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26/May/2011
 
 
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Historia La agrupación sanmarquina y las coincidencias históricas entre los Humala y los Vargas Llosa.

La Célula Cahuide

4 imágenes disponibles FOTOS 

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En la agitada San Marcos de 1953, Mario Vargas Llosa conoció al patriarca Isaac Humala.

Durante sus años sanmarquinos Mario Vargas Llosa conoció la poesía de César Vallejo y el pensamiento de José Carlos Mariátegui. También conoció las ideas del ayacuchano Isaac Humala Núñez, padre del hoy candidato presidencial Ollanta Humala.

Don Isaac era un invitado frecuente a las reuniones de la agrupación Cahuide, círculo de estudios donde MVLL compartía lecturas marxistas con otros sanmarquinos. Como recuerda el novelista en El pez en el agua (1993), Héctor Béjar fue el primer instructor de la célula Cahuide. En ese entonces Béjar era un joven estudiante de derecho, además de locutor de Radio Central. Luego, en los sesentas, éste sería jefe de la guerrilla del ELN (Ejército de Liberación Nacional). Isaac Humala fue también una especie de instructor invitado. Impartió algunas sesiones y comentó ávidamente las lecturas de la minuta. El novelista lo recuerda en su libro de memorias como “el animoso Isaac Humala, que en sus discursos hablaba infaliblemente de los ilotas de Grecia y de la rebelión de Espartaco”.

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La vida parece imitar a la literatura, a juzgar por el giro en los acontecimientos electorales.

Pero hacer política en 1953 era ir contra las autoridades fácticas. La feroz dictadura de Odría resolvía las discrepancias mandando a la cárcel a apristas y comunistas. Por eso, Cahuide se organizó en la clandestinidad. “Nunca se supo con exactitud cuántos miembros habían”, explica Héctor Béjar. Pero la mayoría eran estudiantes de derecho. Era el caso de Antonio Muñoz Monge y del propio Béjar. También de Félix Arias Schreiber Cabada (Jacobo, de Conversación en La Catedral). Carmela Barba Barrera (Aída), su entonces futura esposa, se matriculó en educación. Miguel Ángel Podestá Lizárraga era estudiante de periodismo, mientras que Héctor Martínez Arellano se había inscrito en el instituto de etnología. Eventualmente, el organigrama de Cahuide llegó a los oídos de Alejandro Esparza Zañartu, ministro de gobierno y brazo armado de Odría. Un estudioso de la época señala que la agrupación siempre desconfió de Rafael Merino Bartet, un estudiante de derecho que, según dice, era tan cercano a Cahuide como a Esparza. Con los años, Merino Bartet se convertiría en asesor político del SIN de Vladimiro Montesinos.

Aunque no coincidían del todo ideológicamente, Isaac Humala y Mario Vargas Llosa tenían como enemigo en común a la dictadura de Odría-Esparza. En la novela El botín de la buena muerte (2010) el escritor Jorge Rendón Vásquez recrea algunos de aquellos trágicos episodios sanmarquinos de resistencia. Deportaciones, desapariciones, masacres, encarcelamientos y asesinatos. Como para terminar de redondear el paralelo histórico, MVLL compara en sus memorias el “prontuario novelesco” de Montesinos (“alguien equivalente”) con el de Esparza Zañartu, emparentando las formas autoritarias de ambos gobiernos.

Con los años, la familia Vargas Llosa volvería a coincidir con la familia Humala. Álvaro, el primogénito, estudió junto a Alexis Humala en el colegio Franco Peruano. “Le decíamos Pachacútec, Pacha”, confesó en una reciente entrevista en Buenos Días Perú. Pero a diferencia de sus ‘afrancesados’ hermanos, Ollanta Humala estudió en el Colegio Peruano-Japonés La Unión. Por ese entonces –como bien recuerda el investigador y vallejólogo Jorge Kishimoto–, Isaac Humala era abogado comercial de la empresa japonesa National (la empresa donde también trabajó Víctor Aritomi, cuñado del ex presidente Fujimori).

Finalmente, en el año 2000, cuando se empezaba a agrupar la resistencia final contra la dictadura, el mismo Álvaro Vargas Llosa –en ese entonces muy cercano a Alejandro Toledo– se reunió con Ollanta Humala en el Hotel César’s. Ambos fueron con sus respectivas parejas.

A la luz del reciente apoyo del Nobel de Literatura al candidato Ollanta Humala para frenar el regreso del fujimontesinismo, bien podría decirse que –parafraseando a Marx– en el Perú la historia siempre se repite como tragedia. (Carlos Cabanillas)

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