domingo 9 de diciembre de 2018
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2214

12/Ene/2012
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre ExclusivoVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre BicentenarioVER
Acceso libre DeportesVER
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre ArteVER
Acceso libre PalabratorioVER
Columnistas
Acceso libre Gustavo GorritiVER
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Acceso libre Jaime BedoyaVER
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Alfredo Barnechea
Acceso libre María E. CornejoVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Entrevistas La versatilidad escénica e ímpetu charapa de Luis Angel Kurt Pinasco Riess, el popular “Rulito”.

El Hombre Orquesta

5 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

2214-insolita-1-c

Rulito nació en Iquitos
hace 70 años, estudiando la secundaria en el CNI. A los 15 años entró en Radio Loreto.

Luis Ángel Pinasco (70), más conocido como Rulito Pinasco es, a todas luces y sin digresión posible, porque nadie puede decir lo contrario, un caso insólito en el mundo del espectáculo, en el que ha desempeñado toda suerte de facetas. Es el gran hombre orquesta de todo tipo de shows enfrentado al público en general, ya que puede tocar desde la tuba al violín pasando por el corno inglés, el fagot y todos los instrumentos de percusión. ¿Y por qué esto? Pues porque Rulito Pinasco ha sido relator de política internacional, locutor de radio y de noticias televisivas, presentador de shows, maestro de ceremonias, redactor periodístico de temas locales, policiales y todas aquellas noticias disímiles que ocurren en el acontecer diario, crítico en muchos aspectos, presentador de grandes estrellas y de concursos internacionales, narrador y comentarista deportivo y entre otros etcéteras también artista de café-teatro, actor de cine, de teatro y de telenovelas como en la actual “Al fondo hay sitio” que bate récords de audiencia. Lo difícil no es localizar lo que él ha hecho sino lo que él no ha hecho. Ahora en el restaurante Costa Verde desgrana frente a mí las múltiples cuentas del rosario de su vida. Atención a ello.

–¿Nacimiento? ¿Antecedentes familiares?
–Nací en Iquitos. Mi nombre completo es Luis Ángel Kurt Pinasco Riess, mis ancestros son ítalo-germanos.

–Es usted charapa.
–Mi familia llegó a Iquitos en la época del caucho y el conocido edificio Pinasco fue edificado en 1902, convirtiéndose en el año 1905 en un centro comercial de importaciones. A los 7 años yo trabajaba en la “Casa Pinasco” haciendo de todo, aprendiendo a embotellar vino, a quemar el jamón de York auténtico, a hacer mandados y a apoyar.

–¿Estudios?
–Estudié primaria en el colegio San Agustín de Iquitos, de los padres agustinos y luego la secundaria en el CNI de Iquitos, famoso por su club del que mi padre fue 5 años Presidente y yo secretario a mis 14 y 15 años. Estos dos años marcaron mi predisposición a la movilidad en el trabajo. Era un mil oficios. Oía la BBC de Londres y fungía de redactor de noticias internacionales y comentador de pruebas en el diario Oriente, decano de la prensa loretana, aunque también jugaba con mis amigos al trompo, a la pelota, a las canicas con bolitas de vidrio, al fútbol siempre, en el cual era más empeñoso que bueno. A los 15 años entré en la radio Loreto de Iquitos y luego pasé a radio Atlántida a cubrir el turno de locutor durante 2 ó 3 horas diarias.

–¿Y cuándo salió de Iquitos?
–Vine a Lima a los 16 años a casa de mi tía, hermana de mi padre, en Miraflores, una señora viuda, criada a la antigua. En la casa había mayordomo y vajilla de plata en desayuno, almuerzo y comida, con sus correspondientes vinos blanco y tinto en sus momentos adecuados y con el maridaje correspondiente. Todos los días. Yo había nacido en otro mundo. Fue un transplante abrupto de mentalidad y cultura. Pasé de ser un provincianito que venía de un mundo simple y sencillo ausente de convencionalismos a convertirme en un pequeño lord. No lo aguanté. Además formaba parte de un grupo de amigos charapas, auténticos patas, que habían llegado a Lima a estudiar y a buscarse la vida. Además siempre tuve afición por las Letras.

–¿Esta afición venía de Iquitos?
–La biblioteca de mi madre era muy grande. Yo leía a Edgar Rice Burroughs, (“La guardia blanca”, no las novelas de Tarzán); a Somerset Maugham (“El velo pintado”, “La luna y seis peniques”, “El filo de la navaja”, etc.); Guy de Maupassant y otros. Mi mamá fue el primer referente que tuve para mi futuro. Me enseñó a leer con entonación, pausas y un gran respeto por los signos de puntuación, una forma de comunicar emociones con exquisitez. A lo Eleonore Duse o Sara Bernhardt. Imagen materna. “Contigo aprendí”, como dice el bolero. La imagen paterna era ruda, de entrenador de boxeo y hombre macho y trabajador donde los haya. Yo andaba entre ambos.

–Estamos en que a usted no le convencía el estilo de vida en casa de su tía.
–Y a los 3 meses me marché por mi cuenta, ya que había encontrado trabajo en Radio Miraflores, en donde ganaba veinte soles diarios. Entonces tuve que pagar mi manutención, y me alcanzaba solamente para comer una vez al día. Pesaba 53 kilos con 1.75 de altura. Era libre como el viento, no me importaba lo que me pasara y estoy seguro, totalmente seguro que los 2 años que pasé luchando por sobrevivir por mí mismo han sido equivalentes a 20 años de universidad.

–¿Nunca fue a la universidad?
–Intenté 3 veces entrar a la Universidad de San Marcos y no lo conseguí porque siempre me faltó medio punto. ¡Increíble, sólo medio punto! Después, con mi bagaje intelectual a cuestas, entré a la Escuela de Periodismo de la Católica. Entré a trabajar en el Diario vespertino HOY, de Pedro Beltrán (dueño de La Prensa) pero que dirigía Alfonso Tealdo. Mi jefe de redacción era Guillermo Thorndike. Ahí hice de todo (locales, policiales, espectáculos, deportes) y aprendí cómo era el monstruo del periodismo por dentro. Cien días duró esta aventura. De ahí salió gente muy importante para el periodismo como Alejandro Sakuda (dos veces Director de La República), Richard Müller (creador de 90 Segundos en canal 2), Alfredo Kato (30 años editor de espectáculos de El Comercio) y recuerdo con cariño a Alberto Best, que fue mi gran mentor.

–¿Qué pasó después de esos cien días?
–Cerró el periódico. Se abre Canal 2, donde el productor venezolano Rafael Quiroga me hace una prueba, me “descubre” y me hizo debutar presentando a Olga Guillot, nada menos, la mejor bolerista de la historia. Ahí nace mi apodo de “Rulito”, ya que el periodista Ricardo Miranda, que no se acordaba de mi nombre, al ver cómo me caía una onda de pelo sobre la frente me puso “Rulito Pinasco” y desde el día siguiente que salió la crónica soy “Rulito Pinasco” para todo el mundo hasta el día de hoy.

–Y hacia el éxito.
–Estuve 2 años en el canal 2 y luego pasé al canal 4.

–¿Amores?
–Nunca tuve novia novia. Sólo una enamorada que con las justas le daba el piquito en el cine y furtivamente deslizaba alguna caricia clandestina.

–¿No había sexo?
–Bueno, en aquella época nos reuníamos los patas charapas y nos íbamos cada 15 días a desahogarnos en los corralones de la avenida México. Yo me casé con una artista española cuando trabajaba en el canal 2. Había pasado de unas estrecheces económicas al gran sabor de la buena vida y con eso se acabaron los corralones de la avenida México, porque la televisión me hizo popular y las mujeres se me rifaban. ¡Qué gran cambio! De mi primer matrimonio son Luis Ángel, Aldo y Bruno. Antes de ese matrimonio tengo una hija que se llama Patty.

–¿Cuándo arañó el cielo?
–En 1963, en el canal 2, cuando presenté a María Félix en 4 fechas consecutivas. En la primera fecha me quitaron de la presentación de María Félix porque pensaron que era demasiado joven y decían que ella venía a hacer pasajes de comedia. Pero ella venía a cantar.

–María Félix tenía una voz grave y sensual. Le quitaron la primera gala. ¿Cómo resultó en las otras 4?
–En la primera el presentador elegido chocó con ella y a ella no le gustó, pero como ella me conocía, ya que yo había sido su cicerone en el Perú, fue ella la que me impuso. Salí en el segundo programa y al día siguiente había un titular que decía “El Rulito de la Doña”. Esos 4 programas fueron la consolidación de mi carrera como maestro de ceremonias.

–Hasta ahora usted había trabajado en la radio como cronista internacional, como locutor de noticias y como periodista y ahora como maestro de ceremonias. Que yo sepa, usted ha hecho muchísimas cosas más.
–Pero con la Doña se abrió mi carrera a lo grande. En 1964 pasé a Canal 4 como un animador consolidado. Tuve suerte de hacer de todo: todos los programas musicales “El clan del 4” con la nueva ola, “Cita en el 4” con estrellas internacionales y programas de concursos. Allí conocí a Sonia Oquendo. Éramos coanimadores y teníamos mucho feeling. Ella estaba divorciada y tenía una hija, Karina, y cuando me divorcié de mi esposa porque ya no nos comprendíamos y teníamos “incompatibilidad de caracteres”, pasamos de la simpatía mutua a un afecto fuerte y a un amor marcado, y total que ya dura 35 años oleados y sacramentados y bien casados. Tengo 2 hijas con Sonia, Johanna y Chiara. Karina es la hija de Sonia, a quien yo he criado desde los 8 años. Por aquella época ella y yo batimos un récord.

–¿De qué récord está hablando?
–Trabajamos juntos en el café-teatro, con la obra “Adán y Eva devaluados” y fue tal el éxito que estuvimos 14 meses en cartelera. Hubiéramos continuado pero Sonia quedó embarazada y la barriga de ella la delataba. Mientras esto pasaba hacíamos el noticiero, los programas musicales de la OTI y yo ya estaba también transmitiendo fútbol. Estaba en todos lados, era el hombre orquesta de Canal 4.

–¿Qué me cuenta del fútbol?
–Que soy netamente televisivo y mi estilo fue siempre informativo y le contaba a la gente quién llevaba la pelota. Tuve la suerte de trabajar con los mejores comentaristas del país tales como Roberto Salinas, Eduardo San Román, Julio Garro (gran comentarista argentino), Luis Puiggrós, Alberto Beingolea, Gustavo Barnechea, La Pepa Baldessari, Roberto Martínez y otros. Tengo el récord de haber transmitido 8 mundiales de fútbol. Como ve he hecho de todo en el mundo del espectáculo.

–¿Teatro? ¿Cine?
–Hice 4 películas: “Operación Ñongus”, “Bromas S.A.” con los hermanos King, que habían trabajado en México y produjeron las películas y trajeron artistas y técnicos de ese país como Luis Aguilar, Antonio Badú, Gloria María y Armando Manzanero, “La Venus maldita” con Libertad Leblanc, una voluptuosa vedette argentina y “De nuevo a la vida” con Camucha Negrete. En teatro he trabajado con Yvonne Frayssinet y Sonia Oquendo y ahora estoy en la telenovela “Al fondo hay sitio”, que es un éxito espectacular.

–Hábleme de política. ¿Cuáles son sus simpatías?
–Yo a la política la veo en conjunto, como un partido de fútbol en el cual no tomo partido por nadie, no pertenezco a ningún partido político pero los veo a todos. Señalar a los hombres como de izquierda o derecha es un anacronismo total. Conozco gente de derecha marcada que tiene una tremenda emoción social, igual que conozco gente de izquierda que son ultraconservadores y viven como capitalistas hechos y derechos. El mundo, en la política, es un cambio constante. Los terroristas de ayer cambian de estrategia y han dejado el fusil para meterse, con la excusa del medio ambiente, a querer tirarse abajo el gobierno de turno sin disparar un solo tiro.

–¿Le son simpáticos los hermanos Castro, Hugo Chávez y Evo Morales?
–No. Las dictaduras son un oprobio para la humanidad y los dictadores unos prepotentes indeseables. Lo de Corea da asco, es la primera dictadura comunista hereditaria.

–¿Aficiones?
–Me encantan los toros. La gente antitaurina sólo piensa en la Plaza de Acho y en Lima sin entender que los toros están en absoluto auge en el interior del país. Lima es solo el 2% de la fiesta en el Perú. La mejor faena de la feria pasada ha sido la de David Mora, aunque eso no quita para que yo piense que el mejor torero de todos es Enrique Ponce.

–¿Cree en Dios?
–Creo en algo superior, una energía superior, pues cuando uno lo pasa mal mira hacia arriba e implora auxilio y ayuda a algo superior que sabemos que está allí. Nada puede haber surgido de la nada. Dios definitivamente existe, pero no sabemos su nombre. Cada religión le pone un nombre distinto.

–¿Qué es lo peor que le han dicho?
–A mí me han dicho 70,000 personas “hijo de puta” en el estadio La Bombonera del Boca Juniors en el partido Perú-Argentina 68, que quedó 2-2 y clasificó el Perú borrando a Argentina del mapa.

–¿Cree que la vida se ha portado bien con usted?
–Estoy muy agradecido a la vida, dado que ésta ha hecho por mí demasiado. Vivimos la vida en constante zozobra, en un estado de cambio. Antes se estudiaba el cambio, ahora se produce la velocidad del cambio. Ya no existen trabajos de 30 años o más en una compañía. Ahora hay una generación de ejecutivos de primer nivel que no les interesa la casa propia porque no saben dónde van a estar mañana. Es una cosa de locos lo que está pasando, pero está pasando. (Por: José Valero de Palma)

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista