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Entrevistas La insólitamente agitada vida de Mirtha Quevedo, política boliviana afincada en Lima.

Un Huracán Boliviano

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Nació en Oruro hija de un dentista y de una descendiente de inmigrantes yugoeslavos. Ahora está radicada en Lima como asilada política.

La fuerza, la decisión, el arrojo y la enorme capacidad de trabajo de Mirtha Quevedo (49) han hecho de ella una de las mujeres más exitosas que ha tenido Bolivia a lo largo de su existencia histórica. Su vida es una sucesión de etapas ascendentes, desarrolladas con inusitada perfección, hasta llegar al éxito. Lo curioso y lo insólito en este caso es que ella ha ido superando cortas metas volantes como las de un campeón ciclista en su carrera. Hago un esfuerzo y lo termino con éxito. A este éxito hay que apuntalarlo bien. Ya lo tengo bien organizado y me sobra el tiempo. Me voy a por otra cosa, triunfo con mi mejor empeño, la controlo bien y me dirijo a enrumbar nuevos caminos, y así sucesivamente. Después de triunfar en los negocios incursionó en la política y fue, paso tras paso, diputado nacional, prefecto (la primera mujer prefecto en la historia de Bolivia), alcaldesa, senador de la Republica, Presidenta del Congreso de senadores y diputados (primera mujer Presidenta del Congreso en la historia boliviana), Vicepresidenta del partido MNR, ministro y finalmente presidenta del primer partido de oposición al gobierno (MNR). Con la asunción al poder de Evo Morales le llegó la persecución y al final la debacle, ya que tuvo que aguantar cinco años a pie firme las asechanzas políticas que le llegaron cuando la gran mayoría de gobernantes del MNR habían salido hacia el exilio. Supo luchar hasta el último instante. Ahora, frente a mi en una mesa del restaurante Costa Verde, veo a una guapa mujer, finísima en su trato y muy elegante en todos los conceptos, que me cuenta su vida realmente insólita. Su sonrisa es abierta y cordial aunque tras las chiribitas de sus ojos alcanzo a ver un sutil velo de tristeza que delata un mundo de nostalgias latentes. A preguntar se ha dicho.

–Sus orígenes.
–Nací en Oruro, mi padre Jorge Quevedo era dentista y mi madre, Vesna, era hija de inmigrantes yugoslavos. Estudié la primaria y la secundaria en el Colegio Angloamericano.

–¿Pertenecía usted a la clase alta, llamémosle aristocracia, de Oruro?
–¿Existe eso aquí en Puno? Oruro es un pueblo grande o una ciudad pequeña, según como lo mire. Tiene un ambiente minero y está rodeado de pampas y por ello se podría decir que su ambiente es rural, para entendernos. Allí prácticamente nos conocíamos y nos conocemos casi todos.

–¿Cómo era usted en esa época, antes de entrar en la política?
–Era buena estudiante. Me gustaba el deporte ya que recuerdo que desde los cinco años jugaba al fútbol con mis hermanos, hasta que a los nueve me botaron del equipo. Pero siempre fui deportista y llegué a formar parte de la selección juvenil de básquetbol femenino de Bolivia. He hecho atletismo y he corrido en los campeonatos nacionales de 100, 200 y 400 metros lisos y en relevos con postas.

–¿Le gustaban los chicos en primaria o secundaria?
–Yo, como le dije, era muy buena estudiante y no miraba los niños. Era solitaria y tímida y no tenía amigos. Casi siempre estaba en mi casa con mi madre, excepto cuando mi padre me llevaba a caminar al campo o para acompañarlo a cazar perdices o vizcachas. Era una niña ausente de malicia.

–¿Pero alguna vez le gustó algún chico?
–Sí. Pero solo los miraba. Cuando yo tenía 16 años salí con un chico, en este caso un hombre, ya que él tenía 24, a quien había conocido en la Plaza Mayor de Oruro, que era el sitio donde todos los jóvenes paseábamos. Me miraba tanto que al final no tuve más remedio que mirarlo yo a él.

–¿Y qué pasó con tanta mirada?
–La cuestión es que acabaron presentándonos. Se llamaba Ramiro. Fuimos novios. Era el primer hombre con quien salí y este fue el detonante del torbellino en que después se desarrolló mi vida.

–¿Qué ocurrió?
–Metí la pata y salí embarazada. Esto nunca lo he contado. Estuve cinco meses ocultándole esto a mis padres y al no tener el valor de enfrentar a mi familia hui a La Paz con él. Los padres de él querían que nos casáramos y pidieron un poder a mi papá, ya que por ser menor de edad no me podía casar. Me lo mandó. Me casé en La Paz con la asistencia de la familia completa de mi marido. También acudió mi madre, que lloraba a momentos. Al poco tiempo nació mi hija y el matrimonio duró dos años, al no encontrar yo el amor, el hogar y la comprensión necesaria, ya que él era inmaduro por completo y no estaba preparado para esas responsabilidades, hasta el punto en que decidí llevar adelante mi vida sola y luchar por mí y por mi hija.

–¿Y qué hizo entonces?
–Me lancé a la vida empresarial. Me hice representante de Aeroperú en Oruro.

–Pero allí no hay aeropuerto.
–Aterrizó el primer avión comercial en Bolivia, en Oruro, por los años 70 y nunca se usó más ese aeropuerto para vuelos comerciales, nacionales e internacionales, sólo para avionetas. Pero yo vendía desde Oruro vuelos de La Paz al exterior. Ganaba comisiones, era un principio. No quería vivir en casa de mis padres ni depender económicamente de ellos. Quise ir por mi cuenta. A los dos años abrí una sucursal en La Paz y después, tras dejarlo todo funcionando bien, y sin abandonarlo, entré a trabajar en hidrocarburos, abrí un grifo, encontré financiación aparte de la mía y, como quien no lo quiere, ya tenía otro negocio funcionando. Mi empresa de viajes crecía sin parar.

–Indudablemente es usted una mujer muy emprendedora que en donde pone el ojo pone la bala. Pero, por curiosidad, dígame, si solo fue usted mujer de un solo hombre ¿salía con otros cuando eso terminó?
–Sí. Salía con alguien. Pero sin más. Ya había metido la pata una vez y había aprendido.

–¿Y cómo incursionó en la vida política?
–A fines de 1988 Gonzalo Sánchez de Lozada fue nombrado candidato a la Presidencia por el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), partido liderado por Víctor Paz Estenssoro, el cual se encontraba en su cuarta gestión (discontinua, téngalo presente) como Presidente Constitucional de Bolivia. Ya nombrado candidato Sánchez de Lozada creó un grupo de empresarios independientes que apoyaban su candidatura y su propuesta. Me buscó a mí para representar a Oruro y así, a mis 28 años, salí elegida Diputado de la Nación por el departamento de Oruro. Me había inscrito en el partido con la intención de hacer carrera política y partidaria.

–¿Y cómo le fue?
–Me fue muy bien. En la siguiente elección sí fue elegido presidente Sánchez de Lozada. Estuve un año en el Congreso y después fui designada Prefecto por Oruro, siendo el primer Prefecto femenino de la historia de Bolivia. Entonces sentí que cuando una mujer en Bolivia está en un alto nivel público o empresarial nunca le dan el valor de haber llegado allí por su capacidad propia sino porque tuvo que acostarse antes con alguien.

–¿Y lo hizo?
–¡No! ¡Que va! Cuando no tenía nada que ver con la política hubo cosas muy mínimas, muy escasas, e intranscendentes, pero a partir de salir elegida todos los ojos estaban sobre mí. Hubo castidad total porque sentía que los ojos del ejército, la inteligencia, y la policía, sabían hasta dónde iba a hacer pipí diariamente, lo cual se acentuó cuando más tarde salí elegida alcaldesa de Oruro. Al ser elegida decidí estudiar Derecho.

–¡No me diga! ¿Y terminó la carrera? ¿Y sus negocios?
–Sí, terminé la carrera. Y fui buena alcaldesa. Y mis negocios en ningún momento estuvieron desatendidos. Trabajaba 18 horas diarias.

–¿Y ahí se quedó?
–No. Terminada la carrera de Derecho postulé a una senaduría y salí elegida y al poco tiempo me nombraron, por elección mayoritaria, Presidenta del Congreso de senadores y diputados de Bolivia. Y entonces me convertí, históricamente hablando, en la primera mujer presidenta del Congreso de Bolivia. Con el tiempo construí mi actividad político-partidaria, siendo en el año 2000 Vicepresidenta del partido MNR a nivel nacional, detrás del Presidente Sánchez de Lozada, sucesor de Víctor Paz Estenssoro.

–Muchísimo esfuerzo.
–Puedo ser brillante, inteligente, lo que usted quiera, pero trabajar en el partido construyendo y uniendo estructuras técnicas y políticas es endiabladamente difícil para cualquier hombre y mucho más para una mujer.

–Entonces ¿por qué la sacaron?
–Mientras yo formaba parte del gabinete de Sánchez de Lozada como Ministra de Estado (que también fui nombrada) se dio una conmoción social en el país que generó gran violencia, ocasionando enfrentamientos entre civiles y militares. Unos tiraban dinamita y balas y el ejército defendía al Estado, motivo por el cual hubo un total de 50 muertos entre ambos bandos.

–¿Y por qué sucedió esta conmoción social?
–Hubo un gran traidor en este asunto que fue el Vicepresidente del Gobierno de Sánchez de Lozada, Carlos Mesa. Es inimaginable que un Vicepresidente traicione a su Presidente uniéndose con el enemigo representado por Evo Morales para tirar al Presidente Sánchez de Lozada, saliendo éste de Bolivia en el año 2003. Mesa gobernó dos años y le abrió el camino a Evo Morales para que fuera Presidente en el 2007. Hoy el traidor Mesa se mea (sic.) del susto y va dando conferencias por el mundo exigiendo seguridad jurídica por los posibles juicios de responsabilidades que le amenazan.

–¿Por qué está usted ahora aquí en el Perú?
–Al salir Sánchez de Lozada del gobierno, y tomar Carlos Mesa el control, éste inició la persecución en contra de las personas que lo llevaron al gobierno. Éste tipo, que desprecio profundamente, no solo es un arribista sin conciencia sino que, como hombre, perdóneme la expresión, no tiene otro calificativo que el de “una basura de mierda” (sic.). Y esto es así mirándolo por donde se le mire. Por ejemplo: no solo tenía esposa sino también amante, lo cual puede llegar a ser común y corriente. Lo que no lo es es que a una la tenía de jefa de gabinete (la amante) y la otra fungía de esposa y se presentaba a todas partes, en todos los actos habidos y por haber, oficiales y privados, con ellas dos, a ciencia y conciencia de que todo el país estaba enterado de esta situación extrañamente bígama. Ahora se muere del susto por todos los actos de corrupción que hizo en su gobierno.

–¿Conoció a Evo Morales?
–En el Parlamento.

–¿Fue enemigo suyo?
–Ni amigo ni enemigo, solo compañero de trabajo.

–Vuelvo a preguntarle ¿por qué está usted aquí?
–Yo me quedé en Bolivia dando la cara en calidad de jefa del partido principal de oposición. Estuve cinco años y medio luchando en Bolivia para demostrar que el juicio de responsabilidades, iniciado por Evo Morales contra el gobierno de Sánchez de Lozada y su gabinete por genocidio, no tenía el mínimo sustento jurídico. Lastimosamente la Corte Suprema de Justicia se puso a disposición del Presidente para cumplir sus órdenes: darnos sentencia de 30 años de cárcel por genocidio, homicidio, asesinato, torturas, y todo lo que se pueda imaginar. Me embargaron los bienes, congelaron mi cuenta bancaria, y al final ordenaron mi detención y todo eso, póngalo en mayúsculas por favor, SIN HABER TENIDO UN SOLO JUICIO Y MENOS AÚN UNA SENTENCIA. De la noche a la mañana tuve que dejar mi hija, mi familia, mis bienes, mis negocios que tanto sudé para montarlos, mi entorno, amigos, recuerdos, y toda una vida gracias a que alguien, horas antes, me avisó que mi libertad estaba en grave riesgo. Tomé el primer vuelo con un maletín de mano y una inmensa confusión y al llegar al aeropuerto Jorge Chávez tomé un taxi al Hotel Meliá, que era el único que conocía en Lima. A los tres días alquilé un apartamento al mismo tiempo que solicitaba calidad de asilada política al gobierno del Perú y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados.

–Vio a Evo gobernar. ¿Qué piensa del futuro de Bolivia?
–Que no va por buen camino. El mundo ha cambiado. Creo que el presente y el futuro están en la economía de mercado teniendo como primer fin la igualdad social y la igualdad de oportunidades. A mí me catalogan de neoliberal pero siempre he sido una socialdemócrata que cree en el esfuerzo de uno mismo para mejorar, mi vida lo expresa así.

–¿Y Evo?
–Vende su imagen de gente humilde y superada, pero el entorno de García Linera, vicepresidente y ex terrorista (encarcelado por ello), y un más que peligroso entorno cubano y venezolano que actúa en Bolivia no auguran nada bueno.

–¿Y Chávez?
–Dispone la agenda de Bolivia, influye en la toma de decisiones y determinaciones y lleva al país por un pésimo camino.

–¿Siente que el Perú le ha abierto los brazos?
–Estoy y estaré eternamente agradecida a la acogida que me ha dado el Perú, un país que se va para arriba, creciendo a pasos agigantados con velocidad y mejor tino económico. El ver al Perú así es para mí como una sonrisa después de tantas lágrimas. Los quiero mucho. Gracias infinitas. (Por: José Carlos Valero de Palma)

 


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