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Edición 2183

02/Jun/2011
 
 
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¿Qué pasó ayer? 2: toda repetición no es necesariamente una ofensa.

Juerga con déjà vu

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Sus creadores aseguran que no habrá ¿Qué pasó aye? 3.

He aquí el dilema del “nunca las segundas partes fueron buenas”, que también puede ser un prejuicio. ¿Se cumple aquí? Es probable que quienes no vieron la primera ¿Qué pasó ayer? se reirán con más ganas, con esa mezcla de “comedia americana absurda + filme de detectives + thriller bombardeado de peligro”. En cambio, quizás los que se carcajearon con la original sentirán la repetición que mella el misterio. Pero uno se ríe, y eso es oro en la era del copy/paste.

Nuevamente: el insuperable trío protagónico (Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis) se despierta de una juerga brutal en vísperas de la boda de un amigo, y nadie sabe qué sucedió. Esta vez la tierra de nadie es Tailandia y no Las Vegas, lo que acrecienta el delirio (surrealismo buñueliano fue la discutible analogía que varios dispararon). Un monito fumón y repartidor de drogas que luce en su ropa la lengua de los Rolling Stones será una de las pistas de la pesquisa, al que le sigue un monje budista que vio todo el desmadre pero cumple un pacto de silencio. Y el ex boxeador Mike Tyson vuelve con un cameo. ¿Cómo no rendirse? Pero ocurre que del “proceso de reconstrucción” hemos pasado a la “repetición y reconstrucción”, un déjà vu con desenlace de tufillo moralista sobre el matrimonio, encima. Además, si bien el director Todd Phillips ha refrescado la comedia americana, aún no iguala la magia old school de un John Hughes, por ejemplo (Todo un parto, el anterior filme de Philips, evidenciaba, a punta de golpes, demasiado su deuda con la inigualable Mejor solo que mal acompañado).(Por: Jose Tsang)

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