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Edición 1877

09/Jun/2005
 
 
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Medio Ambiente La vanguardia medioambiental de Lima: entre dentífricos vegetales y pilas renovables.

La Lógica Ecológica

8 imágenes disponibles FOTOS 

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Mesa de Enzo Trosso en la bioferia de Miraflores, con plantas medicinales para infusiones y aromaterapia.

Todos los sábados de ocho a dos de la tarde en el Parque Reducto No 2 del distrito de Miraflores, cobra vida un mercado al aire libre que no parece obedecer a las leyes de la oferta y la demanda. Allí algunos productos son hasta 100% más caros. Un kilo de huevos, por ejemplo, cuesta 7 soles contra los 4 que cuesta el kilo convencional. “¡Es que estos no son huevos normales, señor!”, explica Pedro Vargas, productor y vendedor. “Son de aves de corral, criadas naturalmente y no en galpones, donde las gallinas son sometidas a hormonas de engorde, antibióticos y a permanente luz artificial para que crean que es de día y coman todo el tiempo”.

Un tubo de dentífrico de los laboratorios Weleda, de Suiza, cuesta 25 soles contra los 3 soles aproximados de las marcas convencionales. Según la alemana Maike Kergel, la diferencia radica en que “el gel dental vegetal” está compuesto por sustancias vegetales extraídas de plantas cultivadas en campos sin abonos sintéticos ni pesticidas, mientras que las pastas de dientes convencionales tienen azúcares, espumantes y toda una larga lista de químicos que se puede leer en las etiquetas.

La bioferia de Miraflores –organizada por el Grupo Ecológica Perú– parece discurrir en un mundo sano y paralelo al de Lima. Los expositores tras las mesas, en fila a lo largo de dos cuadras, no llaman a gritos a los clientes. Pareciera que su primera preocupación no fuera vender sino informar personalmente sobre los beneficios del uso de productos naturales que preserven el medio ambiente. Aquí los clientes han resucitado la antigua costumbre de llevar canastas de paja al mercado. “Los plásticos contaminan”, dicen, “porque no pueden ser degradados por el entorno, no se descomponen con el tiempo”. Algunos parecen y de hecho son activistas.

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Hipócrates Dixit

Hipócrates, padre de la Medicina, lo es también del Naturismo: “La naturaleza cura las enfermedades”, dijo. Aquí algunos de sus aforismos.
- “Lo primero: no perjudicar”.
- “En todas las estaciones aparecen enfermedades de toda especie, pero hay dolencias que son más frecuentes y graves en unos tiempos que en otros”.
- “El aire es el primer medicamento”.
- “Que tu alimento sea tu medicina, que tu medicina sea tu alimento”.

Todo esto no parece suceder en la Lima del viejo parque automotor que se nutre de combustibles con azufre, los más nocivos de la región; en la ciudad desértica que, tal como informa Jorge Albinagorta, jefe de DIGESA, tiene un déficit de 6 m2 de áreas verdes por habitante.

Susy Dyson, la famosa modelo de los años setenta hoy convertida a la vida light, es caserita de la bioferia. Ella recomienda visitar el puesto de Enzo Trosso dedicado a la medicina tradicional. La maicha (emplaste para golpes), la canchalagua (depurador sanguíneo), el mallco (para los bronquios) y la ortiga negra (para el reumatismo) son parte de un impresionante herbolario sanador que él mismo recolecta “sin causar desequilibrio” de las alturas silvestres del distrito de Santa Eulalia, en la sierra limeña.

Otro reconocido cliente es el doctor naturista José Luis Pérez Albela. ¿Cómo protegerse de la contaminación ambiental?, le preguntamos a él, que siempre tiene más de una respuesta a flor de labios: “Si el aire está contaminado, la comida debe ser descontaminante”, dice. “Pero más importante que comer, es dormir bien. ‘A quien madruga, Dios lo ayuda’: nada más cierto. Yo a las cinco de la mañana estoy camino al trabajo. A esa hora Lima parece el Valle de Urubamba: el aire es limpio y fresco; la luz del sol, reconfortante; no hay tráfico, ni ruidos, ni smog. A propósito, ¿qué es lo que más intoxica? Renegar. El aliento de los renegones puede matar un hámster. Y ahora, si me disculpa, me voy a mi casa a reposar en mi plano inclinado, que es parte de mi terapia gravitacional para rejuvenecer y para el cerebro”.

May-Lis Valakivi, terapeuta, acupuntora, masoterapeuta y maestra Reiki (imposición de manos), tiene otra alternativa para protegerse contra la contaminación, la misma que practica en el Centro Internacional Holístico Peruano, en Miraflores. Su local es más iluminado de lo normal y está ambientado con incienso y sonidos de aves y caídas de agua. En un salón están los practicantes de yoga; en otro, los pacientes de reflexología o masajes en los pies, donde se detectan y alivian males como estrés, hipertensión y artritis, entre otros. “Estas terapias, como la vida ecológica, son preventivas”, dice Valakivi. “Si uno está bien emocionalmente, estará protegido contra virus y males, porque las emociones refuerzan nuestro sistema inmunológico”.

Prevenir antes que lamentar. Esa es, en resumen, la lógica ecológica.

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