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22/Dic/2011
 
 
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Resistencia 2011 Infatigable en su búsqueda de la palabra exacta, Belli se aproxima a los 85 años con su poesía más vital que nunca.

Carlos Germán Belli: Vigencia de la Pluma

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Inextinguible Belli y un único consejo a los poetas jóvenes: aceptar el diccionario para no ser “menesterosos” de la lengua.

Habiendo sabido resistir con maestría al paso del tiempo y su “implacable atrocidad” a la que alguna vez se refiriera, el poeta Carlos Germán Belli se aproxima a los 85 años de vida con una poesía que, aunque con ropaje añejo, se anuncia más vital que nunca. Habitados sus versos desde el inicio por una tenaz angustia, sus últimas entregas han ofrecido una voz más esperanzadora.

Miembro de la jugosa Generación del 50 al lado de firmas como Eielson, Romualdo, Rose y Varela, Belli ha entregado libros fundamentales como ‘En alabanza al bolo alimenticio’, ‘Salve, Spes!’ y ‘Oh, hada cibernética’, publicada hace 50 años como elegía a la añorada liberación del yugo laboral.

Ganador de prestigiosas distinciones como el Premio Nacional de Poesía (1962), la Beca Guggenheim (1969 y 1987), el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2006) y el Premio Casa de las Américas de Poesía José Lezama Lima (2009), el vate ha cultivado ese inaudito espacio “belliano” con el que apela en sus versos a temas contemporáneos a través de formas clásicas como sextinas y villanelas. Inspirado en los autores del Siglo de Oro español, ha dicho: “Las corrientes de vanguardia y su facilismo estético son un callejón sin salida, por eso he ido hacia atrás”.

El oficio de escribir, ese “placer casi erótico”, ha sido también su herramienta para eludir aquellas ideas obsesivas que desde siempre lo han acosado. Siendo el segundo poeta peruano más antologado después de Vallejo, el vate chorrillano ha confesado que el impulso para seguir viviendo quizá se halle en esa curiosidad y entusiasmo que bien ha sabido mantener. Salud.

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