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Edición 1972

19/Abr/2007
 
 
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Cultural “De Esto y Aquello”, el nuevo libro de Marco Aurelio Denegri. El cuidado por la palabra y el buen sexo, en tapa dura.

Del Dicho al Lecho

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“No tenemos un software para el erotismo”.

MAD. Mutual Assured Destruction. La aniquilación total. Armas nucleares fabricadas para evitar su propio uso. La estupidez total. Sobre estas y demás estulticias escribe Marco Aurelio Denegri en su flamante volumen. Tras ver el libro, se tramitó la entrevista con MAD. Respondió a través de su programa del 7 La Función de la Palabra, enumerando su lista de condiciones para el encuentro. Luego, continuó con su habitual menú televisivo: debates sobre religiología, dictámenes gramaticales y réplicas a las preguntas sexuales de rigor. Consultas del tipo Estimado Dr. Denegri: ¿mi pene es muy pequeño? Gracias, Fausto. PD: ¿puedo mandar un saludito?

El libro de 546 páginas, más que tanático, versa sobre lo erótico.

–Cierta vez afirmó que la potencia sexual se resumía en dos características: duro y que dure.
–Es la definición que me dio una mami de burdel. Se aplica a la potencia masculina.

–Sexualmente hablando, ¿cuál es el período más potente?
–La pubertad: 13, 14 años. A los 19 ó 20 ya empieza el declive. Pero dígaselo a un señor mayor, va a responder ¡Nooo, si yo estoy como cañón! Todo eso se mide, pues.

–¿Los orgasmos también se miden?
–Todos los récords son femeninos. Las mujeres son imparables. En Internet hay videos en los que se ve cómo algunas pueden llenar un vaso.

–¿Un vaso largo o uno de cóctel…?
–Mire usted, el hombre no engendra sin eyacular. Las mujeres pueden concebir sin necesidad de eso. Además, eyaculan de forma más copiosa.

Su libro es lo que él llamaría en su programa una miscelánea. Si MAD tuviese que diseccionarlo en TV –como hace con todo libro que cae en sus manos– encontraría una errata. Ya antes ha corregido a la editorial de la Universidad Ricardo Palma, que lo acaba de publicar. Y a todas las demás. “No llegué a un acuerdo con el Fondo Editorial del Congreso de la República. Están publicando libros con errores”, concluye Denegri. MAD se impone una valla muy alta. De los 25 libros que dice haber escrito, sólo ha publicado 5. Hará un sexto sobre la masturbación, pero no parece tener apuro. Aún atesora su primer artículo “Una mañana de clases en el sexto año”. Lo escribió en 1950, a los 12 años. Asegura –tras haber entrevistado a peritos como Isabel Álvarez– que es imposible servirle un buen lomo saltado a 60 personas. También afirma –experto en la preparación de nabo encurtido mediante– que ese platillo no puede lograrse bien más de un puñado de veces. “Es imposible mantener el estándar óptimo en todas las disciplinas”, enfatiza MAD. El sexo, para su buena performance, también requiere ser protagonizado por ejemplares selectos, de buena nalgamenta y tetamenta (“este último es un neologismo de García Márquez”).

–Un reciente informe de Cedro afirma que ahora las mujeres toman igual cantidad de cerveza que los hombres. ¡Esto nos está despotenciando!

–Estamos mal diseñados para el sexo.
–Los creacionistas creen que somos un diseño divino. Pero Dios hubiese hecho mejor las cosas. No tenemos un software para el erotismo. Sólo tenemos un software reproductivo. Aplicamos la posición more ferarum –como las fieras–, es decir a la pompeyana, o en perrito, pues esta postura favorece el recorrido de la simiente.

–Usted alienta el perfeccionismo, pero considera al hombre un caso perdido.
–No tenemos mecanismos servo conductuales que nos impidan recaer en el error. Sólo tenemos la razón. ¿Cuál es la característica más frecuente en la elección de pareja? El error. Escojas a quien escojas, siempre te equivocarás. Con la razón descubres las armas, y con ellas actúas aún más rápido, sin contenciones instintivas. No se trata de nuestra maldad consustancial. Simplemente no podemos hacerlo de otra manera.

–A pesar de los libros que ha escrito y leído, usted no cree en la razón.
–La razón no sirve para nada. La emoción viaja 30,000 veces más rápido. La gente se rige mayoritariamente por emociones y sentimientos. Además, la cultura no puede ser democrática, sino más bien aristocrática. Concuerdo con Mao Tse Tung: quien no ha estudiado no tiene derecho a hablar. Eso lo dice en su Libro Rojo. El que no sabe tiene que callarse.

–¿De qué nivel son las preguntas sexuales que recibe?
–Elemental. Siempre preguntan sobre el mal llamado sexo anal –debería llamarse coito peneano rectal–. Lo he conversado con gente del MHOL y con algunas mujeres: sólo unos pocos lubrican analmente.

–¿Cuál ha sido su afirmación más polémica?
-Sostuve que a gran parte de las mujeres no les gusta la penetración. La gran mayoría se deja penetrar sólo para complacer a su pareja. Eso, para un hombre, es inadmisible. Ellas tampoco quieren divulgarlo; no quieren ser vistas como anormales. A algunos les pareció subversivo, quizás por la desinformación en la que vivimos.

De pronto, se pone de pie y se va, desconcertando al puñado de gente a su alrededor. Uno se siente idiota. Como diría Laura Bozzo, uno se siente un estúpido imbécil cojudo de mierda. “El hombre es un miembro del reino animal, del filumde los cordados, del subfilum de los vertebrados, de la clase de los mamíferos, de la subclase de los euterios, del grupo de los placentarios, del orden de los primates, del suborden de los pitecoides, del infraorden de los catarrinos, de la familia de los hominoides, de la subfamilia de los homínidos, del género homo y de la especie stupidus”. Marco Aurelio Denegri dixit. (Carlos Cabanillas)

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