la batalla política.

–¿Qué diferencia esencialmente la campaña actual de López Obrador con la de 2006?
–La sociedad mexicana quedó muy lastimada y fragmentada con el penoso proceso de las denuncias de fraude, los enfrentamientos sociales y conflictos post-electorales. Para legitimarse en el poder, el presidente Felipe Calderón inició una guerra contra el narcotráfico muy desestructurada, que generó al día de hoy entre 60,000 y 80,000 muertes. Por otra parte, debió hacer acuerdos duros con el PRI, para asegurarse apoyo político. Hoy, la mayoría de los gobernadores de México son priístas. El fuerte punto de partida de Peña Nieto se debió a esta lógica de trueque político, de apoyo federal contra cesión de espacios políticos locales en los estados. La campaña de López Obrador de 2012 debió tomar en cuenta esos muy relevantes factores. Fue necesario hacer una inflexión en su discurso, debió ocuparse de generar un clima de reconciliación con la sociedad para poder enfrentar la indudable fortaleza estructural del PRI.

–¿Cómo explica la distancia entre las encuestas?
–Cuando hay diferencias de este género, los errores no deben buscarse en la metodología o en los márgenes de error estadístico, sino en los bolsillos de los encuestadores. En este caos de números, es difícil saber dónde uno está parado. Por estudios propios, mi diagnóstico es que hoy López Obrador está a menos de diez puntos de Peña Nieto. Pueden ser ocho, o pueden ser cuatro, lo que es seguro que no son veinte ni quince. Tampoco creo que al día de hoy López Obrador esté primero, aunque podría ocurrir en cualquier momento. Al día de hoy, el final es imprevisible.

–¿Qué paralelos encuentra con la campaña que vivió en el Perú?
–Ambos partieron de una situación casi victoriosa en la elección anterior e iniciaron sus nuevas campañas en una posición muy rezagada. Fueron inicialmente castigados por una especie de cerco mediático, que había generado en ambos casos la percepción social de que cualquiera podía ganar la elección, menos ellos. Debieron considerar, en sus respectivas estrategias de campaña, una ‘resignificación’ importante. Debieron mostrarse como garantes y no como amenazas para el sistema político democrático, debieron reconciliarse con el sistema económico y con los empresarios. Debieron moderar sus posiciones y sus discursos. Ambos se enfrentaron a adversarios que las encuestas mostraban como invencibles. Toledo por allá, Peña Nieto por aquí. Ambos adversarios tenían una fuerza muy grande en los electores de los tramos iniciales de campaña, pero no tanta en el decisivo campo de batalla del electorado final, el electorado profundamente popular. El famoso voto de los ignorados, donde sí son candidatos descollantes tanto Humala como López Obrador.

–¿En qué quedó el incidente de la recolección de fondos?
–Fue una trampa montada por el PRI. En esos días se había acusado al PRI de recibir fondos del Cartel del Golfo. Compensaron este problema grabando una presentación mía, editando y manipulando el audio, y criminalizando lo que allí se decía. En una cena donde nadie pidió ni dio dinero, donde solamente se hizo una presentación estratégica de la campaña. Postulé que el costo de los contenidos que restaba incluir en la campaña, para asegurar la victoria, y que estaba compuesto de algunos miles de gigantografías en todo el país, costos de producción de spots de televisión y radio y otros contenidos de campaña, ascendería a unos US$ 6 millones. Algo así como decir que para ir de Lima a Trujillo se necesitarían unos 100 litros de gasolina, y que por ese motivo te acusen de haber robado un grifo. Es evidente que el PRI cree que si me elimina de la campaña, López Obrador va a detener su crecimiento y Peña Nieto va a ganar. Solo así se explica que hayan centrado un spot negativo de finales de campaña en mí, y que hayan hecho un pedido al Poder Ejecutivo para que me apliquen el artículo 33 de la constitución mexicana y que me expulsen del país. En muy poco tiempo, el PRI pasó de la soberbia al pánico y está haciendo cosas desajustadas y probablemente peligrosas.

–Su trabajo es ayudar a llevar candidatos a ganar la presidencia. Después es otro el cuento. Humala tiene ahora graves problemas relacionados con la resolución de conflictos sociales y su imagen originaria, radical y contestataria. ¿Le daría algún consejo para conciliar esa disputa?
–Diseño estrategias para ganar elecciones, pero también para alcanzar otros objetivos políticos. Está en la naturaleza de los buenos candidatos tener poderosos discursos sectoriales. Pero también está en la naturaleza de los buenos presidentes tener poderosos discursos universales, y tomar decisiones trascendentes sobre estos criterios universales. La tarea presidencial debe ser como una buena campaña electoral, pero en lugar de buscar mayorías relativas, circunstanciales, deben buscarse consensos permanentes y objetivos nacionales. Lo mejor que le puede pasar a un país es que su presidente tenga actitudes y comportamientos bien diferentes a los que tenía cuando era candidato. (Enrique Chávez)

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente

Ver más en Internacional
Elecciones en México: El Efecto Tortilla
Venezuela Bolivariana: Al Filo

Búsqueda | Mensaje | Revista