martes 16 de julio de 2019
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2212

22/Dic/2011
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre MediosVER
Acceso libre Opinión VER
Acceso libre Resistencia 2010VER
Acceso libre LibroVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Acceso libre CulturaVER
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos Disco Duro
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre ArteVER
Acceso libre Fe de ErratasVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Acceso libre Gustavo GorritiVER
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Acceso libre Luis E. LamaVER
Suplementos
Acceso libre La Copa IlustradaVER
Acceso libre Región LimaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Resistencia 2010 Librero y biblioteca andante, hidalgo de La Herradura, le muestra el puño a la ignorancia y al cáncer.

Jorge Vega “Veguita”: Lectura que Perdura

2212-premiosresistencia-9-c
Huelo a libros”, dice Veguita y apura el paso rumbo a la librería El Virrey del Centro de Lima. En julio le detectaron cáncer en el ojo derecho. En octubre lo operaron en el INEN. Luego de 20 sesiones de radioterapia ha vuelto a visitar las redacciones, aunque con menos frecuencia.

Ahora usa un parche: “los distraídos piensan que le estoy guiñando el ojo a sus mujeres”, bromea. “Aunque la verdad es que le estoy guiñando un ojo a la muerte”, precisa.

Unos amigos lo encuentran en la librería y le preguntan si es la versión pirata de Veguita. “Al menos no soy una mala copia, como ustedes”, responde.

Recuerda a Martín Adán: “La última vez que lo vi, caminaba cubierto con un abrigo gris, por La Parada. Era de madrugada y yo iba a los burdeles de la Av. México. Rafael de la Fuente Benavides se cruzaba con los choros y no le hacían nada. Lo respetaban por su suciedad”.

Dice que la enfermedad lo ha vuelto menos ostentoso: “ahora estoy más cerca de la tierra”. Que hubo una época en que leía un libro al día y que, citando a Borges, uno jamás se puede arrepentir de haber sido valiente. “Es cierto. Alguna vez me han visto correr. Estaba persiguiendo al enemigo”. Desde que la lectura lo corrompió nada ha podido saciar su apetencia cultural y su desprecio por el amor romántico. “Mi cama no era para dormir”. Bisnieto de un español, de abuelo y padre limeños, Jorge Vega nació el día que la coronada villa cumplió 400 años: 18 de enero de 1935. “Cuando Lima tenía 400 mil habitantes”. Homenajes al 4726433. Solo para contratos.

 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista