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Entrevistas Ex canciller, embajador en Bolivia y posible candidato Manuel Rodríguez Cuadros.

‘Ya no Sirven las Cuerdas Separadas’

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“Fuerza Social me hizo una propuesta formal para liderar una amplia voluntad ciudadana”.

¿Qué opina sobre la visita que realiza el presidente Piñera a Lima? Versiones periodísticas chilenas dicen que tanteará si los candidatos piensan seguir “encapsulando” el diferendo en la Corte de La Haya.
–Es parte de un cambio saludable en la percepción chilena de las relaciones con el Perú. Piñera ha desechado la diplomacia no inteligente de la Concertación de tener relaciones económicas y comerciales y congelar el resto de los vínculos bilaterales. Su reunión con los candidatos es positiva. “Encapsular” el tema en La Haya es algo que nunca entendí, ni su alcance ni su significado. El tema de La Haya es judicial, por ende está “encapsulado” en el ámbito jurisdiccional desde el día que se presentó la demanda. Eso no depende de la voluntad de cancilleres ni de presidentes. El juicio en La Haya está bajo la jurisdicción de la Corte, no de los gobiernos.

–¿Está de acuerdo con lo de “cuerdas separadas”?
–Las cuerdas separadas tenían sentido en los años previos a la presentación de la demanda, especialmente el 2004 y 2005, que fueron decisivos. Años en los que Chile tenía que “acostumbrarse” a que el Perú llevaría el caso a La Haya. En esos momentos era indispensable preservar la naturaleza jurídica de la decisión peruana y evitar que se contamine políticamente. Por eso, en el comunicado conjunto que en noviembre del 2004 firmé con Ignacio Walker, los dos cancilleres reconocimos que el tema tenía una “naturaleza jurídica y bilateral”. Una vez iniciada la demanda no tenía sentido hablar de las cuerdas separadas, pues estando en la Corte el tema tiene una dinámica propia, eminentemente judicial. La realidad lo demuestra. Presentada la demanda, el gobierno de la Concertación inventó una nueva e inadmisible acepción de las cuerdas separadas, según la cual en las relaciones se hablaba solo del interés chileno económico y comercial y se congelaba el resto de la agenda, es decir, aquella que interesa más al Perú. Este error conceptual ha sido superado por el presidente Piñera y su visita es una prueba. Entre el Perú y Chile la agenda debe ser abierta, sin temas vedados.

–He leído a columnistas chilenos que dicen que “toda la cancillería” lo califica como “un embajador muy competente, pero también un halcón antichileno que ha hecho lo imposible para restablecer la armonía en la relación Lima - La Paz”.
–Restablecer la armonía entre Lima y La Paz no es afectar intereses chilenos, sino defender y promover intereses peruanos. No soy antichileno. La actitud “anti” no forma parte ni de mi cultura humana ni de mi visión de la política y las relaciones internacionales.

–Usted ha admitido que el relanzamiento de las facilidades otorgadas a Bolivia puede ser “estimulante” para el logro de un entendimiento Bolivia-Chile, pero la prensa sureña dice que eso es “ponerle presión” a su país respecto al reclamo de Bolivia por su salida al mar.
–Es estimulante, pues muestra que con decisión política e imaginación se puede llegar a acuerdos mutuamente ventajosos para los Estados y los pueblos. Creo que toda Sudamérica debe contribuir a mejorar la cualidad marítima de Bolivia para que los perjuicios de su enclaustramiento marítimo no sigan dañando sus posibilidades de desarrollo. La salida al mar –que es otro asunto– compete en una primera fase exclusivamente a Chile y a Bolivia.

–¿Dónde estriba la principal diferencia entre Boliviamar (1992) y Mar Bolivia (2010)?
–La viabilidad económica. En el primer caso nunca se reglamentó el tratado del ’92. No se definieron las reglas que hagan factibles las inversiones. Lo que se ha hecho ahora es reglamentar. A diferencia del ’92, se ha puesto plazos relativamente cortos –que antes no había– para asegurar que haya inversión en la zona. Los plazos de los estímulos esenciales son ahora hasta el 2022. Esto es para forzar que haya inversiones. Para evitar nuevamente que el tiempo pase y no se invierta. Transcurrido este plazo se podrá renovar los estímulos pero solo en función de una evaluación de resultados.

–¿Las Fuerzas Armadas fueron consultadas? ¿No le parece que era pertinente hacerlo en atención a que Bolivia tendrá un emplazamiento de su fuerza naval en Ilo?
–No habrá el desplazamiento de una fuerza naval en Ilo. Eso no está ni por asomo en el Protocolo. Jamás podría estar. Habrá un anexo de un centro académico, cuyas características serán definidas por la Marina peruana, que está encargada de ello a través del convenio que debe concertar con su par boliviana.

–Acabo de leer que ha sido propuesto como precandidato presidencial en Fuerza Social. ¿Será candidato?
–Es cierto. He recibido las últimas semanas propuestas de diversas agrupaciones de ciudadanos y organizaciones políticas para ser candidato a la presidencia de la República. En un principio fui tajante en no aceptarlas, agradeciendo la generosidad de pensar en mi persona para las máximas responsabilidades nacionales. Luego, Fuerza Social me hizo una propuesta formal para liderar una amplia voluntad ciudadana con un candidato independiente como yo. Como entre Fuerza Social y mi visión del Perú como historia, sociedad y Estado existen evidentes coincidencias, he decidido pensarlo, reflexionar y adoptar una decisión dentro de los calendarios electorales.

–¿Qué cree que ofrecería un eventual gobierno suyo?
–No he aceptado la candidatura. Pero creo que el crecimiento en el Perú no se pondrá en riesgo por visiones ideológicas de la economía, sino por una eventual fractura social derivada de la desigualdad en la distribución del ingreso y las oportunidades. El desafío histórico es armonizar el crecimiento con la cohesión social y nacional. Y ello implica la agenda de la redistribución, la competitividad y el equilibrio del aparato productivo con la preservación sustentable del medio ambiente. Esta es también una agenda de derechos. El Perú necesita un gobierno para todos, pero que represente y se comprometa con los intereses, las aspiraciones y las demandas de las clases medias, los pobres y extremadamente pobres, urbanos y rurales. Solo un gobierno con esa sensibilidad podrá construir la cohesión social, que a mi juicio es un factor esencial de la competividad. El crecimiento, que es desigual y heterogéneo, hay que transformarlo en redistributivo, descentralizado y sostenido en la transformación productiva.

Parafraseando a Basadre, el Perú puede estar dejando de ser solo un problema, hay que construir su posibilidad, realizar la promesa de la vida peruana. (Zenaida Solís)

 


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