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Justicia Cabezas de BTR niegan chuponeo, pero cierran filas en torno a Petrotech.

Cables Cruzados

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En el juicio oral, Ponce negó realizar interceptaciones telefónicas. Pero a IDL Reporteros le dijo que el Presidente ordenó manipular las pruebas para detenerlo y así acusar a PetroTech.

La estrategia de defensa de los presuntos “chuponeadores” de la empresa Business Track (BTR) es cada vez más endeble y plagada de contradicciones.

Aunque evadió las preguntas del tribunal sobre el tema en la audiencia del martes 28, Elías Ponce Feijoo envió a IDL Reporteros una carta en la cual acusa al abogado Julio Carrión de ponerse en contacto con él para intentar persuadirlo de acusar a la empresa PetroTech de financiar las interceptaciones telefónicas que se dieron a conocer en el dilatado caso de los “petroaudios”.

La versión de Ponce se suma a las que expusieron durante los últimos días en el juicio oral sus compañeros Martín Fernández Vírhuez y Carlos Tomasio.

Pero cuando el martes 28 el juez Iván Sequeiros le preguntó a Ponce por las declaraciones de Fernández y Tomasio sobre una presunta presión policial y fiscal para involucrar a PetroTech y a su ex asesor legal, Alberto Varillas, Ponce dijo que no había visto nada porque “no me permitieron tener contacto con nadie. Por una extraña razón me sacaban a pasear a la calle”.

Tomasio declaró el martes 21 al tribunal en el Palacio de Justicia que “le voy a demostrar que quien dio la orden para tomarnos presos fue el señor presidente Alan García y quien maniobró la investigación (en la Dirandro) fue el general Miguel Hidalgo”.

Tomasio reiteró que durante el proceso de investigación se quiso culpar a PetroTech “de un hecho ilícito”. También comentó que “yo no he chuponeado a Rómulo León ni a nadie”.

Una fantasiosa versión publicada en un tabloide añade que hay “audios perdidos” en los que “se encontraban las conversaciones que revelaban el deseo que tenía el gobierno de expropiarle todas las exploraciones que tenía la empresa PetroTech con la finalidad de adjudicárselas a la sociedad DPI-Petroperú”. Audios que, como otros que pueblan las leyendas urbano-políticas en Lima, nunca aparecerán.

Es decir, según ese orden de ideas en BTR no se interceptaron nunca comunicaciones. Pero sí están seguros de que el Presidente ordenó manipular las pruebas para que ellos fueran detenidos y así acusar a PetroTech, muy cuestionada empresa señalada directamente por Daniel Saba, de Perupetro, y para la cual trabajaron los procesados (CARETAS 2186).

LAS “FUENTES” DE PONCE

El reloj marcó las 9:30 a.m. del martes 28, cuando el comandante Ponce ingresó a la Segunda Sala Penal para Reos en Cárcel con la quijada tensa y rodeado de 8 policías.

Ponce diría después que su severidad tenía que ver con que no había tomado desayuno esa mañana. Pero el hambre no le quitó lo teatral.

La cabeza de los presuntos ‘chuponeadores’ abandonó el silencio que impuso en la audiencia del viernes 17 para pasar a atacar al presidente Alan García y a Jorge del Castillo.

Ponce empezó repitiendo una versión ampliamente difundida: que se reunió con García en el 2006, cuando era candidato presidencial, y éste le pidió chuponear a Ollanta Humala. “Él me dice usted ocúpese del comandante y yo me ocupo de la gorda, en alusión a la Dra. (Lourdes) Flores. (Era) una manera de ayudarlo en la campaña política”, dijo Ponce y añadió: “Al mes y medio me cita a otra reunión, ya en Palacio, donde acuden todos los oficiales de inteligencia de las FF.AA. Estaba Giampietri, Gonzales Posada, etc. Luego despide a todos y me dice: ‘Oiga usted ya desapareció, qué es de su vida’. Y yo le digo: ‘Usted ya es Presidente, ya no me necesita”. Ahí es donde yo empiezo a reunirme con personas del entorno del Presidente. A estas personas yo les decía ‘hay que blindar al Presidente’, (lo que) en inteligencia significa conseguir información para que pueda tomar decisiones. Fue a fines del 2006. Esa era mi labor”.

Cuando el juez Sequeiros le preguntó en qué consistía dicha “labor”, Ponce dijo: “Blindar al Presidente era obtener información. Lo que hice yo como oficial de inteligencia es buscar esas fuentes y obtener más información. Y me di cuenta de que había estos actos de corrupción”.

“¿Y cómo obtuvo esa información?”, replicó Sequeiros. “Con respecto a Quimper y León obtuve información de ellos a través de estos audios”, respondió Ponce. “Eso implica que intervinieron las comunicaciones de estas dos personas”, atacó el magistrado. “Yo solamente solicité la información. Ahora ya sabemos que el señor Fernández (Vírhuez) hizo ese trabajo. Y a mí me entregaban todas esas información”, alegó el procesado.

Es una contradicción clave. En la audiencia anterior, Ponce había dicho que se enteró de la existencia de los ‘petroaudios’ por el programa Cuarto Poder, en el 2009. Tampoco se refirió al difundido y supuesto origen de los audios, el de la “cruzada” de las cementeras nacionales para evitar el ingreso de la mexicana Cemex.

Posteriormente, Ponce añadió que Fernández obtuvo los audios porque “él sabe cómo hacerlo”. Reiteró que él no ordenó ‘chuponeo’, pero que finalmente obtuvo esos datos de sus “fuentes de información”, a las que, por supuesto, se negó a identificar. “Soy un hombre de inteligencia. La información me llegaba sola, por mis conocimientos, por mi experiencia”, dijo.

Sin embargo, luego volvió a la carga y aseguró que, tras la difusión de los ‘petroaudios’, en el 2009, Del Castillo le pidió interceptar al periodista Fernando Rospigliosi. El juez volvió a preguntarle si él finalmente realizó el trabajo, a lo que Ponce respondió con un “no, no, no… cómo le voy a decir eso”.

Las contradicciones continuaron cuando Ponce reconoció que le entregó el número telefónico de Rómulo León al marino Fernández Vírhuez, para su respectiva interceptación, cosa que había negado en la audiencia anterior. Fue otro pasaje que lo puso en evidencia.

Fernández Vírhuez declaró al tribunal que Ponce le ordenó interceptar los teléfonos de diferentes personas, cuyas identidades éste desconocía. Fernández dijo que se enteró de quiénes eran cuando los ‘petroaudios’ salieron a la luz.

“Lo conmino (a Ponce) a que diga la verdad”, dijo. Fernández añadió que el gerente de BTR le entregó dos computadoras para ejecutar el espionaje y dinero en efectivo que fue utilizado por Salas para “sacar un anexo de la línea de la oficina de Quimper, cerca a Palacio de Justicia, hasta un cuarto alquilado de la avenida Tacna, donde fueron instaladas las computadoras”.

Al ser preguntado al respecto, sin embargo Ponce dijo que “obsequió” una de esas computadoras a Fernández y la otra a la Marina, porque “la institución está alicaída de equipos”.

Tampoco quiso especificar la cantidad de dinero que le entregó a Fernández porque “es un secreto de seguridad nacional”. El procurador del Estado le preguntó por qué entonces la Policía había encontrado entre sus pertenencias audios de conversaciones interceptadas a la secretaria de Palacio de Gobierno, Mirtha Cunza, la ex diplomática venezolana Virly Torres, el padre Marco Arana y de funcionarios de Cementos Otorongo, entre otros. Ponce insistió en que los obtuvo de “fuente anónima que no puedo revelar por seguridad nacional”.

LA HIJA ABOGADA

El procesado, sin embargo, precisó que algunos audios habían sido ‘sembrados’ por la Policía, que vulneró las pruebas, pero tampoco especificó de qué casos hablaba. El procurador le recordó que su abogada fue Daniela Ponce, su propia hija, quien presenció la incautación y los interrogatorios en la Dirandro.

De hecho, Ponce firmó el acta de decomiso de sus pertenencias y sus propias declaraciones sin formular queja alguna. Según Ponce, él y su socio en BTR, Carlos Tomasio, se encuentran en prisión porque al revelarse los ‘petroaudios’ “se frustró un negocio de 865 millones de dólares con que se iba a financiar el proyecto político de Alan García y Jorge del Castillo para mantenerse en el poder durante 15 años… En los años ‘90, el fujimorismo lo hizo en forma prepotente. Ellos tenían un esquema para turnarse con Del Castillo el 2011 y García de nuevo el 2016. Para eso contaban con ese negocio millonario y las obras faraónicas que están por inaugurar”, dijo.

El procurador le reiteró que Del Castillo había dicho que no se puede darle el crédito a un delincuente que está en prisión. Ponce frunció el ceño y dijo: “Yo creo que el delincuente es él”.

La próxima semana la puesta en escena continuará con Giselle Giannotti, la dama digital de BTR.

 


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