viernes 18 de agosto de 2017
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2432

14/Abr/2016
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre TransporteVER
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre MúsicaVER
Columnistas
Acceso libre Gustavo GorritiVER
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Acceso libre Luis E. LamaVER
Suplementos
Sólo para usuarios suscritos Autos
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Medio Ambiente La cajamarquina Máxima Acuña recibió este lunes el Premio Goldman “por su exitosa defensa de su derecho a vivir en paz y de su propio terreno”.

Máxima Acuña tiene Garra

Máxima Acuña (Foto: ANDINA)

Para Máxima Acuña que rechazó dejar su casa cerca a la Laguna Azul en Cajamarca “el dinero se acaba pero la tierra y la el agua sobrevivirán”. (Foto: ANDINA)

En su discurso de agradecimiento en la ceremonia de los Premios Medio Ambientales Goldman, la peruana Máxima Acuña cantó un yaraví describiendo lo que ha vivido en estos últimos años y señaló “defiendo la tierra y el agua porque es vida, no temo al poder de las empresas, no me rendiré”.

Máxima Acuña, de 47 años, comenzó su lucha cuando se enfrentó a la sociedad minera Newmont-Buenaventura que le exigía que desaloje su propiedad cerca a la Laguna Azul, con lo cual impide el ingreso del proyecto Conga –valorizado en US$ 4 mil millones– a una importante cuenca de Cajamarca. El argumento de Acuña siempre ha sido “el dinero se acaba, pero la tierra y el agua sobrevivirán” a ella y a sus descendientes.

En el 2011, cuando Newmont-Buenaventura le exigieron abandonar su casa ella sacó papeles demostrando que era dueña de este predio y desde entonces ha vivido un calvario. Su casa y sus sembríos fueron destruidos en varias ocasiones, hay denuncias de agresión física contra ella y su familia. Fue condenada a prisión por tres años, la cual fue suspendida, y recibió una multa de US$ 2,000.

Su lucha por defender su tierra le ha valido recibir este importante reconocimiento a nivel internacional. Los Premios Goldman, creados en 1989, reconocen el trabajo de activistas medioambientales del mundo por sus esfuerzos “sostenidos y significativos” para mejorar y proteger el medio ambiente. Muchas veces hasta poniendo en peligro su vida.

La noticia del reconocimiento de Máxima Acuña dio la vuelta al mundo y varios importantes medios internacionales publicaron la información. Así mismo las redes sociales con el #Máxima Acuña fue tendencia luego que recibiera el Premio Goldman.

En el 2014, la líder asháninka Ruth Buendía Mestoquiari también fue reconocida por la Fundación Goldman. Buendía, de 37 años, encabezó una campaña para evitar que dos grandes empresas construyan 40 hidroeléctricas en la selva central del Perú que implicaba que miles de nativos amazónicos habrían tenido que salir de sus territorios y comunidades colindantes al río Ene.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista