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03/Jun/2010
 
 
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Sorprende que un animal televisivo como Lúcar haya subestimado el lente de una cámara.

Normalmente esto pertenecería al ámbito privado. Pero la hoy ubicua presencia de internet y la inmediatez de su dinámica han reducido la privacidad a su mínima expresión, colocando a solo un clic de distancia la posibilidad de publicar a nivel global la infidelidad de dos personajes públicos. Además, se trata de un caso insólito: es el propio esposo agraviado quien se ha encargado de hacer pública la infidelidad de su pareja. Detrás del despecho está la historia de dos familias que son las primeras afectadas de una larga lista de personajes públicos que se encuentran a merced de la vendetta anónima en internet. La historia empieza con la historia de María Elena Llanos Carrillo.

Cuando era niña, Llanos vivía en la residencial Santa Cruz, al otro lado del golf de San Isidro y de donde luego estaría el Hotel Los Delfines. Vivió su adolescencia en una familia de clase media y sobrevivió a los conflictos conyugales de sus padres. Estudió en el Colegio FAP José Quiñones y, según una amiga de su infancia, desde joven destacó por su constante espíritu de autosuperación. Quienes la conocen recuerdan cómo, a pesar de su baja estatura (1.66 m.), siempre destacó por su buena figura, y que siempre esperó lo mismo de sus pretendientes: hombres exitosos, ambiciosos y con un gran cuidado de su imagen. Su búsqueda la hizo cambiar de vida, al punto que algunas de sus ex amigas de la residencial dicen que Llanos se olvidó de las amistades del barrio cuando cruzó al otro lado del Lima Golf Club.

Llanos tuvo dos hijos de su primer matrimonio, compromiso que terminó por una presunta infidelidad que habría provocado la partida de su pareja. Tiempo después, un préstamo solicitado por su madre en el Banco del Nuevo Mundo la haría conocer a Jacques Levy, dueño de la ya clausurada entidad financiera. Amigos en común afirman que él quedó prendado de su belleza desde que la vio.

Pero el amor a primera vista no bastó para mantener unida a la pareja. Si bien al comienzo se les veía felices a bordo del yate que compraron o vacacionando en la casa que adquirieron en Boca Ratón (Palm Beach, Florida), con el tiempo los problemas domésticos fueron haciéndose cada vez más públicos. Se dice que habría sido el personal de seguridad quien alertó a Levy sobre lo que venía sucediendo en las instalaciones de Los Delfines, su propio hotel. Pero aunque el video más antiguo data de diciembre del 2009, el problema conyugal venía de varios meses atrás.

La situación llevó a Levy a invocar el divorcio acudiendo a un abogado, quien siendo amigo de las dos partes, se negó –en nombre de su amistad– a llevar el caso a juicio. Sin embargo, los tres pactaron una reunión de preconciliación. El resultado fue desastroso: se dijeron la vida el uno al otro. Levy perdió los papeles cuando Llanos solicitó una compensación económica por el divorcio. Tal vez eso lo llevó a exponer su vida íntima en cuantos cocteles o reuniones podía.
Levy ya era mal visto por la colonia judía desde el escándalo del Banco Nuevo Mundo (CARETAS 1648). Pero su interés por exponer la infidelidad de su esposa lo llevó a ganarse la animadversión de su propio equipo. Tanto su hermano como el directorio del hotel intentaron disuadirlo de sus intenciones, calculando el enorme daño que podría causarle a un negocio asociado a la cadena Summit Hotels & Resorts. Pero Levy se habría mostrado dispuesto a llevar el caso hasta sus últimas consecuencias. El empresario persistió en hacer públicos los detalles sobre su situación marital, incluyendo la revelación que le hiciera a la periodista gráfica de esta casa editora, Ruth Enciso (CARETAS 2131). No contento con soltar sus historias en cocteles, un Levy desaforado habría estado llamando por teléfono a todos los contactos de su esposa interrogándolos por su grado de involucramiento con ella. La insorportable levydad del ser.

En su intento por explicar lo sucedido, María Elena Carrillo de Levy adujo que todo era una mentira, y que el periodista Nicolás Lúcar solo la había visto llorando y, al querer consolarla, le había dado un beso. Pero Llanos no contó con la videoteca de Los Delfines.

Sexo, Verdades Y Videotape

Los tres videos estuvieron circulando la semana pasada por varios canales de televisión. El primero, Ampay Lúcar I, fue grabado el 14 de diciembre del 2009 a las 4:09 p.m. Dura poco más de un minuto, pero podría ser una prueba contundente en cualquier proceso de divorcio. Al cierre de edición y en solo un día de exposición tuvo más de 1500 visitas. El segundo video, Ampay Lúcar II, tiene casi 800 visitas y está fechado el 28 de marzo del 2010. Es una toma de la recepción del sauna del hotel que muestra cómo la pareja entra a las 5:46 p.m. y sale a las 6:05 p.m. También incluye otra toma del ascensor. El tercer video, Ampay Lúcar III, tiene 2 minutos de duración y casi 2 mil visitas. Fue grabado el 31 de marzo de este año, desde la cámara del ascensor del mismo hotel.

Para el abogado Natale Amprimo publicar un video de esta naturaleza es válido “solo siempre y cuando sirva para denunciar algún delito, puesto que tal es el propósito de las cámaras de seguridad en hoteles y bancos”. El inofensivo contenido de los videos citados deja abierta la puerta a una posible demanda. La historia detrás de la videoteca, además, podría desmadejarse en varios otros delitos. Se habla ya de extorsiones y amenazas.

Los tres videos fueron colgados en YouTube entre las 6:30 y las 7 p.m. la noche del 31 de mayo de este año, y desde la cuenta MsJosecito30’s. El usuario anónimo se registró el mismo 31. Para Amprimo, la filtración de videos es también responsabilidad de quien los grabó. Según las políticas de privacidad de YouTube, basta con denunciar la violación a la intimidad mediante el flagging (‘flagear’ en la opción del propio video), el envío de un sencillo e-mail o la notificación al Privacy Infringement Notification, en una escala que va del 0 al 6, para desaparecer los videos incómodos. Según Lúcar, YouTube le prometió tomar acciones tras 48 horas. La advertencia de la web es clara: Lo exhortamos a notificarnos si los videos o sus comentarios violan su privacidad o su sentido de seguridad. Sin embargo, se distingue el caso de las cámaras de seguridad: Tenga en cuenta de que hay una buena chance de ser capturado por las cámaras de un lugar público –ya sea por una cámara de seguridad o la filmadora de un turista. Si está reportando un video que lo muestra en un lugar público, es probable que no tomemos acción alguna a partir de su queja, a menos que usted pueda ser claramente identificado en el video.

Más Videos

Levy es el principal sospechoso del filtrado de videos. Su ímpetu por destapar las intimidades de su esposa ha tenido nefastas consecuencias. Por el lado económico, ha puesto en riesgo a un negocio que puede valer más de US$ 20 millones y que, luego del Marriott y el Swissôtel, era el más importante dentro del rubro corporativo (fue sede de las citas cumbres APEC y ALC-UE), gracias sobre todo a la óptima disposición y altura de sus concurridas salas de convenciones. Por el lado humano, ha ventilado la intimidad de dos personas sin denunciar ningún delito aparente. Pero lo más grave ha sido el desencadenamiento de sendas crisis familiares alrededor de los involucrados. Con su padre José Francisco aún prófugo de la justicia, Frances Crousillat evalúa salir del país con sus hijas, a la vez que tiene por delante resolver la situación conyugal con su esposo. El periodista afectado, Nicolás Lúcar, habría decidido demandar a Levy por invasión a la privacidad. Por su lado, y hace aproximadamente una semana, los Levy habrían firmado su divorcio ante un notario. La madre de Llanos –una ex voluntaria de la Cruz Roja que falleció la semana pasada, dicen que por la impresión del escándalo– fue velada el último viernes en la Iglesia Medalla Milagrosa de San Isidro. Jacques Levy envió un arreglo floral al velatorio, pero las flores fueron rechazadas y devueltas a la florería por Llanos, quien según testigos le pidió perdón a su madre llorando desconsoladamente.

Mientras se esperan acciones legales, Frances Crousillat de Lúcar hizo público un corajudo y animado apoyo a su esposo a través de “Enemigos Intimos”, dando una lección de gracia bajo presión. El caso Levy viene, además, desencadenando una paranoia que no se veía desde los vladivideos (que Lúcar conoce bien). La lista de Levy incluiría videos de un ministro en un jacuzzi, de un empresario que toma una habitación donde es visitado en varias oportunidades, y de más de un periodista. Todos ‘entubados’ en Los Delfines.

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