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Nacional Familiar de Riva Agüero que apoya al cardenal Cipriani pertenece a grupo ultraconservador de la Iglesia.

Los Heraldos de la Católica

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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José de la Riva Agüero Deacon y su hijo José de la Riva Agüero Graña asistieron a misa del domingo 4 y acusaron de “marxistas” a autoridades de la PUCP.

José de la Riva Agüero Graña, quien apoya al Cardenal Cipriani y es familiar del benefactor de la PUCP, pertenece a grupo ultraconservador de la Iglesia. Detalles.

Entre las muestras de apoyo recibidas por el cardenal Juan Luis Cipriani en torno a su enfrentamiento con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), destacaron especialmente las declaraciones de dos familiares de José de la Riva Agüero, el benefactor que legó las propiedades que originan buena parte de la disputa.

José de la Riva Agüero Deacon, sobrino en segundo grado del historiador y político que falleció en 1944, asistió a la misa celebrada en la Catedral por el cardenal el domingo 4 y declaró que la Universidad “debe cumplir con el cambio de los estatutos, y mi familia le entrega a la Iglesia, al cardenal Juan Luis Cipriani y al papa Benedicto XVI todo el respaldo en este tema. Es una cobardía estar rodeado de caviares, ya que además son gente que no cree en Dios, ni en nada”.

A su turno, su hijo José de la Riva Agüero Graña, sobrino nieto del benefactor, acusó a la PUCP de mostrar “una posición marxista, no son declarados, pero más o menos disfrazada.
Aquí existe un respaldo, inclusive por parte del anterior rector Salomón Lerner Febres, a través de la mal llamada Comisión de la Verdad, que favoreció a los terroristas de una manera solapada y no frontal”. De la Riva Agüero Graña consideró que los bienes heredados originalmente “no pueden ser usados por una universidad en donde se enseña todo, menos el catolicismo”.

¿Pero quiénes son estas dos nuevas cartas del póker por el control de la PUCP?

Francisco José de la Riva Agüero Deacon es hijo de un primo hermano del benefactor. Conocedores de la rancia aristocracia limeña aclaran sin embargo que éste no era muy cercano a su familia paterna. Su padre murió cuando él tenía 21 años y Riva Agüero solo mantuvo contacto estrecho con su tío, Enrique, quien fue ministro de Relaciones Exteriores y murió en 1930. El otro hermano de su padre era Luis, quien a su vez fue el abuelo del personaje que ahora apoya a Cipriani. De la Riva Agüero Deacon fue vocal de la Corte Superior de Lima hasta la década del 80.

José de la Riva Agüero Graña, el único hijo de su primer matrimonio con Josefa Graña García Miró, fue miembro de la controversial agrupación de católicos laicos Tradición, Familia y Propiedad (TFP), fundada en Brasil en la década del 60 y muy estrechamente identificada con el ala más conservadora de la Iglesia Católica. A lo largo de los años, TFP se opuso a las tendencias progresistas. Criticó con vehemencia la Teología de la Liberación formulada por el peruano Gustavo Gutiérrez y los procesos de reforma agraria emprendidos en distintos países latinoamericanos. Este movimiento no tiene una relación formal con la Iglesia y en numerosas ocasiones se ha denunciado el desmesurado culto personalista a la figura de su fundador, Plinio Correa de Oliveira, y su madre.

De la Riva Agüero Graña acompañó la escisión de TFP ocurrida en 1999, cuando monseñor João Clá, quien fuera asistente de Oliveira por 30 años, fundó los Heraldos del Evangelio, conocida también como los Caballeros de la Virgen. A diferencia de TPF, esta es una Asociación Privada Internacional de Fieles de Derecho Pontificio, reconocida en el 2001 por el papa Juan Pablo II.

Un gran debut mediático llegó en el 2007, cuando el actual pontífice Benedicto XVI visitó Brasil y fue recibido en el Campo de Marte de São Paulo por un ejército de más de 600 de sus integrantes, vestidos con botas ecuestres y el manto de grande cruz negra y la imagen de la virgen a la izquierda. Entonces el diario argentino Clarín los calificó como un “grupo ultraconservador. Los hábitos que lucen parecen más bien uniformes que evocan el medioevo y los guerreros de Cristo que difundían el Evangelio por las buenas y por las malas”. La misma vestimenta que de la Riva Agüero Graña y los demás “caballeros” vistieron en marzo del 2008, cuando Cipriani les encargó el manejo de la Iglesia Nuestra Señora de la Encarnación, en Pueblo Libre. Sus miembros viven en comunidades de hombres o mujeres y practican el celibato.

Valgan verdades, de la Riva Agüero Graña continúa en parte la línea conservadora trazada por su tío abuelo en la segunda mitad de su vida, que primero pretendió dejarle la fortuna heredada de su tía, la catoliquísima marquesa de Casa-Dávila, a su alma máter de San Marcos. Lo disuadieron el liberalismo y laicidad que se expandían por la universidad nacional y entonces se decidió por la entonces joven Universidad Católica, más ligada a la iglesia.

Al gobierno de Benavides renunció en 1934 como presidente del consejo de ministros y encargado del despacho de Instrucción y Culto por estar en contra de la ley de divorcio por mutuo disenso. Él mismo, por cierto, nunca se casó. Años después presidió la Acción Patriótica, partido de inspiración fascista, y no ocultó su admiración por Benito Mussolini. Filiación muy lejana al espíritu libertario y francófilo que imbuyó su juventud, durante la cual produjo con asombrosa precocidad los hitos de su obra sobre literatura peruana e historia incaica.

Luego se reconciliaría hasta los huesos con sus orígenes aristocráticos y no es difícil imaginar que, de estar vivo, hoy don José acompañaría a su descendiente vistiendo el manto con la gran cruz. (Enrique Chávez)

Cipriani en Roma

El poder del cardenal en la Santa Sede.

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El cardenal despacha al menos unas dos veces al año con el papa Benedicto XVI.

A medida que se acerca el 23 de setiembre, fecha en la que la asamblea universitaria de la PUCP votará sobre la propuesta de cambio de estatutos demandada por la Iglesia, el cardenal Juan Luis Cipriani se esfuerza en trasladar el verdadero escenario de la controversia al otro lado del Atlántico.

La semana pasada le ofreció a Marcial Rubio, rector de la PUCP, que, si lo prefiere, hable con otros obispos sobre la contingencia. Pero advirtió que todos tendrían la misma determinación: “obedecer a Roma”.

A estas alturas, y con el partido previsiblemente perdido contra la asamblea en el recinto del Fundo Pando, la estrategia del prelado da cuenta de su influencia en el Vaticano, a la que algunas veces no se le presta la suficiente atención en el Perú.

Cipriani integra desde hace dos años el influyente Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede, compuesto por otros 12 prelados de todo el mundo.

El cardenal viaja aproximadamente cada mes y medio a Roma para sesionar en ese directorio. En julio último asistió a la reunión luego de la cual el Vaticano reportó beneficios, en el 2010, de casi 10 millones de euros. Sus ingresos fueron de 245.19 millones y sus egresos de 235.34 millones. El purpurado es uno de los personajes que, como se lee en el sitio web del Arzobispado, participa en el “gobierno universal” de la iglesia.

En tiempos de confusión y ataques anticlericales, el peruano, el primer cardenal del Opus Dei, es visto como una voz conservadora que reivindica a mucha honra tal condición. Una reciente muestra de poder fue la remoción del nuncio Bruno Musaró, que se mostró aparentemente sorprendido por la comunicación de Cipriani a la Católica, en la que daba cuenta de las modificaciones al estatuto demandadas por la Santa Sede (CARETAS 2195). Se supo que durante meses el cardenal le insistió a Musaró que envíe al Vaticano un informe sobre el conflicto, favorable a la posición del Arzobispado. No lo hizo y al final terminó eyectado hacia La Habana.

El Reformador

El modelo de universidades católicas liderado por Theodore Hesburgh y en el que participó la PUCP.

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Apoyó polémica presentación de Obama.

José Távara, profesor principal del departamento de Economía de la PUCP, ha recordado que el Concilio Vaticano II facilitó el desarrollo de un “nuevo” modelo de universidades católicas a partir de finales de la década del 60.

El catedrático señala que “este modelo fue diseñado en 1967 durante la “Conferencia de Land O’Lakes”, en la cual participaron obispos y autoridades de Universidades católicas de EEUU, de congregaciones religiosas y también el entonces Rector de la PUCP, el padre Felipe Mac Gregor”.

De ahí se estableció la filosofía por la cual “la mejor manera de servir a Dios en la sociedad era buscando la verdad en la excelencia académica al servicio de la sociedad”. La autonomía y libertad de enseñanza se imponía frente a autoridades eclesiásticas y estatales. El catolicismo de la institución se expresaría en los cursos de teología impartidos y “la prioridad otorgada al análisis de problemas que los cristianos consideran fundamentales, como la pobreza, el desarrollo y la construcción de la paz”.

La figura central de Land O´ Lakes fue el religioso Theodore Hesburgh, quien defendió con vehemencia aquella libertad académica. El sacerdote fue durante 35 años, hasta 1987, el presidente de la universidad Católica de Notre Dame, en Indiana.

Hace dos años, ese centro de estudios fue escenario de controversia cuando invitó al presidente Barack Obama a dar el discurso inaugural del año académico. Un sector de obispos conservadores cuestionó la invitación al tomar en cuenta que Obama, que no es católico sino cristiano, es favorable a las políticas pro aborto y a la investigación de células madre. Entonces el Vaticano no hizo ningún pronunciamiento oficial. Hesburgh, actualmente de 94 años, se declaró a favor de la presencia de Obama.

Para el economista Távara, la opción por el modelo que impulsó Hesburgh “es hoy atacada por sectores ultraconservadores, que aspiran a imponer un modelo único –preconciliar e intolerante- y no vacilan en difamar y calumniar a la PUCP”. Cree que “el largo conflicto que se avecina traerá costos elevados para todos: la PUCP distraerá valiosos recursos en defenderse, y la Iglesia podría perder no sólo su relación con una Universidad de prestigio, sino también la autoridad moral requerida para anunciar el evangelio en el mundo universitario peruano”.

Miguel Giusti, jefe del departamento de Humanidades, concluyó en un artículo publicado en La República que “es el propio arzobispo quien nos está llevando al convencimiento de que conviene poner fin de una vez por todas a la vinculación institucional con la Iglesia para así poder proteger a nuestra universidad de las sorpresivas amenazas de la arbitrariedad, el fanatismo y la farsa”. En declaraciones al programa La Hora N, puso como ejemplo la Universidad Católica de Lovaina, Suiza, que mantiene sus bienes y el título de Católica a pesar de su alejamiento de la Santa Sede.

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