lunes 24 de abril de 2017
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2460
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Reportaje Del 5 al 13 de agosto, Lima se convertirá en la vitrina de jóvenes cineastas que vienen dando la hora en el panorama del sétimo arte.

Festival de Lima: Dirección Propia

6 imágenes disponibles FOTOS 

2192-FESTIVAL-01-c

BUSCANDO EL PARAÍSO.
Luego del documental ‘Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo’, la mexicana Yulene Olaizola incursiona en la ficción con ‘Paraísos artificiales’.

Arriesgando todo sobre el celuloide con producciones notables, cuatro cineastas de la región vienen cosechando distinciones en los festivales más importantes, logrando establecerse como la segunda camada de un cine latinoamericano consagrado por directores de la talla de Carlos Reygadas (México) y Lisandro Alonso (Argentina). Ellos & Ellas pudo entrevistarlos antes de su paso por esta ciudad.

LA NIÑA Y LA MUERTE

Tras recorrer el planeta presentando sus cortometrajes en Sundance o el Asian Film Festival, Rosario García-Montero (Chicago, 1973) empezó a desarrollar el guión de su ópera prima: ‘Las malas intenciones’. Más de cuatro años después, su esfuerzo se vio compensado cuando presentó el largometraje en la Berlinale del 2011, donde obtuvo una respuesta favorable del público (localidades agotadas cuatro días antes de una función, la cual terminaría con firma de autógrafos). Todo indica que, tras el triunfo de Claudia Llosa con ‘La teta asustada’, el Perú se ha vuelto caserito de dicho certamen.

El argumento transcurre en la Lima de los ochenta y gira en torno a Cayetana (notable actuación de Fátima Buntinx), una niña que intuye su propia muerte, a ocurrir el día que su madre alumbre a su hermano. “Una vez espié a unos niños y me abrumaron las cosas tan adultas que pensaban, ¡pero me di cuenta que, a esa edad, yo era idéntica!”, cuenta Rosario sobre la semilla del proyecto. Si bien se critica que el cine peruano suele explotar los tiempos de violencia interna, esta cinta se centra en el mundo interior de una niña. “El nacimiento del terrorismo no es más que un contexto, un telón de fondo cuya presencia se percibe siempre fuera del encuadre”.

“Algo he aprendido al grabar ‘Las malas intenciones’: ¡Con el próximo fondo mejor me compro una casa!”, bromea Rosario al preguntarle sobre la locura de hacer cine en este país. “Pero algo fascinante y difícil de articular en palabras hace que, al final, todo sacrificio valga la pena”.

EL AMOR DE CHILE

En su exitoso filme ‘En la cama’, Matías Bize (Santiago de Chile, 1979) une a dos desconocidos que hacen el amor en la habitación de un hotel. A la película le fue tan bien que hasta tuvo un remake lésbico y bastante mediocre, ‘Habitación en Roma’, del español Julio Médem. Este año, Bize vuelve a saborear el triunfo con ‘La vida de los peces’, la cual le ha valido un premio Goya.

En su última cinta siguen explorándose problemas cruciales en la vida de todo treintañero, como el amor o el desarraigo. “El territorio de las relaciones interhumanas es el que más me fascina”, dice acerca de sus películas, todas narradas en tiempo real. El protagonista está a punto de tomar un avión para regresar a Berlín, ciudad donde ha vivido los últimos diez años. Antes de partir, asiste a una fiesta con los amigos del barrio y es ahí donde vuelve a ver al gran amor de su vida. Pero ella ya es una mujer casada y madre de mellizas.

“El reencuentro con la persona que más hemos amado hace de este un argumento universal, con el cual se pueden traspasar barreras de cultura o lenguaje”. No contaremos el final de la película, pero la eminencia de la crítica chilena, don Héctor Soto, ha definido sus últimos planos como “un fragmento glorioso”. Si una lágrima se le escapa, no se alarme: nadie más lo notará en la oscuridad.

PRODIGIO AZTECA

La directora mexicana Yulene Olaizola tenía apenas 23 años cuando sorprendió a propios y ajenos con su proyecto de tesis: ‘Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo’, un documental que demuestra cómo la historia más espeluznante puede hallarse en la casa de tu abuela. Tres años después regresa con ‘Paraísos Artificiales’, su primera incursión en la ficción.

La autora llegó hace cuatro años a Jicacal, una hermosa playa rodeada de selva donde conoció a Salomón Hernández, un pescador de 63 años. “Entonces decidí que iba a hacer una película con él”, nos cuenta. Por esas fechas, una amiga suya buscaba un tratamiento para superar su adicción a la heroína. El consumo de drogas la unía al viejo, quien se desquitaba a diario con alcohol y marihuana. Fue así que nació la idea de cruzar las historias de ambos personajes. “De un momento a otro, mi vida personal y mi proyecto de película empezaron a entrelazarse”, recuerda la directora.

“Si no podemos tener control sobre lo que nos rodea, al menos podemos alterar nuestra mente para acceder a un paraíso creado por el hombre, un paraíso artificial”, arguye sobre el título del filme, que promete una estela de controversia debido a su espinoso objeto de estudio, pero también por una experimental puesta en escena que responde a un acercamiento completamente documental y azaroso. Sin duda, una muestra más de la valentía que define a esta joven artista.

Lamentablemente, Yulene no podrá visitar Lima porque viajará a inicios de setiembre a Canadá para realizar su tercer largometraje. Será para la próxima.

LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA

El argentino Rodrigo Moreno (Buenos Aires, 1972) rodó ‘El Custodio’, uno de los títulos más interesantes del cine gaucho que le valió el premio Alfred Bauer en el festival de Berlín. Este año regresa a Lima con ‘Un mundo misterioso’, obra que ha dado mucho que hablar desde su estreno en el Bafici.

“En mis películas, la forma cinematográfica es impuesta por el conflicto del personaje”, asegura Moreno. Ahora, con ‘Un mundo misterioso’, narra los días posteriores que vive Boris (Esteban Bigliardi) tras una ruptura sentimental y se toma la licencia de deambular según la desorientación que vive el personaje. “La historia me permite ejercitar libremente el derecho a perderme como cineasta, lo cual no es otra cosa que el placer de filmar calles, mujeres, actores y situaciones que me gustan y que no necesariamente responden al funcionamiento de una narrativa específica”.

Cuatro propuestas para todos los gustos, tanto para el espectador que entra a una sala para sacudirse de la rutina como para quien ve el séptimo arte con inclemente rigurosidad. (Gabriel Meseth)

Las que faltaron

2192-FESTIVAL-07-c
Brillan por su ausencia algunos filmes que tuvieron gran acogida en el circuito cultural de este año y que, sin explicación aparente, no están en la programación del festival. Casos flagrantes son las argentinas ‘El estudiante’, de Santiago Mitre (guionista de ‘Leonera’ y ‘Carancho’), y la comedia ‘Los Marziano’, de la talentosa Ana Katz. Tampoco figura ‘Las marimbas del infierno’, cinta guatemalteca que muchos califican de obra maestra.

El talentoso director uruguayo Pablo Stoll, quien codirigió junto al desaparecido Juan Pablo Rebella ‘25 Watts’ y ‘Whisky’, no llegó este año a través del festival con su notable musical ‘Hiroshima’. Fue gracias a Rodrigo Quijano, de la galería ‘La Ex Culpable’, que los asistentes a un salón donde no cabía un alfiler tuvieran el privilegio de ver este trabajo cuando Stoll visitó Lima para ser jurado de Conacine. Punto para Quijano.

Búsqueda | Mensaje | Revista