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30/Jun/2011
 
 
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Entrevistas La imaginación productiva de Alfredo Dammert, director de Osinergmin.

La Fantasía Construye

3 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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“Aquel que no vive alimentado por la fantasía tiene una vida mucho más pobre…”, dice Dammert, ingeniero industrial.

El que Alfredo Dammert (66) sea, como Director Ejecutivo, la cabeza visible de Osinergmin (Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería) demuestra su gran versatilidad técnica. Su trabajo es un potpurrí en el que ingeniería industrial, física, química, contabilidad, economía, finanzas, inversiones, transportes, minería, electricidad y gas natural en todas sus vertientes a través de un largo etcétera nos lo define como un tecnócrata de cuerpo entero sumamente especializado. A primera vista pensaríamos que un hombre con estas características está de alguna manera deshumanizado por la dura y mecánica realidad, casi como un robot de Isaac Asimov muy bien aceitado en sus engranajes internos. Pero cuando uno lo conoce y habla con él durante horas se da cuenta de que por sus venas fluye la sangre de la pasión y en las neuronas de su cerebro habita la fantasía que viste de sueños su entrañable humanidad. Así que de la seriedad que parecía su tarjeta de presentación entramos inmediatamente en los terrenos de la amabilidad para acabar en ocasiones metiéndonos en los de la simpatía franca, abierta y coloquial. El restaurante Costa Verde, en donde almorzamos, ha sido en este caso para mí una especie de aula magna en donde un gran expositor ha sentado cátedra acerca de los problemas energéticos del país. Empezamos.

–¿De dónde viene el apellido Dammert?
–De Alemania. Mi bisabuelo llegó al Perú en 1850 proveniente de Hamburgo, donde su padre era Burgomaestre (Alcalde), y conoció en el Perú a Juana Alarco y se casó con ella. Mi bisabuela Juana Alarco de Dammert se hizo famosa (hay una calle en Lima, en San Isidro, con su nombre y una estatua erigida en su recuerdo al lado del Museo de Arte) por ser la precursora en el establecimiento de casas cuna maternales para mujeres de pocos recursos y hospitales para niños pobres. Desde mis bisabuelos y hasta el día de hoy, el apellido Dammert se ha extendido profusamente. Existen hoy día alrededor de 800 familiares míos vivitos y coleando con el apellido Dammert, desde Manuel Dammert (el conocido político de izquierdas) hasta Claudia Dammert, la actriz. Casi todos pertenecemos a la clase media alta.

–¡Qué barbaridad! Ustedes no son una familia de seres humanos sino de conejos. Si le diera por reunirse toda la familia necesitaría el Coliseo Dibós para hacerlo.
–Una vez en un día de la Madre se congregó toda la familia que pudo asistir alrededor de la estatua de mi bisabuela y parecíamos una multitud. Mi tío Miguel Dammert (ex Senador y Ministro del gobierno de Fernando Belaunde) se encaramó a la estatua y empezó a limpiar las cacas de las palomas y cuando el guardián del parque se acercó advirtiéndole que estaba prohibido tocar la estatua mi tío le respondió que así como su abuela le limpiaba el culo de niño él estaba correspondiendo a los cuidados que ella había tenido con él con toda la justicia del mundo.

–¿Estudios?
–Estudié en el colegio Santa María y luego Ingeniería Industrial en la UNI. Hice una maestría en Ingeniería Química en la Universidad de Texas (Austin), un diploma en Economía en la Universidad de Bologna en Italia y un doctorado en Economía en la Universidad de Texas, a la que volví. Entré a trabajar al Banco Industrial del Perú y luego a Minpeco (Minero Perú Comercial) durante el gobierno militar de Velasco, que había estatizado Minpeco. Entré al Banco Mundial desde 1980 a 1984, al cual regresé en 1988, en donde me quedé hasta el año 2002.

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“Primeros Pecados”, última novela de Dammert publicada por Planeta.

–¡Qué raro! Ha trabajado usted en total 18 años en el Banco Mundial con un interregno de 4 años en el Perú. ¿Por qué cortó su trabajo?
–Es que a mi primera esposa, Regina, con la cual me casé a los 27 años (con ella fui a Texas a hacer mi doctorado en Economía para luego volver al Perú y de ahí ir a Washington), no le gustaba para nada el clima de Washington, por lo cual tuvimos fricciones y para cortarlas yo cedí aunque de mala gana. Nos volvi mos a Lima. Al cabo de 2 años conocí a mi nueva esposa, Chelo, en el cumpleaños de mi secretaria, que era amiga de ésta y me enamoré de ella con fuerza, lo que se llama amor a primera vista. Con ella fui por segunda vez al Banco Mundial y me acompañó en algunos viajes.

–¿Qué países ha conocido a través del Banco Mundial?
–Trabajando para el Banco Mundial estuve en Guayana primero y luego en Surinam, en donde me hice muy amigo del presidente.

–¿Ha conocido a muchos presidentes?
–Claro, pero una cosa es que te los presenten y otra llegar a tener confianza con ellos. En Argentina conocí a Menem en su primer año de gobierno y era un hombre muy ameno. Contaba chistes sin parar.

–¿Recuerda algún chiste suyo?
–(Piensa). Recuerdo uno que tiene relativa gracia pero que es más que nada punzante. Decía que “una llamada telefónica de Argentina a Estados Unidos era larga distancia pero una de Argentina al Infierno era llamada local”.

–¿Ha visitado países conflictivos y peligrosos?
–En Bangladesh tenía que quedarme muchos días en el hotel sin salir, por las huelgas, ya que si uno salía del hotel lo atacaban a palazos. En Pakistán tuve experiencias peores. En la agencia de viajes me habían advertido el precio que costaba el taxi del aeropuerto al hotel. Tomé un taxi y ya rumbo al hotel le dije que le iba a pagar lo que me habían dicho y él contestó que la carrera era 3 veces más. Yo me negué. Él paró en un sitio y subió a su lado un sujeto de aspecto peligroso. Entonces yo le dije (para curarme en salud) que le pagaría lo que me pedía y él me dijo que ahora costaba 5 veces más. En Pakistán, como me había sucedido en Bangladesh tampoco podía salir del hotel. Te robaban, era peligroso. Nadie lo hacía. Allí, en cierta ocasión, fui a visitar una villa alejada. En el camino empezó a llover torrencialmente como jamás vi en mi vida. El diluvio. Cayó un huaico y el carro no pudo avanzar debido a las piedras y el lodo. Tuvimos que apearnos y salir corriendo con lodo hasta las rodillas. Tuvimos suerte. Salvamos la vida de milagro.

–¿Qué cargo tiene usted en la actualidad?
–Soy Presidente Ejecutivo de Osinergmin, que es el organismo que regula y supervisa la energía y la minería en el Perú. Fui electo por 5 años y cuando éstos se cumplieron fui reelegido por otros 5. En la actualidad me falta aproximadamente 1 año para terminar mi segundo mandato.

–Eso de “supervisar la energía y la minería” ¿no es algo excesivamente gaseoso? ¿Podría explicarlo?
–Efectivamente es “gaseoso”, porque también está entre nuestros objetivos la regulación del transporte de gas natural. Osinergmin está encargado de establecer los precios y tarifas de productos que deben ser regulados como la electricidad y el transporte de gas natural. También supervisa que todas las empresas de energía y minería cumplan con sus normas de seguridad y la calidad de algunos productos como la gasolina y el gas natural, pero no la de los productos mineros, cuya calidad es determinada por el mercado.

–Ahora, con Ollanta, se ha puesto de moda lo del “impuesto a las sobreganancias en la minería”. ¿Considera que es esto justo?
–El impuesto a las sobreganancias, como su nombre lo indica, correspondería aplicarlo a las utilidades y no a los ingresos. Sería conveniente repartir una parte razonable de las sobreganancias en beneficio de la población. Los precios de los metales se han más que cuadruplicado en los últimos 20 años. Me parece posible compartir esta ganancia dentro de límites razonables.

–¿Qué me dice de la electricidad?
–En el país, durante los últimos 10 años, el consumo de electricidad ha crecido entre un 8 y un 10 % por año y esto ha ocasionado que se generen una serie de cuellos de botella tanto en la generación como en el transporte y distribución de la electricidad. Los gobiernos han observado con preocupación la necesidad de invertir en generación eléctrica, cuyos resultados se verán principalmente a partir del año 2014. En gran parte por el desarrollo de Hidroeléctricas que se habrán de complementar con el crecimiento de generadores eléctricos a partir del gas natural. Otro tanto sucede con las inversiones de líneas de transporte (o transmisión de electricidad), cuya capacidad será suficiente también a partir del 2014.

–¿Y qué puede suceder entre el período que va desde el día de hoy hasta el año 2014?
–Que se encontraran algunos cuellos de botella, como le insinuaba antes, por ejemplo la posible insuficiencia de electricidad en la zona norte del Perú. Hay que tener en cuenta que desde el momento en que se instala una generadora hidroeléctrica hasta su puesta en marcha toma de 5 a 7 años, mientras que para una línea de transmisión solo toma de 3 a 4 años. Un tercer segmento en el sistema eléctrico lo constituyen las empresas distribuidoras, como por ejemplo Edelnor y Luz del Sur en Lima, cuya función es recibir la electricidad que llega de otras partes del país a través de las líneas de transmisión (los cables más gruesos) y llevarla a través de líneas de mucho menos capacidad (cables más delgados) a todos los hogares y negocios de una ciudad.

–Pero Edelnor y Luz del Sur son empresas privadas.
–Un tema preocupante es que las empresas de distribución eléctrica fuera de Lima e Ica son de propiedad estatal, por lo que sus posibilidades de inversión para la expansión y mantenimiento de sus redes son bastante limitadas, y muchas veces no pueden hacer frente al incremento del consumo que en algunas regiones es hasta de un 20 % por año.

–Si el país está creciendo económicamente, cosa que no dudan ni los dinosaurios más pétreos y fosilizados de la ultraizquierda nacional, ¿qué ocurre con las nuevas instalaciones industriales, comerciales y de servicios que exige el crecimiento sostenido?
–Esta situación pone un freno a las inversiones privadas (hoteles, industrias pequeñas y medianas entre otras) y por lo tanto al desarrollo económico de dichas regiones. Hay zonas turísticas en el norte en donde si alguien quiere poner un hotel y solicita electricidad a la distribuidora eléctrica su representante responde que no tienen capacidad para instalársela. En total queda demostrado que gracias a su capacidad financiera las distribuidoras privadas pueden hacer frente a las inversiones necesarias para satisfacer el incremento del consumo eléctrico en la ciudad. Las distribuidoras del Estado no reciben todos los fondos que requerirían para abastecer la demanda creciente, esos gastos públicos administrados por el MEF que nunca acaban cubriendo.

–¿Qué opina sobre las deficiencias en el uso de los cánones petrolero y minero por parte de las regiones?
–El mayor defecto del canon es que éste puede utilizarse para la inversión en obras de infraestructura pero no para el desarrollo y estudio del proyecto, ya que esto no está permitido por la ley. Entonces ocurre que las regiones deben utilizar sus propios recursos que muchas veces son limitados por motivos presupuestales y restricciones de sueldos, con lo cual los proyectos generalmente no son desarrollados por especialistas en el tema (carreteras, escuelas, de educación, servicios médicos, electrificación rural, agua y saneamiento, etc.). Esto lleva en la mayoría de los casos a que las inversiones no sean aprobadas por el MEF o que en el caso de serlo resulten los proyectos con grandes deficiencias.

–Hay un caos legal que contribuye a que muchas cosas sean ineficientes… y eso se ve por demasiados sitios.
–Hay 2 opciones: que se permita usar los recursos del canon para desarrollar buenos proyectos, porque hasta ahora no lo permiten, lo cual es una barbaridad, o que se establezca una línea de asistencia técnica con donaciones de organismos financieros multilaterales o de agencias de algunos países como la GIZ de Alemania, el Fondo de Cooperación Suiza o el Fondo Italiano, entre otros. Estas 2 opciones resolverían el problema.

–¿Cuáles son sus auténticas aficiones?
–Me gustan muchas cosas, como el cine, por ejemplo, pero no me considero entendido ni especialista en ellas. No me devora el cine ni mucho menos. Creo que soy hombre de una sola gran afición: la literatura. Soy gran aficionado a la lectura. De niño leía a Emilio Salgari, Julio Verne, Mika Waltari…

–¡Qué sorpresa… Waltari! Habrá leído “Sinuhé el egipcio”.
–Y “El aventurero”, “Miguel el renegado”… todo Waltari. Luego Hesse, Mann, Huxley, Balzac, Flaubert, Tolstoi, Hugo, Faulkner, Steinbeck, Dos Passos…

–Hemingway.
–No, no lo ponga, no me gusta Hemingway. Todo el boom latinoamericano. Los he leído a todos y poseo muchas primeras ediciones. De los españoles de hoy Rosa Montero, Marías, Mendoza, etc. ¡En fin…! Fuera de libros de Economía he escrito un libro sobre la familia Dammert, un libro de cuentos, “Batallas perdidas”, y una novela publicada recientemente por Editorial Planeta, “Primeros pecados”, cuyo lanzamiento fue el 15 de junio de este año y ya está en las librerías. Es la historia de un niño en la Lima de los 50 que va creciendo en medio de conspiraciones internacionales y amores imposibles.

–Yo creía que su trabajo, eminentemente técnico, era lo único que le apasionaba.
–Necesitamos la fantasía para vivir. Creo que hay que vivir con fantasía, ya que a partir de ésta se construye la realidad y viceversa. Considero que aquel que no vive alimentado por la fantasía tiene una vida mucho más pobre que aquel que hace realidad sus sueños. (Por: José Carlos Valero de Palma)

 


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