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05/Jun/2008
 
 
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Justicia Felipe Tudela y su esposa viajaron a Bolivia ante movidas judiciales que incluían la pública exhibición de sus baños privados.

La Marcha Forzada de Felipe Tudela (VER)

7 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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Una chalina lo protegía del frío y de miradas ajenas mientras esperaba su vuelo. Pasó Migraciones sonriendo, según testigos.

A las 8 de la noche del domingo 1 de junio, justo al inicio de los programas dominicales, un auto se estacionó en el área de embarque internacional del aeropuerto Jorge Chávez. Las personas que en esos momentos transitaban por la zona reconocieron inmediatamente al personaje que bajó del vehículo. Era el mismo de la portada de CARETAS 2029. Felipe Tudela y Barreda llegaba con los suyos al terminal aéreo. Se iba del país. A las 10 de la noche partió el vuelo 035 de la aerolínea Taca con destino a Bolivia, destino elegido por el empresario para su nueva residencia mientras se resuelve su situación judicial. Junto a él viajaban su esposa Graciela de Lozada Marrou, y su hija política Augusta María.

Razones que él consideraba de peso lo hacían abandonar, a los 92 años, su tierra. Según el abogado de sus hijos, Enrique Ghersi, algún conocido de Pancho a bordo también lo reconoció, dando aviso a Lima.

Días antes, el viernes 30 de mayo, la titular del 12o Juzgado de Familia, Carmen Torres Valdivia, realizó la visita inopinada a la casa de Felipe Tudela tal y como lo decidiera una semana atrás. La acompañaron la fiscal Irma Castilla, la médico legista Flor de María Salazar y un equipo de prensa de la Corte de Lima. En la vivienda quien recibió a las autoridades fue el chofer Juan Carlos Gutiérrez.

La jueza lo hacía aun cuando CARETAS había publicado un día antes que Tudela ya no estaba allí, pues temiendo por su seguridad había dejado la vivienda en que habitó toda su vida denunciando un intento de secuestro por parte de sus hijos. Las fotos que se tomaron en la diligencia, incluidas las de recintos y baños privados, fueron después cuestionablemente distribuidas por la oficina de prensa de la Corte de Lima. Los hijos, sustentados en ellas, denunciaron un supuesto maltrato a su padre.

Esta habría sido la gota que rebalsó el vaso y que empujó a Tudela y Barreda a viajar al extranjero. Antes, ya don Felipe había expresado su desconfianza en la jueza Torres a su chofer. Este indicó a CARETAS que si bien la jueza llegó inesperadamente, no es cierto lo que se ha afirmado luego de la visita. “El cuarto del señor Tudela está en tales condiciones porque no desea que se hagan cambios en su habitación. Además, hace tres semanas que no duerme ahí. Don Felipe es un hombre de edad, inclusive se molestó cuando la señora Graciela le compró un nuevo espejo para su baño, uno que tuviera mayor luz y sea más grande. Además, la ducha de don Felipe se hizo tal como él la quiso y eso lo saben sus hijos”, agregó Gutiérrez.

Jueza Investigada

Aunque la Oficina Distrital de Control de la Magistratura (Odicma) había iniciado una investigación preliminar el jueves 22 por las presuntas irregularidades en el proceso (CARETAS 2028) a cargo de la jueza Araceli Baca, la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA), a través de la Resolución Número tres, con Registro 7161-2008-Lima, del 29 de mayo, le informa a la jueza Carmen Torres que tiene tres días, a partir de su notificación, para que “emita un informe debidamente documentado” sobre su actuación en este proceso. Los abogados de Felipe Tudela y Barreda se quejaron ante la OCMA de Torres Valdivia, y esta dependencia nombró al juez Luis Alberto Rodríguez Pantigoso como el encargado de la investigación preliminar a la titular del 12o Juzgado de Familia.

Abogados al ataque

La salida del país de Felipe Tudela alborotó los equipos legales de ambas partes. Ghersi, declarándose sorprendido, opinó que el patriarca “había sido conducido subrepticiamente para burlar la justicia del país”, anunciando que presentaría una denuncia en el Ministerio Público de Santa Cruz. Por su parte, el abogado del padre, Guillermo Lohmann del estudio Rodrigo, Elías & Medrano, dijo que “don Felipe pasó por los controles del Aeropuerto y Migraciones con toda normalidad, nadie lo amenazaba con ningún tipo de arma y eso las autoridades lo comprobaron en ese momento. El salió legalmente del país”.

Al cierre de esta edición ni el 12o Juzgado de Familia ni el Tribunal Constitucional habían tomado alguna decisión con respecto a la medida cautelar para que Francisco sea nombrado curador de su padre. El lunes 2 Felipe Tudela celebraba el cumpleaños de su esposa en el restaurante chalet La Suisse de Santa Cruz. Al día siguiente una noticia llegaba a sus habitaciones en el hotel Los Tajibos: En Lima ya sabían dónde estaban. El rumor que Francisco en esos momentos estaba en un avión rumbo a Bolivia los sorprendió la madrugada del miércoles, considerando la necesidad de empacar en el acto. Pero este, aún en Lima ese día, declaraba la mañana del miércoles a RPP que el viaje había sido algo “irresponsable, monstruoso y criminal”, llamaba “gangster” al abogado Luis Carlos Rodrigo Mazuré y anunciaba la organización de “un plan binacional con Interpol para emprender el rescate de mi padre”, denunciando a Graciela de Lozada, su hija Augusta María y a sus abogados por secuestro agravado. Esta historia continuará. (Roberto More)

La Variable del Hospicio


Aunque el ingreso acostumbra ser voluntario, las casas de reposo suelen exigir exámenes médicos para recibir a adultos mayores con algún tipo de discapacidad. Se pone especial énfasis en las enfermedades neuronales y cerebrales como el alzheimer o la demencia senil. Sin embargo, no existe en el Perú una legislación para estadías largas. En países como España y Chile no se reciben pacientes que requieren asistencia médica permanente, pues representan un riesgo y el hospicio no presenta las facilidades técnicas suficientes. También se solicita una especialización en gerontología del director de la institución, así como planos del establecimiento. En Estados Unidos, además, se requiere el consentimiento expreso de un familiar apoderado legalmente del interdicto, de preferencia perteneciente a su familia nuclear.

Del Diván Al Banquillo

Psicoanalista Fernando Alayza Mujica y su propio juicio con Francisco Tudela.

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El Dr. Alayza, bajo la mirada de Sigmund Freud. Fue demandado por S/. 1 millón. La nueva audiencia será el 7 de julio.

Declaró a La República el 15 de noviembre del 2007. La demanda llegó a sus manos, sin demora, el 23 del mismo mes. El proceso por difamación agravada se siguió en el 36º Juzgado Penal.

–¿Se reafirma?
–Lo que dije –casi textualmente– fue que pretender privar de sus derechos civiles a una persona lúcida equivalía prácticamente a convertirlo en un “muerto en vida”. Y que ello ocultaba impulsos tanáticos, conformando una conducta parricida. Investigué antes de declarar.

–¿Cuál es la tesis de Francisco Tudela?
–Que dije que él desea matar a su papá. Tergiversa los términos. Afirma que soy asesor psicológico de Chela (Graciela de Losada), sobornado además por ella. Dice que aparezco en un video del matrimonio, lo que es falso. También que me hice pasar por el psicólogo de Felipe Tudela.

–¿Quizá porque usted opinó sobre un paciente que no ha examinado?
–Mis declaraciones fueron las de un profesional en torno a un hecho público. Es una práctica común que no implica un diagnóstico. En la misma entrevista el notario Richard Fernandini opina –tras visitar a FTB– que está lúcido.

–¿Por qué no asistió a la lectura de sentencia?
–Yo no le corro a la justicia. Tuve una complicación de retina y presenté mi certificado médico.

–Ha recusado a la jueza Nancy Choquehuanca por parcialidad.
–Sí. Esta jueza reemplazó sorpresivamente al Dr. Arnaldo Sánchez, quien venía siguiendo el caso. Y el mismo día de mi inasistencia, un comunicado de la Corte Superior de Justicia de Lima ventiló información privada sobre el proceso. La jueza ha rechazado la primera recusación. La segunda ha sido entregada el 29 de mayo. El 30 se pronunció la Sociedad Peruana de Psicoanálisis reafirmando el carácter psicoanalítico de los términos que utilicé, así como la naturaleza pública de los hechos sobre los que he opinado. No he sido infidente contando alguna consulta privada. Estamos hablando en realidad de libertad de expresión. (C. Cabanillas)

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